Guerra en Ucrania: "Somos hombres muertos pero lucharemos hasta el final", afirman los defensores de la acería de Mariúpol

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El comandante adjunto del batallón, el capitán Svyatoslav Kalina Palamar, señaló que "las fuerzas rusas continúan bombardeando el área y están tratando de asaltar la planta". Rendirse no está en los planes ya que sería "regalarle una victoria al enemigo", agregó.

Los combatientes de la acería de Azovsal, último bastión de la resistencia ucraniana, alzan la voz en medio de las incursiones de las tropas rusas, mientras se produce también una masacre en Lugansk, donde 60 civiles se encuentran desaparecidos en el ataque a un colegio.

"La rendición para nosotros es inaceptable", sostienen desde el vientre de Azovstal, como lema ante el mundo. Tras la evacuación de todos los civiles de la siderúrgica sitiada, confirmada por Kiev y Moscú, los últimos resistentes de Mariúpol convocan a una rueda de prensa online para reiterar que en su futuro no les queda otro camino que seguir luchando, incluso con los pocos medios con los que apenas cuentan.

"Hay muchos soldados heridos que evacuar, pero lucharemos hasta el final", aseguró el comandante adjunto del batallón, el capitán Svyatoslav Kalina Palamar, hablando junto al jefe de inteligencia, el teniente Ilya Samoilenko.

"Las fuerzas rusas continúan bombardeando el área y están tratando de asaltar la planta. Ahora nuestros políticos están tratando de negociar con esos animales. Pero no recuerdan lo que hicieron?- agregó, señalando también con el dedo contra la línea del presidente, Volodimir Zelensky-. No podemos hablar con esta gente. Nuestro objetivo es eliminar la amenaza. No estamos defendiendo solo a Ucrania, sino también al mundo libre".

"Somos básicamente hombres muertos. La mayoría de nosotros lo sabemos. Es por eso que luchamos tan valientemente", agregó el comandante y señaló que rendirse no está en los planes ya que sería "regalarle una victoria al enemigo".

A pocas horas de las celebraciones del 9 de mayo, día que conmemora la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial, Moscú sigue a la caza de un triunfo simbólico que esgrimir tras 74 días de guerra.

Tomar el último foco de resistencia de Mariúpol, rodeado en un radio de al menos cien kilómetros solo por fuerzas enemigas, sigue siendo el trofeo más prestigioso que ofrece la retórica de Vladimir Putin. Pero a la espera del asalto final amenazado, Moscú ya se prepara para gobernar.

El viceprimer ministro ruso Marat Khusnullin, fue enviado por el Kremlin a la ciudad portuaria sobre el mar de Azov "para evaluar los trabajos de reconstrucción" tras el conflicto, en compañía del líder prorruso de Donetsk, Denis Pushilin, quien anunció la reapertura este mes del puerto para la exportación de mercancías desde el Donbas.

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