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5 de abril 2007 - 00:00

¿Un solapado canje de rehenes con EE.UU.?

El diario londinense «The Independent» publicó ayer un artículo que puede ser útil para entender un aspecto desconocido de la crisis por los marinos británicos capturados por Irán. La nota, titulada «Gran Bretaña vs. Irán: un juego de ajedrez de apuestas altas» y escrita por Patrick Cockburn, es previa a la liberación de los cautivos, pero anticipaba el final concretado ayer. Mientras en Londres se ponían el martes paños fríos a las expectativas y no se hablaba de una salida inmediata al conflicto, el artículo adelantaba en su subtítulo: «Crece la esperanza de que los marinos británicos sean liberados en el marco de un intercambio de prisioneros». Todas las partes involucradas en el caso lo negaron, pero algunas coincidencias resaltadas por el periodista resultan, al menos, llamativas. Veamos:

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El presidente Mahmud Ahmadinejad saluda luego de la conferencia de prensa en la que anunció la liberación de los soldados. Las partes involucradas desmintieron que han recurrido a un intercambio de los británicos por iraníes detenidos en Irak.
El punto muerto sobre los 15 marinos e infantes de marina británicos capturados por Irán parece moverse hacia un intercambio de prisioneros de facto, a pesar de las negativas de Gran Bretaña e Irán.

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La primera señal de un giro fue la liberación de Jalal Sharafi, un diplomático iraní secuestrado en las calles de Bagdad hace dos meses, algo que Irán calificó de captura por parte de comandos iraquíes controlados por EE.UU. Al mismo tiempo, un funcionario de la Cancillería dijo que su gobierno buscaba «intensamente» la liberación de cinco funcionarios iraníes capturados en enero durante una incursión de un helicóptero estadounidense en una oficina de enlace iraní establecida desde hace mucho tiempo en la capital kurda de Erbil.

La retórica en Teherán y Londres se hizo más diplomática cuando Tony Blair dijo (el martes) que los próximos dos días serían «bastante críticos» para la resolución de la crisis. Irán continúa negando que haya capturado a los británicos en el norte del Golfo Pérsico el 23 de marzo para forzar un intercambio de rehenes, a la vez que el Reino Unido dijo que no regatearía su liberación.

La captura de los marinos y de los infantes de marina fue el último episodio de una serie de confrontaciones entre EE.UU. e Irán que comenzó cuando el primero intentó atrapar a altos funcionarios iraníes de inteligencia que realizaban una visita oficial a Erbil, el 11 de enero. La incursión falló y tuvo éxito solamente en la detención de cinco funcionarios iraníes de la oficina de enlace, que ahora ha sido reconocida oficialmente como oficina consular.

Altos funcionarios kurdos dijeron a «The Independent» que los verdaderos blancos estadounidenses eran Mohammed Jafari, el poderoso subjefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y el general Minojahar Frouzanda, jefe de inteligencia de los Guardianes de la Revolución. Ambos habían visitado al presidente iraquí, Jalal Talabani, en Dokan, cerca de Sulaimaniyah, y después se dirigieron a Erbil, donde vieron a Massoud Barzani, presidente del gobierno regional del Kurdistán.

  • Llamamiento

    La incursión en Erbil se produjo algunas horas después de un agresivo llamamiento a la nación del presidente George W. Bush, en el que denunció a Irán como el gran enemigo de EE.UU. en Irak. Esto siguió a una serie de incidentes, como el intento de secuestro de cinco soldados de EE.UU. en un ataque altamente sofisticado cerca de la ciudad santa de Kerbala, al sur de Bagdad, en el cual los asaltantes primero intentaron tomar prisioneros a los soldados y finalmente los mataron. EE.UU. culpó por el episodio a chiitas iraquíes que actuaron en nombre de Irán.

    La liberación de Sharafi es un indicio alentador. Había sido capturado el 4 de febrero por hombres uniformados en misteriosas circunstancias. Irán y políticos chiitas en Bagdad dijeron que éstos pertenecían a la 36ª unidad de comandos del ejército iraquí, controlado en la práctica por EE.UU. Sharafi ahora ha vuelto a Teherán. EE.UU. niega haber jugado cualquier papel en su desaparición. Al mismo tiempo, inmediatamente después que la incursión en Erbil, la secretaria de Estado Condoleezza Rice reveló que el presidente Bush había aprobado una política de atacar blancos iraníes en suelo iraquí.

  • Pretensión

    Ni Sharafi, un segundo secretario en la embajada, ni los cinco funcionarios iraníes atrapados en Erbil parecen haber sido figuras importantes. Sharafi estuvo implicado en planes para abrir un rama del banco nacional iraní en Bagdad. EE.UU. describió a uno de los cautivos de Erbil como un alto oficial de la Fuerza Quds, una unidad de élite de los Guardianes de la Revolución iraní.

    La pretensión de estadounidenses y británicos de que no hubo conexión entre la captura de los iraníes el 11 de enero y la de los marinos británicos resultó contrariada el martes, cuando un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irak dijo que su gobierno también estaba trabajando « intensamente» en la liberación de los cinco iraníes «para ayudar a la de los marinos e infantes de marina británicos».

    En Washington, el presidente Bush señaló lo mismo: «También apoyo con fuerza la declaración del primer ministro (Blair) de que no debe haber 'quid pro quo' cuando se trata de rehenes».

    Como el punto muerto es una etapa sensible, Gran Bretaña reaccionó el martes con cautela a la difusión de una nueva imagen de los cautivos en el sitio Web de la agencia de noticias iraní «Fars», una aparente violación del compromiso de que no se publicarían más imágenes.
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