1 de enero 2018 - 00:00

Un nuevo estallido en plena expansión de la influencia chiita

El mayor rival saudita hace equilibrio entre el descontento popular y sus ambiciones geopolíticas.

MODERADO. El presidente Hasán Rohaní pidió respetar a los manifestantes, aunque más tarde endureció el tono y afirmó que el pueblo iraní “responderá a los alborotadores”.
MODERADO. El presidente Hasán Rohaní pidió respetar a los manifestantes, aunque más tarde endureció el tono y afirmó que el pueblo iraní “responderá a los alborotadores”.
¿Se pueden comparar las protestas actuales en Irán con las que ocurrieron en 2009?

En 2009 las protestas cuestionaban la reelección del entonces presidente Mahmud Ahmadineyad. El líder de la oposición y sus seguidores acusaron al Gobierno de fraude electoral. Las fuerzas de seguridad reprimieron brutalmente las marchas. Más de 30 personas murieron, aunque la oposición señaló que la cifra de víctimas mortales ascendió a más de 80.

Actualmente, la situación es mucho más poliédrica. En un principio estaban dirigidas contra la política económica y exterior del Gobierno, pero las manifestaciones se generalizaron contra el régimen en su conjunto. También el presidente Hasán Rohaní habló de "falta de transparencia" en referencia al sistema político en el país, ya que los seguidores de la línea dura obstaculizan sus esfuerzos reformistas.

Además, las redes sociales, donde se difunden velozmente las acciones de los manifestantes y noticias que no han sido contrastadas, están desempeñando un papel mucho mayor que en 2009. La cúpula de poder en Teherán sabe que la Revolución Islámica en 1979 nació tras las manifestaciones a pesar de que la policía del Shah las sofocó brutalmente.

¿Qué papel geopolítico desempeña Irán?

Tras las protestas y levantamientos en el mundo árabe en 2011, la región está cada vez más dividida y se ha desatado la lucha por el poder y la influencia en los países en crisis. Destacan como los más influyentes Arabia Saudita (sunita) e Irán (chiita). Ambas naciones, sin embargo, son rivales. Arabia Saudita intenta frenar la creciente influencia de Irán en el mundo musulmán. El príncipe heredero saudita, Mohamed bin Salman, ha llegado incluso a calificar al ayatolá Alí Jamenei, la máxima autoridad de Irán, como "el nuevo Hitler de Cercano Oriente".

¿Quiénes son los aliados de Teherán?

A Irán se le acusa de querer impulsar un eje chiita de Teherán a Líbano y Siria, en el Mediterráneo, pasando por Irak. En Líbano apoya al movimiento islamista de Hizbulá. En la vecina Siria, Hizbulá también está presente como estrecho aliado del presidente Bashar al Asad. Sin la intervención de los combatientes de Hizbulá, el dominio de Al Asad posiblemente ya habría terminado. Irán también está apoyando a las milicias chiitas hutíes en Yemen, que conquistaron el norte de Yemen y la capital, Saná. El pequeño emirato de Qatar, en el Golfo, vive de las buenas relaciones con Irán. Ambas naciones comparten un enorme yacimiento de gas. Hace medio año, Arabia Saudí impuso un bloqueo a Qatar.

¿Quién manda en Irán?

El máximo líder tiene la última palabra en todos los asuntos políticos, jurídicos y militares. Desde 1989 el ayatolá Alí Jamenei ocupa ese cargo vitalicio. El denominado Consejo de Expertos, integrado por 86 destacados clérigos, es el encargado de designar al máximo líder. El propio Consejo de Expertos es elegido por el pueblo cada ocho años y entre sus tareas figura supervisar la labor del líder supremo.

El presidente también es elegido por el pueblo y actualmente ese cargo lo ocupa Hassan Rohani, que es el jefe de Gobierno, pero no jefe de Estado. Está obligado a seguir la política del máximo líder. También el pueblo elige al Parlamento que se encarga de la legislación. Sin embargo, es mucho más importante el Consejo de Vigilancia, un gremio de control integrado por seis juristas civiles y seis sabios religiosos. El Consejo de Vigilancia tiene que dar el visto bueno a cada ley y cada candidato a la presidencia.

¿Cómo está el acuerdo nuclear entre Teherán y Occidente?

En julio de 2015 Irán llegó a un acuerdo en Viena con las naciones con derecho a veto en la ONU (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido) y Alemania sobre su programa nuclear. Teherán renunciaba a desarrollar armas nucleares y a cambio se levantarían las sanciones. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado reiteradamente ese pacto de un "mal acuerdo". Sin embargo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha certificado en varias ocasiones que Teherán está cumpliendo con lo acordado. La Casa Blanca ha pedido al Congreso de Estados Unidos que amplíe una ley existente con mecanismos de sanciones, para que la reimposición de medidas punitivas no se justifique sólo por el manejo de material nuclear, sino también por apoyo al terrorismo o por el programa misilístico.

Agencia DPA

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