Tras suspensión de maratón, una multitud corrió por Central Park
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Los atletas improvisaron sus propios circuitos.
Para Svendsend, se trataba de un desafío tanto deportivo como moral: "Ya no es una carrera, es salir a correr 42 km", dijo, precisando que el objetivo era "hacer" los kilómetros prometidos a aquellos que dieron dinero a los maratonistas para obras caritativas, una tradición.
"Recaudé casi 4.000 dólares en Australia para la lucha contra el cáncer. Tenía que correr", señaló Elise Hinson, llegada de Sídney.
"Cinco, cuatro, tres, dos, uno... ¡Síiiiii!", gritaron a coro las personas que se lanzaron por centenares a correr bajo un cielo azul y aplaudidos por un entusiasta público.
Sin embargo, detrás de las sonrisas, muchos apenas podían disimular su decepción por la anulación del maratón.
Christophe Pujade, un francés de 39 años, estaba al borde de las lágrimas. "Es una ilusión que se desmorona. El maratón de Nueva York es el sueño de todos los maratonistas", afirmó.
Pujade llegó a Central Park "para "buscar las sensaciones de la carrera sin haberla hecho", y por ello se limitó a unos 15 km ya que prefirió ir a aprovechar la ciudad.
El español Carlos Sánchez Rodríguez, que iba a participar de su sexto maratón, perdió la motivación. "Para correr un maratón, es necesario verdaderamente algo que te empuje a ir hasta el límite", dijo.
César Carrasco, un soldado chileno, mostraba orgulloso su uniforme militar y sus botas negras con las que ya corrió 18 maratones de Nueva York en nombre de amigos desaparecidos. Esta vez, después de unos kilómetros se volvía al hotel.
Si miles eligieron correr, otros prefirieron reorganizar su domingo para participar en actividades de ayuda a favor de las víctimas de Sandy.
En ese marco, cientos se dieron cita en Staten Island, una isla al sur de Manhattan muy afectada por el ciclón, para ayudar en las tareas de reconstrucción y de distribución de vestimentas y víveres.
Otros cedieron sus habitaciones de hotel a personas que perdieron su vivienda o seguían sin electricidad seis días después de Sandy y también los hubo que ofrecieron dinero.




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