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10 de noviembre 2013 - 11:24

Un mundo con urgencias, atento a la Cumbre del Clima

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Las últimas cifras marcan un récord de emisiones nocivas
Cada nueva cumbre climática parece ser la antesala del gran anuncio, los preparativos de una decisión que será tomada más adelante. Desde este lunes los delegados de más de 190 países comenzaron en Varsovia, en la COP 19, los recortes de emisiones para delinear un pacto que se firmaría en 2015 para aplicarlo recién en 2020.

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Mientras tanto, los datos fluyen con fuerza. El más alarmante, entre los documentos y estadísticas que circulan con abundancia en la previa, lo constituye un informe de la Comisión Internacional de Cambio Climático (CICC), que anticipa que el suministro de alimentos de la población mundial podría verse afectado por el fenómeno.  

Es la primera vez que esa posibilidad se considera con tanta seriedad. De acuerdo con los nuevos datos, la producción agrícola global caería en el futuro hasta un dos por ciento cada década, lo que chocaría de frente contra el aumento de la población (de los 7.200 millones actuales a 9.600 M en 2050 y 10.900 M en 2100).

En este escenario, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) aportó otra estocada dolorosa: según sus estadísticas, los volúmenes de los gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo récord en 2012.

"Este año es peor que el año pasado. El 2011 fue peor que 2010", afirmó el secretario general del organismo, Michel Jarraud. "Cada año que pasa hace que la situación se vuelva de algún modo más difícil de manejar", agregó.

Las emisiones nocivas son entre 8.000 millones y 12.000 millones de toneladas más elevadas que las aconsejables para mantener el calentamiento global por debajo de 2º, la línea roja para evitar drásticas consecuencias sobre el ciclo del agua, los niveles del mar y los eventos climáticos extremos.

Si el mundo sigue en su trayectoria de "continuar como si nada", probablemente alcance esa marca en 2050, explicó Jarraud.

Más directo, Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), describió que "el reto que enfrentamos no es técnico ni de normas. Es político: simplemente, el ritmo actual de la acción es insuficiente".

En medio de los números sombríos, un estudio del Centro Común de Investigación (JRC, por sus siglas en inglés) encendió una luz en medio del túnel, ya que certifica el mayor uso de energías renovables en detrimento de los combustibles fósiles.

El informe destaca el impulso de las fuentes de energía limpias: si de 1992 a 2007 el desarrollo de centrales solares, eólicas o de biocombustible pasó de un 0,5 % a un 1,1%, en los seis años siguientes se produjo un incremento de 2,4%.

En ese cambio hacia las energías verdes, la UE logró cumplir el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% respecto a los niveles de 1990, con la ayuda inestimable de la menor demanda energética a causa de la recesión económica. Pero está claro que no es suficiente.

"En Varsovia hay una verdadera necesidad de incluir a todos los países para reducir la brecha de las emisiones y buscar un futuro sostenible para todos", anticipó Christina Figueres, secretaria ejecutiva sobre Cambio Climático de la ONU.

La advertencia no es caprichosa. En 2010, los países acordaron tomar medidas para limitar el aumento de las temperaturas, pero muchos fracasaron a la hora de recortar sus emisiones. La mayor paradoja es el anfitrión Polonia, que mientras alberga la COP19 lucha a duras penas con las consecuencias dañinas de una economía dependiente del carbón.


Desembarco empresarial

A la hora de buscar novedades, la cumbre polaca ya ha tenido las suyas antes de comenzar.

Una de ellas la aportó Brasil, quien anunció que sugerirá que se adopte un método global para determinar la "responsabilidad histórica" de cada país con la degradación del medioambiente. También propondrá que los gobiernos efectúen consultas a sus ciudadanos sobre las posibles formas de reducir las emisiones de gases contaminantes.

La otra es que por primera vez, representantes del sector empresarial fueron invitados a las reuniones previas para exponer sus puntos de vista sobre las negociaciones acerca del cambio climático, lo que, se supone, es el inicio de una costumbre que se repetirá en posteriores encuentros.

Decenas de líderes del sector de los negocios, incluso de multinacionales como Coca Cola y Shell, instaron a adoptar objetivos "ambiciosos" para 2030, con el fin de crear una economía con bajas emisiones en dióxido de carbono pero que impulse la inversión.

"Nos están pidiendo organización, sólo entonces los inversores tendrán la confianza para poner miles de millones en las bajas emisiones de carbono que necesitamos", explicó Edward Davey, funcionario de Energía británico.

La presencia de empresas puede resultar antipático a las agrupaciones ecologistas, que sostienen que se trata de una suerte de "desembarco enemigo", pero también se alzan voces que defienden la cuota de "realismo" que aportan al conflicto.

Si bien los Estados son los encargados de mostrar la nueva hoja de ruta en defensa del medio ambiente, no es menos cierto que las grandes firmas privadas cumplen un rol determinante en las economías y su participación puede acelerar la toma de decisiones concretas. De otro modo, el riesgo es que la ansiedad por los grandes anuncios atente contra avances más modestos, pero imprescindibles.


Datos más recientes del Cambio Climático

La tasa de aumento del nivel del mar desde la mitad del siglo XIX ha sido mayor que la tasa media durante los dos milenios anteriores.

Durante el período 1901-2010, el nivel medio global del mar se incrementó en 19 centímetros.

Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso han aumentado a niveles sin precedentes en, por lo menos, los últimos 800.000 años.

Las concentraciones de CO2 han aumentado un 40% desde la era preindustrial, principalmente por las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles y en segundo lugar por las emisiones netas en el cambio del uso del suelo.

El océano ha absorbido aproximadamente el 30% del dióxido de carbono emitido, provocando su acidificación.

Datos extraídos del reciente Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), el mayor grupo de científicos independientes que asesora a los gobiernos respecto de la evolución del cambio climático.

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