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24 de abril 2006 - 00:00

Un ataque pro etarra puso en un aprieto a Rodríguez Zapatero

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José Luis Rodríguez Zapatero
Madrid (EFE, ANSA, AFP) - El jefe de gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, debió ayer contradecir declaraciones previas y relativizar el alcance del «cese el fuego permanente» dispuesto por la organización terrorista vasca ETA. Ante el traspié aclaró que «en ningún caso» tendrá cabida la violencia en España, luego de un sospechoso incendio de un local comercial de un concejal conservador del distrito de Navarra.

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«Este es un país donde cabe todo el mundo. Todas las ideas, salvo una cosa: la violencia, tenga la manifestación y el alcance que tenga. Eso en ningún caso, en ningún sitio, en ninguna circunstancia», sostuvo Zapatero ante unas 20.000 personas reunidas en un acto del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con el que prácticamente abrió la campaña electoral de cara a las municipales y regionales de 2007.

  • Diálogo

  • Zapatero encaró en los últimos meses una política de diálogo con el nacionalismo radical vasco y desandó en parte el camino de aislamiento al que había sometido a los independentistas violentos el gobierno de José María Aznar.

    Su política, criticada por el opositor Partido Popular (PP), pareció rendir frutos cuando el grupo separatista vasco llamó a un cese el fuego permanente el 22 de marzo pasado, un supuesto compromiso por la paz que despertó muchas dudas en España. Con todo, la semana pasada el jefe de gobierno había dicho que el cese el fuego estaba siendo respetado.

    Las dudas parecieron profundizarse tras el incendio que la madrugada del sábado destruyó una ferretería en la localidad de Barañain ( Navarra, Norte), propiedad del concejal José Antonio Mendive, de la Unión del Pueblo Navarro (UPP), sigla del PP en esa región que tiene mucha influencia del independentismo vasco.

    Según las primeras investigaciones, el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, indicó el sábado que «todo parece indicar» que fue un acto de «kale borroka» (violencia urbana) del entorno de ETA, « incompatible» con la declaración de cese el fuego que entró en vigor el 24 de marzo.

    Zapatero aseguró, no obstante, que «la paz se hace entre todos y cuando llegue será mérito de todos». «Hacer la paz exige tanta valentía como prudencia. Tanta firmeza como generosidad. Tanta unidad como lealtad y exige también honrar la memoria de las víctimas del terrorismo», afirmó Zapatero.

    El gobierno de Aznar había emprendido un aislamiento político y judicial contra ETA y su entorno social, partidario y mediático. El independentismo radical, que representa a cerca de 15% del electorado vasco, había quedado prácticamente neutralizado, sin oferta electoral por la ilegalización de Batasuna -que sigue vigente-, y con ETA casi diezmada por una sucesión de operaciones judiciales en su contra. Aunque en el primer año de Zapatero la política pareció continuar en el mismo sentido, en el segundo se volvieron a tender puentes con el gobierno nacionalista moderado de Juan José Ibarretxe (Partido Nacionalista Vasco) y se levantó el cerco judicial sobre el entorno abertzale, aunque las operaciones policiales contra ETA se incrementaron.

  • Perspectiva

    Zapatero, a quien sus opositores acusan de haber crispado la política española con el abandono del tono moderado que caracterizaba a la izquierda del PSOE, podría perder las elecciones contra Mariano Rajoy, del PP, según marcaron diversas encuestas.

    En la carrera electoral por cargos regionales que se avecina, el presidente del gobierno español convocó al PP a que no pierda «el tren del progreso» y se sume a las reformas que está impulsando el Ejecutivo, en vez de actuar como en otras etapas de la derecha y tener siempre a España «en la lista de espera». «Os puedo asegurar que nunca volverán a llevar a los soldados a donde no quieran los ciudadanos, no derogarán los Estatutos de autonomía de nueva generación, ni la ley que reconoce el matrimonio entre homosexuales, ni la ley de igualdad, ni devolverán la estatua de Franco a su pedestal», provocó.

    Zapatero habló en el Palacio de Vistalegre de Madrid al que asistió prácticamente la totalidad de los miembros del gobierno y de la dirección socialista para celebrar los dos años del Ejecutivo de este partido.
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