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11 de septiembre 2026 - 20:00

De una oficina de 3 metros a un acuerdo multimillonario: la historia de la startup que conquistó Big Pharma

De un pequeño rincón, estos socios lograron crear un imperio que consiguió llamar la atención de las grandes empresas dedicadas a la salud.

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Ambos estaban en mundos distintos, pero al unirse consiguieron formar un imperio farmacéutico. 

Forbes

Jonathan Sporn y Andrew Kruegel venían de caminos distintos, pero terminaron unidos por una misma idea: buscar nuevas formas de tratar problemas de salud mental. Uno era psiquiatra y había pasado por grandes farmacéuticas; el otro, químico e investigador. Años después, ese encuentro terminaría detrás de un negocio de millones de dólares.

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En 2019 decidieron avanzar con un proyecto propio y fundaron Gilgamesh Pharma junto con otros socios. La empresa empezó a desarrollar nuevos medicamentos y, con el tiempo, uno de esos trabajos llamó la atención de un gigante de la industria farmacéutica.

La compañía nació en una pequeña oficina y escaló al punto de lograr una venta multimillonaria.

Gilgamesh Pharma y el acuerdo millonario que cambió el rumbo de Big Pharma

Sporn llevaba años trabajando alrededor de la salud mental. Había pasado por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos y por empresas como Johnson & Johnson y Pfizer, donde conoció desde adentro cómo se desarrollan nuevos medicamentos.

Su interés también tenía una historia personal. Antes de comenzar su carrera universitaria había probado hongos psicodélicos durante un viaje por Florida y aquella experiencia despertó su curiosidad por la mente y la psiquiatría. Con el tiempo se especializó en ese campo y trabajó con investigadores que estudiaban tratamientos rápidos contra la depresión.

Kruegel llegó desde otro lugar. Desde adolescente estaba fascinado por la química y después estudió cómo distintas sustancias podían afectar el cerebro. Pasó por Roche y más tarde hizo su doctorado en la Universidad de Columbia, donde investigó drogas psicodélicas y sus posibles usos médicos.

Los dos se conocieron después de varias experiencias por separado vinculadas con este tipo de tratamientos. En 2019, Sporn llamó a Kruegel con una propuesta sencilla: crear una compañía que diseñara sus propias sustancias en lugar de limitarse a trabajar con las que ya existían.

Así nació Gilgamesh Pharma junto con Dalibor Sames, Mike Cunningham y Jeff Witkin. Un año después, la startup ingresó a Y Combinator y consiguió u$s7,6 millones para avanzar con sus primeros proyectos.

La compañía tampoco siguió el modelo de otras empresas del sector. Gran parte del equipo trabaja de manera remota y la química se realiza con un laboratorio contratado en India. En Manhattan conservan una oficina de apenas tres metros que utilizan de forma ocasional y sirve principalmente como dirección postal.

Gilgamesh fue creciendo sin abandonar esa forma de trabajar. Antes de cerrar su mayor operación había conseguido alrededor de u$s150 millones para financiar sus investigaciones y ya había despertado el interés de AbbVie, una de las farmacéuticas más grandes del mundo.

El gran salto llegó en agosto de 2025. AbbVie acordó pagar u$s1.200 millones por bretisilocina, una de las sustancias que Gilgamesh había creado y estaba probando como tratamiento contra la depresión.

Bretisilocina y la ciencia detrás del éxito de US$ 1.200 millones con AbbVie

La bretisilocina es una sustancia psicodélica creada en laboratorio que busca conseguir un efecto fuerte pero de corta duración. Ese punto fue una de las claves para diferenciar el proyecto de Gilgamesh.

Otros psicodélicos pueden mantener sus efectos durante varias horas. Para utilizarlos como tratamiento, el paciente debe permanecer mucho tiempo acompañado y bajo control médico. La idea de Gilgamesh fue reducir esa ventana a aproximadamente dos horas.

La sustancia ya había pasado por pruebas con pacientes en Europa antes de que AbbVie decidiera comprarla. Allí fue estudiada en personas con trastorno depresivo mayor y los resultados presentados por la compañía mostraron una remisión del 94% después de dos dosis.

Esos datos todavía no significan que el tratamiento esté listo para llegar al público. El estudio fue pequeño y ahora deberá probarse con una cantidad mucho mayor de personas para comprobar si los resultados se mantienen.

AbbVie planea avanzar con esa nueva etapa entre fines de 2026 y comienzos de 2027. También quiere estudiar la bretisilocina como posible tratamiento para personas con estrés postraumático.

El interés de las grandes farmacéuticas por este tipo de terapias venía creciendo desde antes. Johnson & Johnson, por ejemplo, logró convertir a Spravato, un aerosol nasal relacionado con la ketamina, en un medicamento con ventas por u$s2.000 millones durante el último año.

Ese antecedente mostró que tratamientos que años atrás parecían demasiado alejados de la medicina tradicional podían encontrar lugar dentro de hospitales y clínicas. Gilgamesh apostó a crear sustancias pensadas desde el principio para ese uso.

Pese a la venta, Gilgamesh Pharma continuará trabajando en nuevas ideas.

¿Qué sigue para Gilgamesh Pharma? Nuevos fármacos y el futuro de la salud mental

El acuerdo por bretisilocina no dejó a Gilgamesh sin proyectos. Después de vender esa droga, la empresa consiguió otros u$s70 millones para continuar con los tratamientos que todavía conserva.

Uno de los más avanzados es blixeprodil, una droga relacionada con la ketamina que se toma por vía oral y busca producir menos alteraciones fuertes en el paciente. Actualmente está siendo probada como tratamiento contra la depresión.

Otro proyecto parte de la ibogaína, una sustancia psicodélica que desde hace años se estudia por su posible utilidad contra la dependencia de opioides. Gilgamesh espera comenzar las primeras pruebas con personas durante 2027.

La compañía también trabaja en un medicamento contra la esquizofrenia que no produce efectos psicodélicos. Para Kruegel, ahí está la dirección que quieren tomar ahora: ampliar la búsqueda más allá de una sola clase de drogas y desarrollar tratamientos que actúen rápido y tengan buenos resultados.

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