13 de marzo 2026 - 17:11

Ajuste en Topper: despidos, salarios recortados y dudas sobre el futuro de la fábrica tucumana

La firma acumula unos 150 puestos de trabajo perdidos en los últimos dos años y atraviesa meses de producción recortada y salarios en baja. La marca pertenece al empresario brasileño Carlos Wizard Martins, que en 2022 incluso exploró la posibilidad de vender el negocio local.

La planta de Topper en Aguilares, Tucumán, es la única instalación productiva que la marca mantiene en la Argentina.

La planta de Topper en Aguilares, Tucumán, es la única instalación productiva que la marca mantiene en la Argentina.

La crisis en la industria del calzado volvió a golpear a una de las marcas más reconocidas del mercado deportivo local. Topper acumula alrededor de 150 despidos en los últimos dos años en su planta de Aguilares, Tucumán, mientras crece la preocupación entre los trabajadores por la continuidad de la producción en la única fábrica que la empresa mantiene en la Argentina.

El conflicto se arrastra desde hace meses y se profundizó con reducciones de jornada laboral, caída de ingresos y versiones sobre nuevos retiros voluntarios. En ese contexto, el gremio UTICRA (Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado) advierte que la situación sigue siendo frágil y que, si la actividad continúa deteriorándose, podría ponerse en riesgo la continuidad de la planta.

Durante buena parte del último año, la empresa aplicó un esquema de reducción horaria para intentar evitar nuevos despidos. El acuerdo implicó eliminar el trabajo de los sábados y acortar parte de la jornada de los viernes, además de suspensiones periódicas que afectaron directamente el ingreso de los operarios.

Como consecuencia, muchos trabajadores pasaron de cobrar salarios completos a percibir ingresos cercanos a los $700.000 mensuales, una cifra que refleja el impacto de la reducción de horas trabajadas. Lo cierto es que el esquema de jornada reducida se extendió durante varios meses y finalizó a fines de febrero. Sin embargo, cuando debía retomarse la actividad plena, desde la empresa señalaron que no contaban con insumos suficientes para sostener la producción durante toda la semana, por lo que el actual programa productivo se concentra mayormente entre lunes y jueves.

En paralelo, trascendió que la compañía abrió un programa de retiros voluntarios que se pagarían en cuotas, lo que incrementó la incertidumbre entre los trabajadores en un contexto de ventas débiles y alta competencia en el sector.

Una fábrica clave para la continuidad de la marca

La planta de Aguilares ocupa un lugar estratégico en la estructura de Topper. Se trata de la única instalación productiva que la empresa mantiene en el país, donde se fabrican tanto calzado como indumentaria deportiva.

Por ese motivo, cualquier deterioro en su funcionamiento tiene impacto directo en la presencia industrial de la marca en la Argentina. Desde el sindicato advierten que un eventual cierre de la fábrica podría poner en riesgo la continuidad de Topper en el mercado local, después de más de medio siglo de historia.

El ajuste en la planta tucumana no es reciente. En 2024 la compañía había despedido a unos 120 operarios, mientras que en febrero de 2025 se desvinculó a otros 23 trabajadores, en el marco de un proceso de adecuación de la producción frente a la caída de la demanda.

En aquel momento, la empresa explicó que debió reconfigurar su esquema productivo para acompañar el nivel de ventas, en un mercado cada vez más competitivo.

El deterioro del negocio responde a una combinación de factores. Por un lado, la retracción del consumo de indumentaria y calzado, que en los últimos meses afectó a gran parte de la industria. Por otro, el impacto de la apertura de importaciones, que intensificó la competencia con productos provenientes principalmente de Asia, con costos significativamente más bajos.

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De Alpargatas a capitales brasileños

Topper nació en 1975 como una marca del histórico grupo textil Alpargatas, que buscaba posicionarse en el segmento del calzado deportivo. Con el respaldo de figuras del deporte y una fuerte presencia en el fútbol argentino, la marca logró convertirse en uno de los referentes del mercado local durante las décadas siguientes.

Durante los años ochenta alcanzó uno de sus momentos de mayor visibilidad, cuando vistió a equipos campeones del fútbol argentino y consolidó su posicionamiento en el mundo deportivo.

Sin embargo, los cambios en la estructura empresarial de Alpargatas terminaron impactando también en la marca. El último gran giro se produjo en 2019, cuando la compañía brasileña Alpargatas vendió el 100% de Topper al empresario brasileño Carlos Wizard Martins, a través de su holding Grupo Sforza, en una operación valuada en u$s64 millones.

Wizard Martins es un empresario conocido en Brasil por su trayectoria en distintos negocios vinculados al consumo. Entre otras inversiones, controla en ese país las franquicias de cadenas internacionales de comida rápida como Pizza Hut, KFC y Taco Bell, además de empresas ligadas al deporte y la educación.

La compra de Topper formó parte de un proceso más amplio de desinversión de Alpargatas en la Argentina, que por entonces decidió desprenderse de varios activos industriales y reducir su presencia productiva en el país.

Un negocio que incluso estuvo en venta

La incertidumbre sobre el futuro de la marca no es completamente nueva. De hecho, en 2022 el Grupo Sforza llegó a explorar la posibilidad de sumar un socio o vender la compañía, para lo cual otorgó un mandato a la consultora Quantum Finanzas, encabezada por el exsecretario de Finanzas Daniel Marx.

A partir de ese proceso se iniciaron conversaciones con potenciales interesados, que incluían grupos empresarios vinculados al negocio de la indumentaria y fondos de inversión. Si bien aquellas negociaciones no prosperaron, el episodio dejó en evidencia que el holding brasileño ya analizaba alternativas estratégicas para el negocio local.

Hoy, con un mercado interno debilitado y una industria del calzado que enfrenta un escenario de fuerte competencia de productos importados, la crisis en la planta tucumana vuelve a poner en primer plano el futuro de una de las marcas más emblemáticas del deporte argentino. El desenlace del conflicto laboral y la capacidad de la empresa para sostener su producción local serán determinantes para definir si Topper logra atravesar este nuevo capítulo o si su presencia industrial en el país vuelve a quedar en duda.

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