El Vaticano dijo el miércoles que negó una solicitud de audiencia de Mike Pompeo con el papa Francisco y acusó al secretario de Estado de la administración de Donald Trump de intentar arrastrar a la Iglesia católica al terreno político estadounidense con denuncias a sus relaciones con China.
El Papa reprende a Pompeo por sus presiones sobre China y le niega una audiencia
Francisco rechazó el encuentro luego de que el funcionario de la administración Trump cuestionara la relación del Vaticano con Pekín y pusiera en duda "la autoridad moral" del pontífice.
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Los inauditos comentarios de dos altos diplomáticos del Vaticano se producen luego de que Pompeo acusó a Francisco y a la Santa Sede, en un artículo y en una serie de tuits, de poner "su autoridad moral" en peligro al renovar sus acuerdos con China en torno a la designación de obispos.
Pompeo, que visitó Roma el miércoles y tenía previsto reunirse el jueves con funcionarios del Vaticano, reiteró sus denuncias sobre las prácticas de Pekín relacionadas con la libertad de culto en un evento organizado por la embajada estadounidense en el Vaticano.
Los dos diplomáticos de mayor rango en el Vaticano -el secretario de Estado y cardenal Pietro Parolin y el ministro de Relaciones Exteriores, el arzobispo Paul Gallagher- confirmaron que Francisco había declinado el pedido de Pompeo de sostener una audiencia, ya que el pontífice evita reunirse con políticos antes de elecciones.
"Sí, él la solicitó. Pero el Papa ya había dicho claramente que no se reciben figuras políticas en periodos electorales. Esa es la razón", dijo Parolin.
No obstante, para analistas, el rechazo de Francisco estuvo directamente vinculado al tono amenazante del gobierno de Trump y el Papa echó mano de su política de no recibir candidatos, pese a que Pompeo no lo es, para mostrar su disgusto.
El acuerdo que hace dos años selló el Vaticano con Pekín entrega a Francisco autoridad sobre el nombramiento de obispos en China. Expira el mes próximo, pero ahora se espera que sea renovado.
Autoridades vaticanas reconocieron que el acuerdo no es perfecto pero lo consideran un avance, después de décadas en que los católicos chinos que reconocen la autoridad del Papa fueran marginados.
Parolin y Gallagher describieron las críticas de Pompeo como una "sorpresa", ya que ocurrieron justo antes de su planeada visita a Italia.
"Normalmente, cuando estás preparando estas visitas entre funcionarios de alto rango, negocias la agenda para lo que vas a conversar de forma privada, confidencial. Es una de las normas de la diplomacia", criticó Gallagher.
Pompeo, durante el acto en la embajada estadounidense, pidió "a todos los líderes religiosos encontrar el valor para enfrentar las persecuciones religiosas de sus propias comunidades, y las de otras profesiones de fe".
"En ninguna otra parte como en China la libertad de culto es tan atacada", en opinión del secretario de Estado, quien cita frecuentemente el compromiso asumido por el papa Juan Pablo II en la década de 1980 contra el bloque soviético, en nombre de lo que el sumo pontífice polaco llamaba "el riesgo de la libertad".
Pompeo, un ferviente cristiano evangélico, ha multiplicado su discurso religioso para reconquistar el electorado que contribuyó en gran medida a la victoria en 2016 de Donald Trump.
Según el centro de investigaciones Pew Research Center, la iglesia católica estadounidense está dividida en dos sectores, uno a favor de los republicanos, formado en su mayoría por blancos, y otro a favor de los demócratas, formado en general por hispanos.




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