El líder socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, fue elegido ayer presidente del gobierno tras el irrepetible proceso político que vivió España en los últimos días. Rodríguez Zapatero superó por cinco puntos al candidato oficialista Mariano Rajoy, casi seguro ganador hasta hace sólo una semana, e inclusive restó muchos votos a la izquierda dura, que quedó reducida a un magro 5%. Los españoles vieron el jueves cómo el horror golpeaba el corazón del país en una magnitud a la que se habían desacostumbrado desde la Guerra Civil. Mientras no salían de la conmoción, la mayoría detectó una mal disimulada intencionalidad del gobierno de José María Aznar de culpar al grupo vasco ETA, aunque las pruebas apuntaran a la islamista Al-Qaeda. En cuestión de horas, la opinión pública dio un vuelco decisivo, y los números de las encuestas se invirtieron. Rajoy era el candidato de la continuidad de un gobierno a todas luces exitoso en lo económico. Antes del atentado, una mayoría tenía la convicción de que el país debía seguir en el rumbo de la modernización y el crecimiento. Pero la tergiversación de los hechos que habían causado 200 muertos y más de 1.400 heridos potenció los reclamos por la polémica adhesión del gobierno español a la política de George W. Bush en Irak. El impactante giro del electorado español tendrá profundas implicancias internacionales. Italia decidió enviar expertos a Madrid porque teme un atentado en su territorio. Bush parece a punto de perder un aliado clave en Europa para su política antiterrorista. Sólo contará desde ahora con el apoyo del acosado Tony Blair.
José Luis Rodríguez Zapatero se consagró nuevo jefe de Gobierno español. Jugó a su favor el repudio al apoyo de Aznar a Bush (foto izq.).
Madrid (AFP, «La Vanguardia», ANSA) - Tras los atentados que les quitaron la respiración a los españoles el jueves pasado, el candidato socialista José Luis Rodríguez Zapatero obtuvo una victoria en las elecciones parlamentarias de ayer en España tan clara como impensada hace cinco días. Con una asistencia masiva a las urnas, el PSOE obtuvo 42,7% de los votos y el oficialista PP, con su candidato Mariano Rajoy, llegó a 37,7%.
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El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) vuelve al poder luego de haberlo dejado en 1996 ante la victoria de José María Aznar. Los resultados finales otorgaron al socialismo 164 bancas en el Congreso, 12 menos que las necesarias para formar gobierno sin aliados y 39 más que en 2000. El Partido Popular (PP) tuvo un dramático descenso desde 183 legisladores en la anterior Legislatura hasta 148 obtenidas ayer, con elecciones especialmente negativas en Cataluña y el País Vasco.
En los últimos días, los españoles vivieron un proceso político único y acelerado. Tras los cruentos atentados que costaron la vida a 200 personas y las conmovedoras marchas por la paz el viernes, el sábado se vivió un clima de ebullición ante la creciente evidencia de que la red Al-Qaeda estaba detrás de los atentados. Si los países centrales alternan en el poder a gobiernos que acumulan riqueza, de tendencia liberal, seguidos de administraciones que redistribuyen lo generado, de orientación socialdemócrata, ese proceso, para el que todavía España no estaba madura, según analistas, se vio acelerado a raíz de los atentados del jueves pasado. Los primeros análisis apuntaban ayer a que el gobierno de Aznar pagó caro sus intentos de atribuir la responsabilidad de los atentados a la organización terrorista vasca ETA así como el hecho de haber importado a territorio español el terrorismo de Al-Qaeda por el apoyo irrestricto a Estados Unidos en Irak.
Lo primero que hizo Rodríguez Zapatero al asumir su victoria fue recordar a las víctimas de los sangrientos atentados y pidió un minuto de silencio. «El gobierno del cambio actuará desde el diálogo, desde la responsabilidad y la transparencia», afirmó el líder del PSOE antes de anunciar que su «prioridad más inmediata es luchar contra el terrorismo», promesa recibida por sus simpatizantes al grito de «No estamos todos, faltan 200». «El PP reconoce y acepta el veredicto de las urnas en unas elecciones generales inexorables, marcadas por la conmoción ante las trágicas consecuencias del atroz atentado, la participación del pueblo español ha sido elocuente», afirmó Mariano Rajoy en la sede partidaria, junto a un Aznar que no podía evitar la decepción en el rostro.
• Descenso
La tercera fuerza política nacional, con 4,96% de los votos, tuvo también un inesperado descenso, hasta 5 bancas desde las 9 que tenía, lo que evidencia que en la corrida electoral de los últimos días sus votantes buscaron asegurar la victoria de Rodríguez Zapatero.
La participación electoral creció desde 70% en 2000 hasta 77% ayer. Otro de los crecimientos más significativos fue el del partido independentista de izquierda catalán Esquerra Republicana de Catalunya, que sube de 1 a 8 legisladores. El centrista Convergencia i Unio bajó de 15 a 10 diputados. El Partido Nacionalista Vasco mantuvo sus 7 legisladores. También obtuvieron representación Eusko Arkartasuna, Nafarroa Bai, Bloque Nacionalista Galego, Chunta Aragonesista y Coalición Canaria.
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