«El senador Edwards es una excelente elección de John Kerry porque va a aportar carisma y energía a la campaña demócrata, algo de lo que ésta carecía hasta ahora. Además, su carácter de sureño va a permitir que la oposición le pelee el Sur a George Bush en las elecciones de noviembre.» Así calificó ayer, en una entrevista telefónica con Ambito Financiero,Patricio Lombardi, el argentino que fue subsecretario para América latina de Jeb Bush en el estado de Florida, la nominación de John Edwards como candidato a vicepresidente por el Partido Demócrata.
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Según Lombardi, quien representa muy bien una visión generalizada entre los republicanos, Edwards es un hombre peligroso para las posibilidades de George W. Bush, tanto que era a quien más temían en las primarias demócratas. « Es un sureño joven, muy parecido a Bill Clinton en lo que hace a su trato con la gente, aunque más preparado. Es un abogado que hizo mucho dinero antes de dedicarse a la política hace seis años, cuando fue electo senador. Es un cabal representante de la clase media de los Estados Unidos. Pienso que tiene posibilidades de ser presidente algún día», lo define.
«Es un abogado de barricada, acostumbrado a defender sus casos en la Corte. Sabe hablar el idioma de la gente», agrega.
El peligro que Edwards representa para los republicanos está dado por su perfil conservador, un buen contrapeso para la postura de Kerry, considerada por el electorado centrista como demasiado liberal en varias cuestiones. «Ambos tienen puntos de vista divergentes en temas cruciales. Mientras Kerry favorece el aborto, Edwards no. Lo mismo ocurre con los matrimonios entre homosexuales», explica Lombardi.
Según el ex asesor de Jeb Bush, América latina deberá seguir con atención, en caso de que la fórmula demócrata llegue al poder, las diferencias entre Kerry y Edwards acerca del libre comercio. « Kerry ve elALCA (el Area de Libre Comercio de las Américas) con buenos ojos. No así Edwards», afirma. El senador, considerado un proteccionista, aún no había llegado al Capitolio cuando Estados Unidos acordó el NAFTA con México y con Canadá, pero votó en contra del acuerdo con Singapur y de las preferencias comerciales otorgadas a Africa. Además, aún se recuerda que durante su campaña electoral hizo referencias a «los dos Estados Unidos», uno de los ricos y otro de los trabajadores que luchan por progresar.
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