«Lula no va a traer los cambios que Brasil necesita porque Lula priorizó su alianza con las elites», dijo Lula ha llevado como lema de campaña promover una reforma agraria pacífica, sin invasiones de tierras consideradas improductivas, algo que puede chocar con los métodos del MST.
«Nosotros no vamos a ceder en nuestra lucha por la reforma agraria, sea quien sea el que gobierne. No pediremos permiso a Lula para nuestras ocupaciones de tierra», dijo Viana.
«No necesariamente habrá un enfrentamiento con un eventual gobierno de Lula; eso va a depender de la actitud de Lula hacia las luchas populares y contra el latifundio», señaló el vocero del MST.
A las disidencias radicales de los Sin Tierra se suman las diferencias de sectores de la Iglesia y del propio Partido de los Trabajadores (PT) con el giro del candidato hacia un aún impreciso centro izquierda. La relación entre el PT y los sectores considerados «progresistas» de la Iglesia tiene una larga historia, tanto que «muchos sospechaban que el PT respondía a la Iglesia», recordó Lula en un templo protestante. Pero las discrepancias crecieron desde la nominación de un representante del Partido Liberal, controlado por los evangelistas, como candidato a vicepresidente de la fórmula «petista».
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