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2 de octubre 2026 - 18:19

Dos tecnológicas destinan u$s1.000 millones para ganar apoyo en comunidades donde instalan sus centros de datos

Amazon y Meta buscan romper la resistencia al consumo desmedido de energía y agua, el uso del suelo, el ruido y el impacto ambiental. Para eso prometen programas de capacitación laboral, infraestructura, eficiencia energética y proyectos comunitarios.

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Amazon está levantando su mayor data center en Indiana, Estados Unidos. 

La expansión de la inteligencia artificial (IA) está generando una nueva necesidad para las grandes compañías tecnológicas: además de conseguir chips, energía y terrenos para construir los centros de datos que sostienen sus servicios, necesitan obtener el respaldo de las comunidades en las que se instalan esas enormes infraestructuras.

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Amazon y Meta comprometieron cada una alrededor de u$s1.000 millones para programas destinados a mejorar las condiciones económicas, ambientales y sociales de las localidades que albergan sus centros de datos en Estados Unidos.

El movimiento más reciente correspondió a Amazon Web Services (AWS). Su CEO, Matt Garman, anunció que la compañía invertirá más de u$s1.000 millones durante los próximos cinco años en las comunidades estadounidenses donde tiene centros de datos.

El programa, denominado “Built Together”, contempla educación, capacitación laboral, eficiencia energética, conservación del agua, programas de infraestructura y fondos para organizaciones y proyectos definidos por las propias comunidades.

El anuncio se produce mientras aumenta la oposición a los nuevos proyectos de centros de datos en distintos estados de Estados Unidos. De acuerdo con una encuesta de la Universidad de Pensilvania, realizada entre junio y julio de 2026 sobre una muestra representativa de 1.320 adultos, el 61% manifestó estar en contra de la construcción de nuevos centros de datos en su zona, 12 puntos porcentuales más que en la medición realizada entre febrero y marzo.

Otro estudio, elaborado por el Urban Institute, elevó todavía más esa proporción: el 75% de los estadounidenses consultados dijo no querer un centro de datos en su área. Las principales preocupaciones identificadas incluyen el aumento de los costos de energía, el consumo de agua, el ruido, las exenciones impositivas y los efectos locales de la expansión de la infraestructura asociada a la IA.

Crece el costo físico de la IA

El crecimiento de la resistencia tiene relación directa con la dimensión física que está adquiriendo la economía digital. Los centros de datos son instalaciones industriales que concentran miles de servidores y sistemas de refrigeración, requieren grandes cantidades de electricidad y, dependiendo de su diseño, pueden demandar volúmenes significativos de agua.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos pasará de alrededor de 485 teravatios hora (TWh) en 2025 a unos 950 TWh en 2030, aproximadamente el doble en cinco años. La demanda de los centros específicamente orientados a cargas de trabajo de IA crecería todavía más rápidamente y se triplicaría durante ese período.

La IEA también calcula que el consumo eléctrico global de los centros de datos podría representar alrededor del 3% de la demanda mundial de electricidad en 2030, mientras que Estados Unidos concentra una parte especialmente importante del crecimiento. En ese país, los centros de datos explicarían cerca de la mitad del aumento de la demanda eléctrica hasta el final de la década.

Para las comunidades, el problema no se limita entonces a la construcción del edificio. Un nuevo centro de datos puede exigir ampliaciones de redes eléctricas, nuevas conexiones, subestaciones, sistemas de agua y caminos, además de afectar la utilización de grandes extensiones de terreno.

Un caso reciente permite dimensionar la escala. Amazon proyecta en Texas un campus de centros de datos de unas 3.000 acres, equivalente a aproximadamente 1.200 hectáreas. El proyecto, valuado en unos u$s10.000 millones, obtuvo permisos para extraer hasta 78,2 millones de galones de agua durante 2,5 años para usos vinculados a oficinas y protección contra incendios, aunque la compañía asegura que prevé utilizar una cantidad menor. La instalación podría requerir hasta 780 megavatios de potencia, según estimaciones citadas por Houston Chronicle.

Amazon cambia la relación con las comunidades

El programa anunciado por Amazon busca convertir parte de esos costos y tensiones en inversiones locales. Según la compañía, el nuevo compromiso agregará más de u$s1.000 millones en cinco años, una cifra similar a la que ya destinó durante los últimos tres años a comunidades estadounidenses con presencia significativa de centros de datos.

Uno de los ejes será la capacitación. Amazon prevé conectar a más de 300.000 estudiantes con acceso gratuito a programas de formación y títulos en áreas como electricidad, climatización, fibra óptica, tecnología de la información, salud, educación, seguridad pública y manufactura avanzada.

También ampliará sus centros de capacitación técnica. La empresa opera actualmente tres Modular Training Centers, tiene otros seis en desarrollo y proyecta construir 16 adicionales. Su objetivo es preparar hasta 100.000 trabajadores por año hacia 2028 para empleos vinculados a centros de datos y otras actividades técnicas.

Otro componente apunta directamente a uno de los principales focos de conflicto: el costo de la energía. Amazon financiará mejoras de eficiencia en escuelas, edificios públicos y viviendas de comunidades donde opera.

El programa contempla instalaciones de bombas de calor, sistemas HVAC, aislación, calentadores de agua, baterías y paneles solares. La compañía estima que estas medidas podrían alcanzar a más de 300 escuelas y edificios comunitarios y más de 30.000 viviendas durante los próximos cinco años.

El agua también ocupa un lugar central. Amazon informó que tiene contratados más de 65 proyectos de recuperación y conservación hídrica que, según sus estimaciones, permitirán devolver a las comunidades más de 8.000 millones de galones de agua al año. La compañía mantiene además el objetivo de ser “water positive” para 2030, es decir, devolver a las comunidades más agua de la que consume en sus operaciones.

El cambio incluye además una cuestión que adquirió importancia en los conflictos locales: la transparencia. Garman anunció que Amazon dejará de utilizar acuerdos de confidencialidad con organismos gubernamentales en sus proyectos de centros de datos y que continuará realizando reuniones abiertas con las comunidades para explicar sus planes.

El antecedente de Meta

La estrategia de Amazon tiene un antecedente directo en Meta Platforms, que creó este año el “Future is for Everyone Fund”, un compromiso de u$s1.000 millones para invertir directamente en comunidades estadounidenses donde la compañía posee centros de datos.

El fondo se concentra en cuatro áreas: mejoramiento de las comunidades, desarrollo económico, educación y sostenibilidad. Los recursos pueden destinarse a escuelas, organizaciones sin fines de lucro, capacitación laboral, espacios públicos, servicios de emergencia, conservación ambiental y proyectos vinculados con agua y energía.

Meta también viene destinando recursos a la infraestructura necesaria para sus instalaciones. La empresa informó que ha invertido más de u$s550 millones en infraestructura de agua y tratamiento de efluentes en las comunidades donde están ubicados sus centros de datos. Además, sostiene que asume los costos de energía y agua asociados a sus instalaciones y financia la infraestructura adicional necesaria para atender su demanda.

En Eagle Mountain, Utah, por ejemplo, Meta anunció en septiembre una ampliación que elevará su inversión en ese centro de datos a más de u$s3.000 millones. En paralelo, informó aportes a programas locales de vivienda y espacios públicos, además de proyectos para restaurar recursos hídricos.

Para las nuevas instalaciones de esa localidad, la compañía prevé utilizar un sistema de refrigeración líquida de circuito cerrado y refrigeración seca, con el objetivo de evitar el consumo operacional de agua para refrigeración.

En Louisiana, donde Meta también está ampliando su infraestructura, la empresa informó que invertirá más de u$s1.000 millones en infraestructura local, incluyendo caminos y sistemas de agua y saneamiento.

El fenómeno no se limita a las dos compañías. Google, Microsoft, Oracle y otros grandes operadores están desarrollando proyectos de centros de datos destinados a sostener la expansión de la IA, en muchos casos en instalaciones que requieren inversiones de miles de millones de dólares y enormes cantidades de electricidad.

El crecimiento de estos proyectos comenzó a generar conflictos por el uso de terrenos, la pérdida de espacios verdes o tierras agrícolas, la disponibilidad de agua y el impacto sobre las redes eléctricas. También aparecen reclamos por ruido, tráfico, contaminación, valor de las propiedades y transparencia en los acuerdos entre empresas y gobiernos locales.

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