Oxígeno para gobernadores: por aperturas, se desaceleró en junio caída real de la coparticipación

Nacional

Es un primer rebote positivo del diagrama escalonado de flexibilización de la actividad económica avalado por la Casa Rosada. Mes podría cerrar con contracción real del 10%, contra el 22% de abril/mayo. Pero hay alerta por impacto en remesas de agosto de cuarentena hard en AMBA desde el miércoles.

Junto con el devenir de los contagios, los gobernadores siguen con lupa otra curva clave: la de los ingresos nacionales y provinciales. Y junio arroja algo de oxígeno en medio del impacto de la pandemia, de la mano de una desaceleración de la caída en términos reales -respecto de la inflación- de la coparticipación.

Ese escenario es un primer rebote -positivo- del diagrama escalonado de aperturas de actividades económicas en buena parte de las provincias, autorizado por la Casa Rosada.

Sin embargo, el retorno al aislamiento estricto en el AMBA desde este miércoles entraña riesgos sobre la marcha de los envíos automáticos a las arcas provinciales, con epicentro sobre todo en las remesas de agosto.

Tras la caída histórica de mayo, los datos de junio muestran una mejor dinámica en la coparticipación; al día 26, el volumen transferido superó los $ 193.000 millones, creciendo un 54,4% en términos interanuales, en tanto que, normalizado por días hábiles, el porcentaje cae al 30%”, afirma un informe la consultora Aerarium.

El estudio remarca además que “la recuperación de esta fuente de recursos aporta algo de oxígeno a las cuentas provinciales (y municipales) aunque insuficiente, en algunas jurisdicciones, para pagar en tiempo y forma el medio aguinaldo”.

Sin embargo, la tasa de crecimiento mensual no logrará ganarle, nuevamente, a la inflación. “Las transferencias a provincias presentarán por séptimo mes consecutivo una caída en términos reales”, señala la consultora que dirigen Paulino Caballero y Guillermo Giussi.

La contracción real en junio -afirman- terminaría siendo cercana al 10% respecto a junio de 2019, “recuperando parte de la pérdida provocada por el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) (fue de -22% real promedio en el bimestre abril-mayo), y volviendo a niveles más cercanos a la pre-pandemia”.

“No obstante, el anuncio del endurecimiento de la cuarentena por la pandemia en el AMBA volverá a provocar un cimbronazo en las transferencias, lo cual se reflejaría con mayor intensidad durante agosto”, advirtieron desde Aerarium.

Bajo ese escenario, y aún con el desafío de la nueva cuarentena estricta por delante, algunas señales de alivio asomaron por caso en la provincia de Buenos Aires respecto del comportamiento de la coparticipación y de la recaudación local.

“Estamos trabajando fuertemente para tratar de amortiguar el impacto de la caída de la actividad en la recaudación; más allá de la preocupación, estamos viendo una reversión de la tendencia”, dijo el titular de ARBA, Cristian Girard, en declaraciones a Radio Colonia.

En esa línea, remarcó que “mayo fue mejor que abril, aunque fue un mes malo”. “Esperemos que con más movilidad y más actividad económica en junio empecemos a acercarnos más a los números que esperábamos antes de la pandemia”, dijo el funcionario de la provincia que comanda Axel Kicillof.

En tanto, en Chaco -otro de los distritos más castigados por el coronavirus- la administración de Jorge Capitanich también espera una menor caída de recursos de origen nacional en junio.

Maia Woelflin, ministra de Economía, explicó a este diario que “la variación interanual de los ingresos nacionales en mayo fue de 8% aproximadamente, y este mes -que todavía no cerró- esperamos rondar el 25%”.

“Si bien es una mejora respecto del mes anterior, aún está por debajo de la variación del 27% acumulada de enero-mayo”, destacó.

Cautela y foco en el AMBA

Pero falta aún un largo trecho por recorrer, también respecto a las recaudaciones locales, para consolidar tendencias en materia de ingresos.

Por eso también primó la cautela en despachos provinciales consultados este lunes por Ambito.

“Hay un alivio en junio, en parte también porque tiene más días hábiles que el del año pasado”,aseguró un ministro de Economía provincial. Pero, de cara a los próximos meses, remarcó que “la recaudación venía cayendo desde antes del aislamiento obligatorio” y que “no se avizora que sea rápida la vuelta a los niveles de comienzos de 2018”.

En sintonía, otros dos ministros de Economía provinciales consultados por este medio señalaron que, más allá de la mejora en los registros de junio, hay que poner el foco en las posibles consecuencias sobre los envíos de coparticipación del endurecimiento de las restricciones en el AMBA durante, al menos, la primera mitad de julio.

Las proyecciones se están reevaluando con el endurecimiento de la cuarentena”, dijeron desde un distrito patagónico.

En tanto, desde una administración peronista advirtieron que si bien “este mes los envíos de coparticipación pueden llegar a caer menos que en mayo o abril, siempre en términos reales interanuales, con la intensificación del aislamiento obligatorio pueden volver a caer”.

En ese sentido, si bien la cortina de hierro cae -fundamentalmente- sólo sobre el AMBA y, más allá de marchas y contramarchas, deja habilitada gran parte del sistema productivo del país, la tracción de la capital y su conurbano aparece central para las economías de las provincias.

La secretaria de Relaciones con las Provincias, Silvina Batakis, dependiente del Ministerio del Interior que comanda Eduardo “Wado” de Pedro, sostuvo días atrás que “la concepción unitarista se profundizó con la pandemia”.

“Se observa que hoy un 95% del territorio tiene ahora sus actividades en movimiento, y sin embargo 5% que representa el AMBA impide que haya desarrollo económico en otras provincias”, explicó.

La funcionaria participó del encuentro organizado por Agenda Mendoza, el grupo más “albertista” del PJ provincial y, en ese marco, ejemplificó: “Si está paralizada la actividad gastronómica de Buenos Aires, la cadena productiva tiene menos demanda y complica el consumo de vinos; lo mismo ocurre con el turismo, por la concentración de población y actividad económica que representa el AMBA”.

“Hay que ir hacia una planificación más federal, tanto en lo fiscal como en lo productivo”, planteó Batakis.

Con la colaboración de Florencia Arbeleche y Ariel Basile

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