Unos 1.300 civiles iraquíes han muerto en tres semanas de guerra, en las que las fuerzas angloamericanas han admitido 129 bajas mortales y han tomado 7.300 prisioneros. Pero todas estas cifras son relativas, ya que el régimen de Bagdad no ofreció en ningún momento una cifra de bajas militares, por lo que se presume que son muchos más. En su último cómputo de víctimas civiles, ofrecido el pasado viernes, aseguraba que 1.250 habían muerto y más de 5.000 habían resultado heridos en los ataques.
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EE.UU. ha identificado hasta ahora a 99 soldados muertos en la guerra, a ocho desaparecidos y a siete que fueron tomados prisioneros.
Entre las tropas británicas, ha habido 30 muertos, 16 de los cuales fueron víctimas de accidentes, cinco del «fuego amigo» y nueve cayeron en combate, según los últimos datos oficiales conocidos el pasado lunes.
• Ataque por error
También en las filas kurdas, que combaten junto a las estadounidenses en el norte iraquí, hubo al menos 18 muertos en un ataque por error de la aviación estadounidense contra una columna de milicianos.
Doce miembros de equipos de prensa extranjera han muerto en Irak, siete en Bagdad o sus alrededores, cuatro en el Kurdistán iraquí y uno cerca de la meridional Basora. Otros dos desaparecieron en el sur del país en los primeros días de invasión.
Dos periodistas murieron en ataques iraquíes, cinco por el fuego de la coalición, uno en un accidente, dos por explosiones de una mina y un taxi bomba, y otros dos por otras causas.
Las agencias humanitarias han informado de un muerto y dos desaparecidos entre sus trabajadores.
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