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4 de junio 2026 - 21:00

De valer u$s3.500 millones a la ruina total: la revolucionaria marca de autos que terminó en la quiebra

Un proyecto importante que al principio despertó grandes expectativas cayó en un desenlace bastante desafortunado.

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La empresa parecía tener un gran futuro, pero no logró llegar muy lejos.

Freepik

Durante varios años, una importante empresa estadounidense fue vista como una de las grandes apuestas del mercado de la movilidad eléctrica. El éxito fue tal que, en un principio, la propuesta llamó la atención de muchos magnates, fabricantes tradicionales e incluso de organismos estatales que invirtieron millones.

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Con vehículos de diseño futurista, una plataforma adaptable a distintos usos y contratos con instituciones de primer nivel, todo parecía encaminado al éxito. Pero a pesar de todo, detrás de esa imagen prometedora se acumulaban problemas financieros que terminaron por provocar un terrible final.

Auto Canoo

Esta empresa supo tenerlo todo.

La historia de Canoo, el "Tesla de las camionetas"

La historia de Canoo comenzó en 2017 en California bajo el nombre de Evelozcity. El proyecto fue impulsado por Stefan Krause, exdirector financiero de Deutsche Bank, y Ulrich Kranz, antiguo ejecutivo de BMW. Dos años más tarde la compañía adoptó el nombre Canoo y presentó su propuesta más ambiciosa.

La firma apostó por una plataforma eléctrica modular conocida como "skateboard", diseñada para servir como base de diferentes tipos de vehículos. Sobre esa arquitectura podían desarrollarse camionetas de reparto, vehículos para pasajeros, minibuses de trabajo.

El concepto generó un fuerte interés en la industria automotriz gracias al enfoque minimalista y la posibilidad de adaptar un mismo chasis a múltiples funciones.

El gran salto llegó en 2020, ya que en ese año Canoo salió al mercado bursátil estadounidense mediante una fusión con una SPAC y alcanzó una valoración de u$s2.400 millones. Poco después, el entusiasmo de los inversores llevó a la empresa a tocar un valor de mercado de u$s3.500 millones.

Además, el grupo automotriz Hyundai Motor Group anunció una colaboración para desarrollar plataformas eléctricas escalables y comprometió u$s87 millones para impulsar distintos proyectos conjuntos.

La compañía comenzó entonces a ser comparada con Tesla dentro del segmento de vehículos comerciales eléctricos, especialmente por la ambición de transformar el transporte logístico.

Auto de Canoo

La empresa nació en 2017.

Los contratos con la NASA que no pudieron salvar la empresa

A pesar de los problemas financieros que empezaban a aparecer, Canoo logró cerrar acuerdos que parecían capaces de cambiar su destino. Uno de los más importantes llegó en 2022, cuando la empresa fue seleccionada por la NASA para fabricar los Crew Transportation Vehicle (CTV), vehículos destinados a trasladar astronautas hacia las plataformas de lanzamiento del programa Artemis.

Las imágenes de los astronautas junto a las unidades eléctricas de Canoo recorrieron medios de comunicación de todo el mundo y le dieron una gran visibilidad internacional para una startup.

La NASA no fue la única organización interesada, ya que la empresa también consiguió acuerdos con gigantes como Walmart, el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS), el Departamento de Defensa estadounidense y organismos oficiales del estado de Oklahoma.

Estos contratos demostraban que existía un gran interés por sus vehículos, pero el verdadero desafío no estaba en conseguir clientes, sino en fabricar las unidades a gran escala.

La empresa nunca logró establecer un volumen de producción capaz de satisfacer la demanda anunciada, por lo que las entregas efectivas fueron reducidas y muchos proyectos avanzaron a un ritmo mucho más lento de lo previsto. Mientras tanto, los gastos del desarrollo tecnológico, la fabricación y la expansión continuaron creciendo.

Proyecto Canoo

La empresa no contaba con los fondos necesarios para una producción tan alta.

Cómo paso de valer miles de millones a la quiebra

El derrumbe de Canoo se dio en un contexto llamativo, porque entre 2023 y 2024, las ventas mundiales de vehículos eléctricos crecieron un 25% y alcanzaron las 17,1 millones de unidades. China lideró ese avance con un incremento del 40% en las matriculaciones. Pero pesar de ese escenario favorable para la industria, Canoo enfrentó dificultades cada vez mayores para conseguir financiamiento.

La salida de Hyundai como socio estratégico en marzo de 2021 fue uno de los primeros golpes importantes, desde entonces la empresa comenzó a depender cada vez más de nuevos inversores para sostener sus operaciones.

La situación se agravó porque los costos para desarrollar y fabricar vehículos se hicieron extremadamente elevados, con diversos especialistas que estiman que lanzar un nuevo modelo puede requerir inversiones de u$s900 millones, cifra que puede duplicarse al construir fábricas, desarrollar redes comerciales y establecer servicios de posventa.

Aunque Canoo prometió producir más de 10.000 vehículos durante 2023, ese objetivo nunca se concretó. Las expectativas fueron perdiendo fuerza y la confianza del mercado comenzó a deteriorarse.

Finalmente, el 17 de enero de 2025, la compañía presentó voluntariamente su solicitud de quiebra bajo el Capítulo 7 de la legislación estadounidense. La decisión implicó el cierre inmediato de las operaciones y el inicio del proceso de liquidación de activos.

Los documentos judiciales revelaron que Canoo acumulaba pasivos de u$s164 millones frente a activos valuados en unos u$s126 millones, una situación financiera imposible de sostener. Así terminó la historia de una startup que soñó con revolucionar el mercado de los vehículos eléctricos.

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