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10 de septiembre 2026 - 15:49

Del tenis a los negocios: cómo invierten sus fortunas Del Potro, Mónaco, Sabatini y Gaudio

Tras dejar la competencia, las principales figuras del tenis argentino diversificaron sus ingresos en vinos, perfumes, gastronomía, alimentos, real estate y medios.

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La raqueta fue el instrumento para construir la fortuna. Ahora la verdadera competencia está en cómo invertirla.

El retiro deportivo no necesariamente significa el retiro económico. Para algunas de las principales figuras del tenis argentino, dejar la competencia profesional abrió una nueva etapa: convertir premios, sponsors, contactos y reconocimiento internacional en negocios y activos capaces de generar ingresos durante décadas.

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Juan Martín Del Potro, Juan "Pico" Mónaco, Mariano Zabaleta, Gabriela Sabatini y Gastón Gaudio representan distintos modelos de esa transición. Hay inversiones en alimentos, bebidas, medios, tecnología, gastronomía, perfumes y real estate. Y también proyectos de escala internacional en mercados como Miami.

La lógica detrás de estas apuestas es financiera: la carrera de un deportista tiene un límite temporal, pero una empresa, una propiedad o una marca pueden seguir generando valor mucho después del último partido.

Del Potro: u$s25,9 millones en premios y una nueva apuesta por el vino

Juan Martín Del Potro llegó a ser número tres del mundo, ganó el US Open 2009 y conquistó 22 títulos individuales. Durante su carrera acumuló alrededor de u$s25,9 millones en premios oficiales, una cifra que no contempla contratos publicitarios, sponsors, exhibiciones ni otros ingresos comerciales.

Ahora, la estrategia es diferente. La "Torre de Tandil" comenzó a construir una nueva etapa profesional con dos negocios que tienen como denominador común el uso de su marca personal. El primero es Del Potro Wines, un emprendimiento vitivinícola de alta gama desarrollado en Mendoza junto a Andes Growers.

El proyecto demandó alrededor de dos años de trabajo y tuvo una particularidad: Del Potro se involucró personalmente en distintas etapas del desarrollo, desde degustaciones hasta la definición del producto, el packaging y la identidad visual.

La apuesta está enfocada en el segmento premium, con una estrategia que no se limita al mercado argentino. El objetivo es desarrollar una etiqueta con potencial de expansión internacional y aprovechar el reconocimiento global de su apellido.

Juan Martín Del Potro comenzó a construir una nueva etapa profesional con dos negocios que tienen como denominador común el uso de su marca personal: creó su propia marca de vino y también se convirtió en comentariasta de un canal deportivo.

El primer vino se llama Resiliencia, un blend de variedades tintas con el Malbec como cepa protagonista. Las uvas proceden de diferentes zonas de Mendoza, entre ellas Gualtallary, El Cepillo y Chacras de Coria.

El vino tiene crianza en barricas de roble francés de primer y segundo uso e incorpora también una parte de la cosecha 2024 conservada sin contacto con madera. El proyecto contempla además un espumante elaborado con Chardonnay y Pinot Noir.

La producción se realizó en la Bodega Puerta de los Andes, en Perdriel, Mendoza, bajo la supervisión del enólogo Rolando Lazzarotti. La identidad visual estuvo a cargo de Estefanía Abraham y Estudio Fiki.

El nombre "Resiliencia" busca trasladar al producto una parte de la historia del extenista: las lesiones, operaciones, regresos y la capacidad de volver a competir después de momentos críticos.

Desde el punto de vista empresario, el desafío será mayor: transformar el reconocimiento de Del Potro en valor de marca, ampliar el portafolio, conseguir distribución y convertir una etiqueta asociada a una celebridad deportiva en una compañía con identidad propia.

La segunda pata de la nueva etapa de Del Potro está directamente relacionada con el deporte. El argentino firmó un contrato de tres años con Disney/ESPN, que contempla 75 apariciones al aire durante las próximas temporadas.

Su debut está previsto durante la segunda semana del US Open 2026, justamente el torneo que ocupa un lugar central en su trayectoria. En 2009, con apenas 20 años, derrotó a Rafael Nadal en semifinales y a Roger Federer en la final para conquistar el único Grand Slam de su carrera.

Ahora regresará a Nueva York, pero desde otro lugar: ya no como jugador, sino como analista y comentarista. El contrato le permite monetizar un activo diferente al rendimiento físico: el conocimiento acumulado durante más de una década en la elite del tenis.

La combinación entre vino y televisión muestra dos modelos de negocio distintos. Del Potro Wines apunta a construir un activo comercial propio; ESPN, en cambio, convierte su conocimiento y exposición en ingresos recurrentes.

Es, en definitiva, una estrategia de diversificación de ingresos y capitalización de marca.

Mónaco: de los negocios gastronómicos al snack saludable

Juan "Pico" Mónaco también construyó una cartera de negocios fuera del tenis. Junto a su esposa, Diana Arnopoulos, desarrolló en Miami Bifri, un emprendimiento de snacks que combina fruta congelada con chocolate fino.

La propuesta busca posicionarse dentro de una tendencia global: alimentos que combinan placer, practicidad y atributos vinculados con el consumo saludable.

El producto utiliza frutas congeladas recubiertas con chocolate y ofrece variedades como frutilla, banana, ananá y mango. La propuesta contempla chocolate amargo y con leche y apunta también al público vegano, con productos sin lácteos y sin grasas trans.

El negocio permite observar otra característica de la nueva economía de los deportistas: la marca personal funciona como acelerador comercial.

Mónaco ya tenía experiencia empresarial. Participó en proyectos gastronómicos, entre ellos Casa Babel, en Punta del Este, y también tuvo participación como inversor en Alquilá Tu Cancha, una plataforma tecnológica vinculada con la reserva de espacios deportivos.

Sin embargo, el proyecto de mayor escala es otro.

Mónaco y Zabaleta: u$s280 millones en Miami

Mónaco y Mariano Zabaleta forman parte del grupo fundador del Sports Performance Hub (SPH), un gigantesco campus deportivo y educativo que comenzó a construirse en Homestead, al sur de Miami-Dade.

El proyecto contempla una inversión privada de u$s280 millones. El terreno tiene unas 37 hectáreas y fue otorgado en concesión por 80 años por el municipio de Homestead. El predio está valuado en aproximadamente u$s60 millones. El desarrollo combina deporte, educación, hotelería, medicina y entretenimiento.

El complejo contempla academias de elite de fútbol, tenis, básquet, béisbol y fútbol americano; un colegio internacional con residencia para unos 600 estudiantes-atletas; un estadio para 10.000 espectadores; un hotel cinco estrellas; un centro de medicina deportiva; espacios recreativos; 14 canchas de tenis y 18 de pickleball.

Además, SPH posee una participación mayoritaria del 60% en Miami FC, lo que integra la formación deportiva con el fútbol profesional.

Entre los socios aparecen, además de Mónaco y Zabaleta, Manu Ginóbili, Juan Sebastián Verón, Pepe Sánchez y Martín Gramática, junto a empresarios como Riccardo Silva, Gastón Remy, Emiliano Fernández Balagué y Nick Sakiewicz.

La escala financiera del proyecto es significativa, aunque existe una diferencia que debe quedar clara: los u$s280 millones corresponden al proyecto completo y no al aporte personal de cada exdeportista.

Para Mónaco y Zabaleta, el negocio representa el paso de la actividad deportiva hacia un modelo basado en real estate, educación, entretenimiento, servicios y explotación de infraestructura deportiva.

Sabatini: cómo convertir un apellido en un activo global

Gabriela Sabatini comenzó a desarrollar su perfil empresario incluso antes de retirarse del tenis. Su incursión más importante fue el lanzamiento de una línea internacional de perfumes en 1989, cuando todavía competía profesionalmente.

La marca nació a partir de una asociación con la empresa alemana Mülhens y posteriormente pasó a formar parte del portfolio de Coty, uno de los grandes grupos internacionales de cosmética.

Tres décadas después, las fragancias asociadas con su nombre continúan presentes en distintos mercados de América Latina y Europa.

Entre los productos vinculados con la marca aparecen Gabriela Sabatini, Miss Gabriela, Cascaya, Bolero y Wild Wind.

El negocio tiene una característica que lo diferencia del resto: la marca sobrevivió ampliamente a la carrera deportiva que le dio origen. En 1996 Sabatini se retiró profesionalmente del tenis, pero su apellido continuó funcionando como activo comercial.

En términos empresariales, es probablemente el ejemplo más claro de cómo una figura deportiva puede transformar su reconocimiento en una marca con una vida económica independiente.

Gabriela Sabatini comenzó a desarrollar su perfil empresario incluso antes de retirarse del tenis. Su incursión más importante fue el lanzamiento de una línea internacional de perfumes en 1989.

Real estate, gastronomía y acuerdos comerciales

El negocio de los perfumes no fue la única incursión de Sabatini. La extenista también participó en inversiones inmobiliarias y emprendimientos vinculados con el deporte y la gastronomía.

Uno de los antecedentes más conocidos es Pilará, un desarrollo que combinó tenis, polo, propiedades y hospedaje en la provincia de Buenos Aires. También se acercó al mundo del café de especialidad. Se formó como barista y participó en iniciativas vinculadas con ese mercado.

A eso se suman acuerdos comerciales. En 2026 fue elegida por Renault Argentina como embajadora de su línea de vehículos eléctricos E-Tech, utilizando nuevamente su trayectoria deportiva como plataforma de comunicación para una compañía.

El modelo Sabatini combina así tres fuentes de valor: marca, participación empresarial y acuerdos comerciales.

En cuanto a los números, existe un dato histórico que permite dimensionar el alcance comercial de la marca: la línea de perfumes llegó a registrar una facturación de u$s100 millones en 1995, aunque esa cifra corresponde a las ventas del negocio y no al dinero ganado personalmente por Sabatini.

Gaudio: real estate y turismo de alta gama en la Patagonia

Gastón Gaudio siguió una estrategia más vinculada con los activos inmobiliarios. El campeón de Roland Garros 2004 aparece relacionado con proyectos de real estate y turismo de alta gama en la Patagonia, particularmente alrededor del desarrollo Baguales, en Río Negro.

El emprendimiento apunta al segmento premium y combina tierra, turismo, infraestructura y servicios para un público internacional.

En la estructura societaria vinculada al proyecto, Gaudio aparece como administrador y accionista de Baguales Acquisitions S.A., sociedad relacionada con capitales provenientes de Qatar. El proyecto tiene además una dimensión energética: se plantearon tres microcentrales hidroeléctricas destinadas al abastecimiento del complejo.

Las operaciones vinculadas con las tierras patagónicas también generaron investigaciones y cuestionamientos públicos sobre la adquisición de grandes extensiones, el acceso a recursos naturales y la participación de capital extranjero.

No existe una cifra pública confiable que permita afirmar cuánto dinero invirtió personalmente Gaudio en el proyecto. Lo que sí puede observarse es que el extenista se incorporó a un esquema de negocios de real estate, turismo e inversión internacional.

El nuevo partido: convertir premios en patrimonio

El recorrido de estas figuras muestra que el retiro deportivo modificó el modelo de generación de ingresos. Durante la carrera, el dinero llega principalmente por premios, contratos, sponsors, exhibiciones y derechos comerciales. Después, la lógica cambia.

El objetivo pasa a ser convertir esos ingresos y la reputación acumulada en activos capaces de producir valor.

En este marco, la nueva carrera de los extenistas argentinos tiene una característica esencialmente financiera: diversificación.

El dinero ganado en el deporte deja de depender del resultado de un partido y pasa a estar distribuido entre empresas, marcas, inmuebles, productos de consumo y contratos comerciales.

En algunos casos, la inversión busca generar rentabilidad, en otros, construir una marca y, en los proyectos más grandes, combinar ambas cosas.

Miami y la Patagonia aparecen como dos polos de esa nueva estrategia. En el primero, el deporte se convierte en un negocio inmobiliario y educativo de u$s280 millones. En el segundo, la tierra y el turismo premium buscan captar capital internacional. Mientras tanto, el vino, los perfumes, los snacks saludables y la televisión permiten monetizar otro activo: el apellido.

La carrera deportiva puede terminar. El patrimonio, en cambio, recién empieza a jugar su segundo partido. La raqueta fue el instrumento para construir la fortuna. Ahora la verdadera competencia está en cómo invertirla.

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