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Quito fue ayer
escenario de graves
hechos de violencia,
cuando militantes
progubernamentales
asaltaron el Congreso
para forzar el llamado a
una Asamblea
Constituyente. El
gobierno no tiene allí
bancada propia.
Los manifestantes abandonaron el lugar amenazando con radicalizar sus acciones para que el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) den luz verde a la Constituyente.
«Si el Congreso y el TSE no convocan a la consulta, entonces ambos tendrán que irse. La consigna será no sólo Constituyente, sino fuera Congreso, fuera TSE», afirmó Ciro Guzmán, presidente del marxista Movimiento Popular Democrático.
«Fue una violación terrible,-estamos viviendo una dictadura. Correa quiere imitar al pie de la letra a Chávez, replicar su esquema autoritario», dijo Luis Tapia, jefe de la bancada del Partido Sociedad Patriótica (PSP), segunda fuerza política, liderada por Gutiérrez.
Tras los incidentes, grupos indígenas -que propiciaron la caída de dos presidentes en la última década-continuaban preparando un cronograma de actividades para presionar la aprobación del plebiscito, convocadopara el 18 de marzo, dijo Humberto Cholango, líder de la Confederación de los Pueblos de Nacionalidad Kichua.
Las marchas comenzaron una semana después de que el TSE dejara la convocatoria de la consulta en manos del Congreso. Eso constituyó un golpe para Correa -en el poder desde hace 15 días-, quien pretendió saltarse la autoridad del Poder Legislativo debido a que no cuenta allí con bancada propia, debido a su decisión de no presentar listas en los últimos comicios de octubre.
El gobierno, que intentó apartarse de las violentas manifestaciones, reiteró ayer que está dispuesto a establecer exclusivamente un tribunal ad hoc para que organice el plebiscito.
Correa había anunciado el domingo que ésta será una semana de «presión» en favor de la Constituyente --puntal de su proyecto de «revolución socialista»- y reiteró que con ella busca implantar la figura de la revocatoria del mandato. Esto, temen los legisladores, abriría la puerta a un cierre del Congreso.
«Estamos ante una semana crucial. Unicamente la fuerza ética y moral del pueblo obligará a la partidocracia a obedecer a sus mandantes», advirtió Correa, quien denunció que los «dueños del poder en el Parlamento» tienen un deseo explícito de derrocarlo y para ello conspiran contra la Asamblea.




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