Bagdad (EFE, AFP, LF) - La matanza de 148 chiitas en el pueblo de Duyail en 1982, como represalia por un intento frustrado de asesinato del entonces dictador Saddam Hussein, ha pasado a ser una de las páginas negras de la «era Saddam».
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Aquella matanza fue dada a conocer al mundo especialmente durante el largo juicio que empezó el 19 de octubre de 2005 y cuyo veredicto tardó en llegar más de un año.
El «caso Duyail» se remonta al 7 de julio de 1982, cuando la caravana presidencial en que viajaba Saddam fue atacada en el momento en que atravesaba esa aldea agrícola situada 60 kilómetros al norte de Bagdad y poblada casi exclusivamente por chiitas.
Saddam volvía con su lujoso Mercedes negro de una visita de inspección a las tropas iraquíes que combatían en el norte del país con el ejército del vecino Irán cuando se vio sorprendido por una lluvia de fuego.
Los atacantes descargaron sus ametralladoras contra el Mercedes de Saddam, pero, gracias al blindaje, ni él ni ninguno de sus adjuntos fueron alcanzados.
Sólo once guardaespaldas resultaron heridos por el tiroteo.
Aquel atentado frustrado fue más tarde reivindicado por el partido chiita Al-Dawa, en ese momento enfrascado en una violenta campaña contra el régimen laico de Saddam y que seguía en actividad pese a una violenta represión contra sus miembros.
Al-Dawa, hoy dirigido por el ex primer ministro iraquí Ibrahim Yafari, una de las principales figuras políticas del Irak post-Saddam, tenía entonces a sus dirigentes refugiados en Teherán.
En concreto, el atentado contra Saddam había sido planeado y ejecutado por la familia Yafari, que acababa de perder a uno de sus miembros, militante de Al-Dawa, por las torturas recibidas en la prisión.
El atentado de Duyail fue seguido de una oleada de arrestos en el pueblo; 148 de los habitantes, entre ellos, todos los Yafari, fueron procesados en juicios sumarísimos y condenados a muerte. Varios de ellos eran simples adolescentes.
El propio Saddam estampó su firma para ratificar las condenas de muerte, dando así lugar a la primera matanza masiva de chiitas durante su régimen (1979-2003), a la que seguirían otras, y particularmente en 1991.
Pero la venganza de Saddam no acabó con las ejecuciones: los terrenos agrícolas de Duyail fueron, en su mayoría, arrasados, y miles de habitantes se vieron forzados a emigrar al sur del país, a zonas desérticas donde malvivieron el resto de sus días.
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