Caracas - Rompiendo un silencio estadístico de tres años, el Gobierno de Venezuela reconoció el calamitoso estado de la economía del país al revelar que la inflación llegó a 130.060% en 2018 y que el PBI se redujo a la mitad desde 2013, cuando Nicolás Maduro accedió al poder.
Venezuela puso fin al apagón estadístico y admitió su colapso
El Banco Central terminó con tres años de silencio y cifró en 130.060% el aumento de los precios el año pasado y en 47,6% el derrumbe del PBI en la era de Nicolás Maduro. Datos internacionales marcan una realidad aún peor.
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El dato del aumento del costo de vida está sin embargo muy por debajo de las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que lo calculó en 1.370.000% sólo el año pasado y que para el actual proyecta una inflación de 10.000.000% en el país petrolero.
Según las primeras cifras macroeconómicas que divulga el Banco Central de Venezuela (BCV) desde inicios de 2016, la inflación llegó a 274,4% ese año, a 862,6% en 2017 y a 130.060,2% en 2018.
El Producto Bruto Interno (PBI), en tanto, se contrajo 47,6% entre 2013 y 2018, de acuerdo con los números presentados el martes por el BCV, de línea oficialista. La variación está calculada hasta el tercer trimestre de 2018.
La caída del PBI fue de 18,6% en 2017 y 19,2% hasta el tercer trimestre del año pasado.
La crisis ha forzado a más de tres millones de venezolanos a emigrar desde 2015, según Naciones Unidas, en medio de recrudecidas tensiones políticas por la pugna de poder entre el presidente socialista Nicolás Maduro y el líder opositor Juan Guaidó.
El mandatario, que llegó al poder en 2013 como delfín del fallecido presidente Hugo Chávez (1999-2013), vincula el colapso con sanciones financieras de Estados Unidos contra Venezuela y su estatal petrolera PDVSA.
Esas medidas recrudecieron desde comienzos de este año con el apoyo de Washington a Guaidó, jefe del Parlamento reconocido como presidente encargado de Venezuela por medio centenar de países, después de que la mayoría opositora del Legislativo declarara “usurpador” a Maduro al desconocer su reelección.
Sin embargo, para Henkel García, director de la firma Econométrica, los datos del BCV “confirman que la mayor parte de la destrucción de la economía ocurrió mucho antes de las sanciones”.
El BCV informó igualmente que las exportaciones petroleras -fuente de 96% de los ingresos del país caribeño- se desplomaron hasta 29.810 millones de dólares en 2018.
Se ubicaban en 85.603 millones en 2013 y en 71.732 millones en 2014, cuando se derrumbaron los precios del crudo y estalló la profunda crisis que azota a los venezolanos.
Aunque las cotizaciones se recuperaron a partir de 2016, una abrupta baja en la producción impidió un repunte de los ingresos.
Según cifras oficiales citadas por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la oferta de petróleo venezolano, que era de 3,2 millones de barriles por día hace una década, se colocó en 1,03 millones en abril.
No obstante, otras fuentes la cifraron en apenas 768.000 barriles diarios el mes pasado.
El BCV había dejado de publicar información macroeconómica hace tres años sin dar ninguna explicación.
Las importaciones, vitales en un país que compra en el exterior la mayor parte de los bienes que consume, cayeron de 57.183 millones de dólares en 2013 a 14.866 millones en 2018, dato que explica la severa escasez de artículos básicos.
Los venezolanos enfrentan desabastecimiento cíclico de alimentos y uno crónico de medicamentos e insumos médicos, a lo que se suma ahora la falta de nafta, en buena parte importada.
El derrumbe es aún más notable en el caso de las importaciones no petroleras, que bajaron desde 44.067 millones en 2013 a sólo 5.835 millones en 2018.
Agencias AFP y Reuters




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