Turquía: Erdogan insistió con pena capital en marcha contra fallido golpe
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Atravesada por el color rojo de la bandera turca, se trata de la mayor manifestación desde el pasado 15 de julio, cuando el golpe militar fracasó en parte gracias a que los ciudadanos tomaron las calles y bloquearon el paso a los soldados.
En medio de las críticas de occidente sobre purgas y detenciones generalizadas, el presidente recibió un masivo apoyo popular, en una manifestación antigolpista atravesada por miles de banderas turcas que le daban color al recinto Yenikapi de Estambul, un espacio, de 400.000 metros cuadrados lleno a pleno.
Entre la multitud, se leían carteles con leyendas como "Erdogan es un regalo de Dios" o "Moriríamos por el presidente", así como fotografías del jefe del Estado y del fundador de la república, Mustafa Kemal Atatürk
Esta es la primera vez en décadas en que las formaciones opositoras que acuden a una concentración en apoyo al gobierno del país de casi 80 millones de habitantes, a excepción de la tercera fuerza del país, el partido prokurdo HDP, que no fue invitado ya que Erdogan lo acusa de estar vinculado al prohibido Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
El acto comenzó con el himno nacional, seguido de una recitación del corán y una oración en memoria de las 240 víctimas del golpe, entre civiles y fuerzas leales al gobierno.
Además del discurso del presidente, también hablaron el primer ministro, Binali Yildirim, y los dirigentes de dos de los tres partidos de la oposición, el socialdemócrata Kemal Kilicdaroglu y el nacionalista Devlet Bahceli.
El líder de la oposición laica Kilicdaroglu dijo que tras la noche del 15 al 16 de julio "se ha abierto la puerta de un nuevo compromiso en Turquía, un país nuevo". "Han querido organizar un golpe contra nosotros y nuestro sistema parlamentario pero no lo han conseguido", declaró durante el evento, según el diario turco Hurriyet.
Y agregó: "Tenemos que contribuir al fortalecimiento de la democracia".
La movilización, en el extremo sur de la península de Estambul, marcó el punto más álgido de las tres semanas de manifestaciones nocturnas de los seguidores de Erdogan, en las plazas en todo el país.
Asimismo, el portal Europa Press informó que, según la organización, hubo más de dos millones de banderas, cinco millones de botellas de agua, e imponentes medidas de seguridad con 22 máquinas de rayos X para controlar a los asistentes de una manifestación vigilada por más de 13.000 voluntarios sin contar agentes de Policía.
Para esta inmensa congregación fueron movilizados helicópteros y 700 médicos y enfermeras.
También ante tal magnitud se organizó un importante dispositivo gratuito de transporte público reforzado, entre ellos 250 barcos de pasajeros y hasta 7.000 colectivos provenientes de otras ciudades.
Anoche, Erdogan anunció que "la amenaza del golpe no se ha superado aún" y prometió continuar sin descanso las purgas en la Administración para apartar de sus cargos a simpatizantes de la red islamista de Fethullah Gülen, un predicador turco cuyo grupo era hasta 2013 un firme aliado del actual presidente.
Desde el comienzo, todas las formaciones parlamentarias se opusieron al intento de golpe de Estado, que causó al menos 260 muertos e hizo que el Gobierno declarara el estado de emergencia y una masiva purga en varios estamentos públicos, que incluso llegó al sector privado.
Los tres partidos opositores manifestaron su preocupación porque no fueron informados de las reformas estructurales de las fuerzas armadas, entre otros sometiéndolas a mayor control civil. Algunos opositores y organizaciones como Amnistía Internacional también mostraron su preocupación por las violaciones de derechos humanos y abusos de poder cometidos en las últimas semanas.
Hasta ahora, unas 15.000 personas fueron detenidas y más de 60.000 fueron suspendidas o cesadas de sus cargos por supuestos lazos y apoyo a Gülen, autoexiliado en Estados Unidos desde 1999 y a quien las autoridades señalan como instigador del intento golpe, algo que él negó.
Pero, fue el primer ministro del país, Yildirim, quien este domingo prometió llevar a Gulen ante la justicia: "No será un acto de venganza: será un acto legal", aseguró.




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