8 de junio 2014 - 19:08

Ucrania y Rusia negocian por el suministro de gas

Rusia y Ucrania reanudarán este lunes en Bruselas las hasta ahora fallidas negociaciones por el abastecimiento de gas, antes de que venza un ultimátum ruso fijado para el martes próximo.

Mientras tanto, el presidente del consejo de seguridad ruso, Nikolai Patrushev, pidió el fin del derramamiento de sangre en el este de Ucrania: la cúpula de Kiev debe cesar totalmente su operación militar, señaló en una emisión de la televisión rusa Rossiya 24.

Patrushev acusó a Kiev de "exterminar a su propio pueblo", pese a que el nuevo presidente del país, Petro Poroshenko, anunció el sábado durante su toma de posesión un plan de paz para las regiones de Donetsk y Lugansk, afectadas por la violencia.

Por su parte, los separatistas prorrusos de la región de Donetsk informaron de nuevo de ataques de artillería de las tropas del gobierno ucraniano contra los alrededores de las ciudades de Slaviansk y Kramatorsk. Según estas fuentes, hubo más muertos y heridos, entre ellos civiles.

"Eso muestra las intenciones agresivas de Petro Poroshenko contra nosotros", dijo Miroslav Rudenko, uno de los líderes de los separatistas. "No quiere hablar con nosotros en la lengua de la diplomacia. Naturalmenre que esto dificultará una solución pacífica".

Las autoproclamadas "repúblicas populares" de Donetsk y Lugansk no reconocen el gobierno proeuropeo de Kiev y aspiran a la independencia de un nuevo estado conjunto: Novorossiya (Nueva Rusia).

La jefa del Consejo de la Federación ruso, Valentina Matviyenko, aseguró respecto del discurso de investidura de Poroshenko -que anunció un acercamiento a la UE y a Estados Unidos- que sus palabras no son más que "ilusiones" y que Ucrania no conseguirá salir de la crisis política y económica sin Rusia.

Tras su jura del cargo el sábado, Poroshenko se dedicó a celebrar su nombramiento con una lujosa fiesta a la que asistieron otros empresarios millonarios como él. El dirigente, que además fue abuelo ese mismo día, es acusado por los críticos de haber instigado y financiado la revolución proeuropea de la plaza de Maidan con el único objetivo de llegar al poder.

Las imágenes de los ricos empresarios celebrando juntos coparon las redes sociales, pero no hay pruebas de que la revolución contra el corrupto presidente Viktor Yanukovich, que huyó a Rusia, haya sido realmente una revuelta de los llamados "oligarcas". 

El sábado Poroshenko dijo que nadie tiene derecho a apartar a Ucrania de su camino hacia la Unión Europea (UE), condenó la anexión por parte de Rusia de la península de Crimea y prometió buscar el diálogo con un viaje al este del país, pero descartó la federalización de la nación, como piden los separatistas.

Pese a ello, dijo que presentaría un "plan para la descentralización de las competencias de gobierno" y que garantizaría que los residentes pudiesen hablar ruso.

El martes 10 vence un ultimátum impuesto por la empresa estatal rusa Gazprom para que Ucrania salde su deuda. En caso de no cancelarse, la compañía podría dejar de abastecer a Kiev.

El gobierno ucraniano pagó el 2 de junio unos 786 millones de dólares (577 millones de euros) para cubrir la deuda por el gas abastecido hasta el 1 de abril. Pero aún le queda una deuda de 1.450 millones de dólares. Ucrania rechaza además el aumento del precio impuesto por Gazprom a partir del 1 de junio, cuando lo subió a 485,5 dólares por 1.000 metros cúbicos de gas, frente a los 268 dólares que pagaba hasta ahora.

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