Trump, más favorito: los salarios más bajos crecen al mayor ritmo en una década

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El Gobierno afirma que el fenómeno responde a su política de reducción de impuestos y a la caída del desempleo. Expertos apuntan también a políticas locales. Como sea, el presidente se beneficia.

Washington - Si los trabajadores estadounidenses de renta más baja fueron una parte crucial de la alianza social que llevó al poder en 2016 a Donald Trump, el presidente de Estados Unidos puede descansar tranquilo en la carrera por su reelección, que terminará en noviembre: los salarios de ese sector están creciendo al ritmo más veloz en más de diez años.

“El lento crecimiento de los salarios ha afectado a la economía incluso después de que el empleo comenzara a recuperarse después de la Gran Recesión (de 2008). Pero eso ha ido cambiando debido al aumento de los salarios en todos los niveles, especialmente en los niveles menores de la escala”, dijo una nota de The Washington Post.

El dato es políticamente relevante para el presidente republicano, dado que los trabajadores de menor renta, vinculados a las actividades menos productivas y menos vinculadas a los sectores ubicados en la vanguardia tecnológica, son una parte fundamental de la alianza social que lo sostiene. Incluso cuando la tendencia no se deba sólo a sus políticas.

De acuerdo con la nota, el bajo desempleo es la razón que esgrime la Casa Blanca para dar cuenta de ese movimiento al alza de los salarios más bajos. Sin embargo, las estadísticas indican un motivo extra: el proceso se explica también en el incrementos de los salarios mínimos en varios estados y ciudades en los últimos dos años.

“El índice de desempleo de noviembre fue el más bajo desde 1969: un 3,5%, según el Departamento de Trabajo. La competencia por los trabajadores en todos los niveles, incluidos los poco calificados, se ha intensificado. ¿Realmente puede ser una coincidencia que el auge salarial se produzca en un momento en que cerca de la mitad de los estados aumentaron los salarios mínimos? Los datos sugieren que eso también jugó un papel importante”, dijo el Post.

Para el Gobierno, la clave está en su política de reducción de impuestos. Así lo dijeron la semana pasada el exdirector del Consejo Económico Nacional de Trump, Gary Cohn, y el expresidente del Consejo de Asesores Económicos de la Presidencia, Kevin Hassett, en un artículo publicado en The Wall Street Journal.

Sólo la semana pasada, los salarios mínimos aumentaron en más de 20 estados, en muchos casos como corolario de procesos iniciados años atrás o debido a cláusulas que los indexan según la inflación. Entre ellos, Nuevo México lo elevó de 7,50 dólares por hora a 9 dólares, mientras que el estado de Washington lo hizo de 12 a 13,50 dólares.

De esta manera, “casi 7 millones de trabajadores comenzaron 2020 con salarios más altos, según el Economic Policy Institute, un grupo de expertos de tendencia izquierdista”, dijo.

El Post no hace más que plantear una discusión de tipo ideológico que aparece destinada a cruzar la campaña hacia la elección presidencial de noviembre: ¿los ingresos de los trabajadores mejoran solamente por motivos de mercado, como el bajo desempleo y la competencia entre los empleadores para tomar personal, o también lo hacen debido a políticas activas como las aplicadas por los gobiernos estaduales.

Como sea, la disputa probablemente sea parte del debate de políticos y especialistas. Mientras, parece probable que los trabajadores de baja renta, cuyos ingresos mejoraron en la era Trump, vuelvan a votar mayoritariamente al jefe de Estado.

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