Crisis de semiconductores: ¿cuándo terminará el "Armagedón" de los microchips?

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Teléfonos celulares, autos, computadoras, consolas de videojuegos, electrodomésticos. Todo se vio afectado por la crisis de los microchips.

Aunque casi nos los vemos, son las entrañas mismas de casi todos los artefactos tecnológicos que usamos. Y por la era en la que vivimos, deberíamos decir que son fundamentales para la vida hoy tal como la llevamos adelante. Los microchips son el motor de casi todo y su escasez generó una crisis que aún está lejos de terminar.

Teléfonos celulares, autos, computadoras, consolas de videojuegos, electrodomésticos. Todo se vio afectado por la crisis de los microchips y las industrias comenzaron a sentir el impacto a fines de 2020. Al día de hoy apenas se empieza a ver una luz al final del túnel, pero aún lejana. Por caso, Felipe Curcio, Communications Manager para Latinoamérica de Intel, comentó en diálogo con Ámbito que recién para 2024 podría haber una normalización de la producción de componentes.

Para diciembre de 2021 –apenas 5 meses atrás- las automotrices de todo el mundo estaban envueltas en una importante crisis de producción. Efectos de la pandemia, por la paralización de actividades, pero también del clima y de los factores posteriores como el aumento de las materias primas.

Taiwan es el principal productor de chips del mundo. La baja en la producción desde antes de la pandemia, producto de una histórica sequía, afectó directamente a toda la industria de la electrónica, no solo del automóvil. El Covid-19 empeoró las cosas.

Estados Unidos todavía lidera en términos del desarrollo de diseños de componentes. Pero Taiwán y Corea del Sur dominan la industria de fabricación de chips. El economista de TM Lombard Rory Green estima que las dos naciones asiáticas representan el 83% de la producción mundial de chips de procesador y el 70% de los chips de memoria.

Un informe de Boston Consulting Group (BCG) aseguró que, durante el primer trimestre de 2021, la pérdida de producción de chips fue de aproximadamente 1,4 millones, cifra que aumentó en el segundo trimestre, con una merma de 2,6 millones. Y que, por consiguiente, se concluye que entre 7 y 9 millones de automóviles no pudieron fabricarse ese año debido a la escasez de semiconductores o microchips. Si bien la situación comenzó a normalizarse, sus causas y consecuencias aún perduran.

Las ventas se recuperaron más rápido que la posibilidad de reabastecer el stock, lo que empeoró no solo la escasez de microchips sino también de productos finales.

Sin embargo, las ventas mundiales de autos nuevos todavía están en rojo. Como consecuencia se envejeció el parqué automotor y subieron los precios de los usados. Las empresas de alquiler presentan problemas para abastecer su flota.

En 2021 la consultora AlixPartners calculó que la escasez de microchips le costó a la industria automotriz a nivel global 210.000 millones de dólares y la pérdida de producción de 7,7 millones de unidades.

Frente a esto, desde Intel comentaron a este medio que los planes de ampliación prevén incrementar la producción dado que para 2025 se espera que la demanda se triplique. Incluso analizan fabricar para la competencia para mantener activo al mercado. Hoy en día el principal componente de los microchips es el silicio, pero no descartan explorar nuevas alternativas.

En este escenario se ha destacado Tesla, la automotriz de vehículos eléctricos de Elon Musk, que aumentó sus ventas –y su valoración de mercado- como principal estrella en el firmamento de los autos eléctricos, hacia donde parece encaminarse la industria.

La arquitectura de computación unificada de Tesla y el control sobre su software han sido, como mínimo, un factor importante.

A diferencia del resto de las automotrices, al ser propietario de su software, Tesla pudo reescribirlo y aprovechar los chips disponibles de otros proveedores. “Hemos utilizado piezas alternativas y software programado para mitigar los desafíos causados por esta escasez”, dijo la compañía en su informe de beneficios del tercer trimestre de 2021.

Por su parte, Apple solo parece haberse visto afectada en lo que respecta a la fabricación de iPads. Pero los problemas de producción en Taiwán y China –donde se fabrican los componentes de los iPhone- arrojan sombras sobre el futuro cercano.

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