Karim Benzema acaba de sumarse a una tendencia que cada vez gana más fuerza entre las grandes estrellas del fútbol: convertir parte de las fortunas acumuladas durante sus carreras deportivas en propiedades de lujo en Dubái.
Las estrellas destinan parte de sus ingresos a mansiones y residencias de lujo. Neymar pagó u$s54,5 millones por un penthouse y Ronaldo invirtió cerca de u$s27 millones en su propiedad.
Karim Benzema aumenta su cartera inmobiliaria y adquiere varias residencias en Dubái. Los departamentos parten de u$s2,25 millones.
Karim Benzema acaba de sumarse a una tendencia que cada vez gana más fuerza entre las grandes estrellas del fútbol: convertir parte de las fortunas acumuladas durante sus carreras deportivas en propiedades de lujo en Dubái.
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El francés adquirió varias unidades residenciales en Mercedes-Benz Places | Binghatti City,, el megaproyecto desarrollado por Binghatti en Meydan, y entre ellas una residencia en Vision Iconic Tower, el edificio insignia del complejo. La torre tendrá 341 metros de altura, más de 60 pisos residenciales y alrededor de 1.424 departamentos, con precios de lanzamiento desde u$s613.000, aunque las unidades de mayor categoría llegan a varios millones de dólares.
La compra de Benzema no sólo representa una operación inmobiliaria. Es otro ejemplo de cómo los futbolistas de elite están utilizando Dubái como destino para diversificar, preservar y, potencialmente, hacer crecer sus patrimonios una vez que los ingresos deportivos alcanzan niveles extraordinarios. El fenómeno ya tiene dos nombres propios que funcionan como referencia: Cristiano Ronaldo y Neymar.
La operación de Benzema fue anunciada durante la presentación de Vision Iconic Tower, en el Coca-Cola Arena de Dubái, donde el futbolista participó de la firma del acuerdo con Abdullah Binghatti, director comercial de la desarrolladora.
Vision Iconic será la pieza central de Mercedes-Benz Places | Binghatti City, un desarrollo valuado por Binghatti en u$s8.170 millones, que se extiende sobre más de 22.300 metros cuadrados y contempla 12 torres.
La torre tendrá 1.424 departamentos, unidades de uno a cinco dormitorios, Royal Suites y locales comerciales. El proyecto ofrece además más de 30 servicios y amenities y estará ubicado en Nad Al Sheba, dentro del área de Meydan.
La propuesta combina dos activos que atraen a los grandes patrimonios: real estate de lujo y una marca global.
Ese modelo se conoce como branded residences: propiedades residenciales desarrolladas alrededor del nombre, diseño y servicios de una marca reconocida. En el caso de Benzema, la marca es Mercedes-Benz.
El antecedente más espectacular dentro del universo Binghatti es Neymar. En noviembre de 2024, el brasileño compró un penthouse de AED 200 millones, aproximadamente u$s54,5 millones, en Bugatti Residences by Binghatti, en Business Bay.
La propiedad pertenece a la colección Sky Mansion y cuenta con una característica que muestra hasta dónde llega el segmento ultra premium: un ascensor privado capaz de transportar automóviles directamente hasta la vivienda.
También dispone de una piscina privada y vistas panorámicas sobre el centro de Dubái. El edificio tiene solamente 182 residencias, cada una con una configuración arquitectónica diferente, además de una playa privada inspirada en la Riviera Francesa.
La operación de Neymar fue mucho más que una compra de una vivienda. El penthouse se convirtió en una demostración del posicionamiento que alcanzó el mercado inmobiliario de lujo de Dubái entre los deportistas y grandes patrimonios internacionales.
Y no fue una casualidad: Bugatti Residences alcanzó uno de los precios por metro cuadrado más altos de Business Bay, con una operación registrada en el Dubai Land Department de AED 9.674 por pie cuadrado, equivalentes a u$s2,635.
Cristiano Ronaldo también eligió Dubái para colocar una parte de su patrimonio. El portugués y su esposa, la argentina Georgina Rodríguez, adquirieron un terreno en Jumeirah Bay Island, conocida como la "isla de los multimillonarios", donde construyó una mansión a medida. La inversión informada rondó los €25 millones, cerca de u$s27 millones al tipo de cambio de referencia de la operación.
Jumeirah Bay Island es uno de los enclaves residenciales más exclusivos de Dubái. La isla tiene una conexión directa con la ciudad mediante un puente de unos 300 metros y concentra propiedades dirigidas a grandes fortunas. Algunas villas de la zona fueron valuadas en el rango de AED 200 millones a AED 300 millones o más, entre u$s54 millones y u$s81 millones.
La apuesta de Ronaldo tiene además una lógica vinculada con su carrera: mientras juega en Arabia Saudita para Al Nassr, Dubái funciona como un centro regional con conexiones internacionales, infraestructura de lujo y una oferta residencial orientada a grandes patrimonios.
El portugués no está comprando solamente una casa. Está construyendo un activo inmobiliario de largo plazo en una región donde actualmente desarrolla buena parte de su actividad profesional y empresarial.
Detrás de las mansiones, penthouses y torres con nombres de marcas de lujo existe una serie de razones económicas. La primera es la diversificación patrimonial. Los ingresos de un futbolista de elite están fuertemente concentrados durante una etapa relativamente corta de su vida profesional. Contratos, premios, publicidad y derechos de imagen pueden generar fortunas enormes, pero también tienen un horizonte temporal limitado.
El real estate permite transformar parte de esos ingresos extraordinarios en un activo físico y de largo plazo.
La segunda razón es el atractivo del propio mercado de Dubái. En el primer trimestre de 2026, las inversiones inmobiliarias alcanzaron unos u$s47.100 millones, mientras que las inversiones en propiedades de lujo llegaron a aproximadamente u$s23.900 millones, un 26% más interanual. La inversión extranjera alcanzó cerca de u$s40.400 millones.
Es decir, el dinero de los futbolistas llega a un mercado que también está atrayendo capital de inversores internacionales, fondos, empresarios y grandes patrimonios.
Otro de los atractivos es el marco fiscal y de residencia. Los Emiratos Árabes Unidos no aplican un impuesto federal sobre la renta personal, un factor que contribuyó a convertir a Dubái en un polo para individuos de alto patrimonio.
Además, el país ofrece mecanismos de residencia vinculados a la inversión. Para los inversores inmobiliarios, la normativa contempla una Golden Visa para quienes poseen propiedades por un valor mínimo de u$s554.000.
Para un futbolista internacional, el atractivo no es solamente tributario. También pesan la seguridad, la privacidad, la conectividad aérea, la infraestructura, el acceso a servicios premium y la posibilidad de establecer una base familiar y empresarial en Medio Oriente.
Jumeirah Bay, Palm Jumeirah, Emirates Hills y otras zonas premium fueron diseñadas precisamente para ese segmento.
Sin embargo, existe un factor adicional que explica por qué futbolistas como Benzema y Neymar terminan comprando propiedades tan particulares: el crecimiento de las branded residences.
Son desarrollos inmobiliarios que incorporan una marca global -automotriz, hotelera, de moda o de lujo- para elevar el valor percibido de la propiedad.
Dubái es actualmente uno de los grandes centros mundiales de este negocio. Savills identificó al emirato como líder global en branded residences, con cerca de 140 proyectos entre desarrollados y previstos en su relevamiento de 2024.
El mercado global también continúa expandiéndose. Savills proyectó que la cantidad de proyectos de branded residences pasaría de 764 a 910 desarrollos a nivel mundial hacia fines de 2025, un crecimiento del 19%.
Y el Medio Oriente aparece como una de las regiones con mayor potencial: Savills estima un crecimiento de más de 270% en la actividad de branded residences de la región hasta 2031 y proyecta que Dubái concentrará cerca del 40% de los desarrollos regionales para ese año.
La llegada de las estrellas también genera un beneficio para las desarrolladoras. Cuando Neymar compra una propiedad de US$54,5 millones en Bugatti Residences o Benzema aparece como comprador de una unidad en Mercedes-Benz Places, el futbolista se convierte indirectamente en parte de la estrategia de marketing del proyecto.
Para una desarrolladora, tener entre sus propietarios a una figura con cientos de millones de seguidores en redes sociales puede aportar visibilidad internacional que de otra manera tendría un costo enorme.
Por eso el modelo combina tres industrias: deporte, lujo y real estate. Binghatti entendió especialmente bien esa ecuación. Su cartera de proyectos incluye asociaciones con marcas como Mercedes-Benz, Bugatti y Jacob & Co., trasladando el concepto de marca global desde los automóviles y la relojería hacia las viviendas.
El fenómeno marca también una transformación en la economía de los futbolistas. Durante décadas, las grandes estrellas utilizaron sus fortunas para comprar mansiones en Madrid, Londres, París, Miami o Los Ángeles. Ahora, Dubái se consolidó como uno de los nuevos destinos prioritarios para colocar capital.
Son operaciones diferentes, con objetivos distintos y montos que no pueden compararse directamente. Pero tienen algo en común: las tres estrellas están convirtiendo una parte de sus ingresos generados en el fútbol en activos inmobiliarios de lujo en Dubái.
Y detrás de las piscinas privadas, ascensores para autos, torres de 341 metros y marcas como Mercedes-Benz o Bugatti existe una decisión financiera mucho más concreta: transformar ingresos deportivos extraordinarios en patrimonio, en una de las ciudades que más está creciendo como refugio de grandes fortunas internacionales.