Lima (Reuters, ANSA) - El presidente peruano, Alejandro Toledo, afectado por una crisis política, fue salpicado por el escándalo de un presunto chantaje político y tráfico de influencias atribuido a uno de sus asesores, acusado de presionar en nombre del jefe de Estado a un dueño de medios de comunicación vinculado al ex asesor presidencial Vladimiro Montesinos.
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Toledo, con un gabinete ministerial dividido y un nivel de aprobación de apenas 15,7%, no había superado aún las consecuencias de la decisión de suspender la privatización de dos empresas de energía eléctrica a cambio de acallar crecientes protestas en el sur del país, cuando fue alcanzado por un escándalo denominado por la prensa Lernergate.
El hasta el lunes presidente de la estatal Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide), Salomón Lerner Ghitis dejó el cargo ante la difusión en el Congreso de la grabación de una conversación en la que, según parece, presiona al dueño de diarios de oposición Moisés Wolfenson -ex congresista fujimorista-para que cambie la línea editorial de sus publicaciones.
Wolfenson, su padre homónimo y su hermano, Alex, están siendo procesados bajo arresto domiciliario por supuesta recepción ilegal de dinero por parte de Montesinos, ex jefe de Inteligencia, a cambio de apoyar incondicionalmente al entonces presidente Fujimori (1990-2000) y realizar campañas periodísticas contra opositores.
En una entrevista con «Expreso» publicada ayer, Wolfenson reiteró su denuncia de haber sido chantajeado por Lerner a cambio de «ayuda» para no ir a la cárcel.
En tanto, Lerner salió a negar los cargos. «Mi presencia en esa reunión obedecía a criterios particulares y no a ofrecimientos gubernamentales», dijo. «La cinta de audio está malévolamente editada. Se han elegido frases en apariencia comprometedoras», agregó.
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