31 de julio 2019 - 00:00

Washington propone un TLC a Brasil. ¿Y Argentina?

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo ayer que quiere negociar un acuerdo de libre comercio con Brasil, en medio de elogios a su par brasileño, Jair Bolsonaro, “un gran caballero” con quien dijo tener una “fantástica relación”.

“Tengo una gran relación con Brasil. Tengo una relación fantástica con su presidente. Es un gran caballero. Creo que está haciendo un gran trabajo”, dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca. “Vamos a trabajar en un acuerdo de libre comercio con Brasil. Brasil es un gran socio comercial”, agregó.

El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, se encuentra esta semana en el país sudamericano para promover el intercambio bilateral.

La visita de Ross, la primera de un secretario de Comercio estadounidense a Brasil desde 2011, busca reforzar el compromiso de la administración Trump “con una fuerte relación comercial y económica” con el país, según un comunicado oficial.

El comercio de bienes y servicios de Estados Unidos con Brasil sumó 103.900 millones de dólares en 2018, con exportaciones por 66.400 millones e importaciones por 37.500 millones, según la oficina del representante comercial de Estados Unidos (USTR).

La posibilidad de un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Brasil, que también incluiría a Argentina, fue adelantada a principios de julio por el presidente Mauricio Macri. “Estamos hablando con Brasil por un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos”, dijo entonces al exponer el reciente acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, sin dar más detalles.

El tratado constitutivo del Mercosur prohíbe a sus integrantes la firma de tratados de libre comercio de forma unilateral. No obstante, en la última cumbre del bloque, celebrada en Santa Fe, Brasil asumió la presidencia pro témpore con la idea de avanzar con tres elementos en el funcionamiento del bloque. El primer de ellos, y el más factible, es la rebaja del arancel externo común del 35% actual al 25%.

Los otros dos son: la posibilidad de una aplicación provisoria de los acuerdos de libre comercio como el de la UE, lo que significa que el país del Mercosur cuyo parlamento ya lo haya aprobado pueda beneficiarse de él sin esperar la ratificación de los congresos de los otros estados miembro -algo que en los hechos le quita poder de veto al resto de las naciones-, y el planteamiento de que los países del Mercosur negocien futuros acuerdos a distintas velocidades, esto es que el bloque firme con Estados Unidos un acuerdo marco y luego cada integrante negocia particularidades.

La relación entre Estados Unidos y Brasil cobró nuevo impulso desde la llegada al poder en enero de Bolsonaro, un controvertido populista de derecha al igual que Trump.

“Lo llaman el Trump de Brasil. Me gusta eso”, volvió a decir ayer el mandatario estadounidense, definiendo al mandatario brasileño como “un hombre maravilloso con una familia maravillosa”.

Al reunirse con Bolsonaro en Washington en marzo pasado, Trump dijo que “Brasil y Estados Unidos nunca han estado más cerca”, en clara alusión al distanciamiento durante más de una década de gobiernos de izquierda del Partido de los Trabajadores (PT).

Tras la cumbre, los dos presidentes acordaron asociarse para reducir las barreras al comercio y la inversión, según una declaración conjunta sobre una “nueva asociación” entre ambos países.

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