A lo largo de una década, Claudia Banchio y Hugo Gramajo trabajaron en una investigación sin saber que se convertiría en una empresa. Ambos eran investigadores del Conicet y profesores de la Universidad Nacional de Rosario, con experiencia en ciencia básica, pero sin conocimientos sobre inversiones, regulaciones o gestión de empresas.
La startup argentina que captó US$ 500.000 para revolucionar el tratamiento del Parkinson
Dos investigadores rosarinos transformaron su trabajo de diez años en una empresa que ya avanza con pruebas preclínicas.
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La ciencia argentina suma nuevos proyectos con potencial para llegar al mercado.
Su destino empezó a cambiar en 2023, cuando fundaron Exomas, una startup biotecnológica que busca desarrollar terapias regenerativas para enfermedades neurodegenerativas. El Parkinson es su primer objetivo y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) será el siguiente proyecto dentro de su desarrollo.
Exomas: de la investigación científica al modelo de negocios biotech
La base de Exomas surgió después de 10 años de investigación científica. Banchio y Gramajo explicaron que el proyecto no nació con la idea de crear un tratamiento contra el Parkinson, sino a partir de diferentes preguntas hechas dentro del ámbito académico. La evolución hacia una empresa llegó a través de un proceso junto a SF500, donde empezaron a trabajar sobre propiedad intelectual, formación de equipos, financiamiento y estrategia comercial.
La primera inversión llegó en 2024, después se sumó un inversor ángel y más tarde otra instancia de capital. En total, la compañía ya captó u$s500.000, destinados principalmente a:
- hacer pruebas in vitro e in vivo
- avanzar con estudios preclínicos
- proteger la propiedad intelectual
- consolidar el equipo de trabajo
El desafío para sus fundadores fue aprender una lógica muy distinta a la académica, sumando conocimientos sobre manejo empresarial, búsqueda de inversores y requisitos regulatorios. A diferencia de una compañía de software, una biotech no puede lanzar un producto y modificarlo rápidamente. Antes de llegar al mercado va a pasar por diferentes etapas para demostrar seguridad y eficacia.
Exosomas de células madre neurales: la clave de la propuesta de Exomas
La tecnología de la startup se basa en exosomas derivados de células madre neurales. Los exosomas son pequeñas partículas presentes naturalmente en el organismo, que permiten que las células intercambien información. Banchio los comparó con una especie de “email” que una célula manda a otra con determinados mensajes biológicos.
Exomas trabaja específicamente con aquellos producidos por células madre neurales, relacionadas con los procesos de generación y reparación de neuronas. La hipótesis consiste en aprovechar esas señales para reforzar mecanismos naturales del cerebro y favorecer la supervivencia de neuronas sanas.
Esto apunta a uno de los principales problemas de las enfermedades neurodegenerativas: la pérdida progresiva de neuronas, que puede provocar alteraciones motoras y cognitivas. La compañía ya hizo pruebas en animales con un modelo de Parkinson y, según sus fundadores, observó una recuperación de la actividad motora. El resultado sirve como prueba, pero todavía no permite asegurar que la misma respuesta se produzca en seres humanos.
Próximos pasos regulatorios y búsqueda de financiamiento futuro
Exomas todavía se encuentra en etapa preclínica, así que no inició ensayos en personas. Antes va a tener que completar estudios adicionales para comprobar la seguridad y eficacia del producto, además de cumplir con las exigencias regulatorias necesarias para avanzar hacia las distintas fases clínicas.
Ese recorrido también va a requerir más financiamiento. En el sector biotecnológico, cada nueva etapa suele aumentar los costos, porque las pruebas pasan a ser más complejas y los requisitos se vuelven mayores. La empresa también tiene a la ELA como segundo objetivo dentro de su pipeline.
Para Banchio y Gramajo, uno de los aprendizajes más importantes fue entender que una investigación con potencial necesita mucho más que resultados científicos para convertirse en una terapia. También requiere capital, especialistas de distintas áreas, protección intelectual y una estrategia capaz de llevar el conocimiento desde el laboratorio hasta los pacientes.






