Millones de aficionados a la fotografía vivieron el cambio constante de este amplio mundo gracias a los avances de la tecnología. Hoy en día, incluso con el celular se pueden captar imágenes en alta calidad. Aunque muchos siguen optando por las cámaras más caras del mercado, también existen quienes extrañan los viejos modelos.
En la actualidad, en muchos casos se buscan los equipos mejor preparados, pero en otros se recurre a modelos antiguos, lejos del mundo digital. En este contexto, llega este curioso aparato, que emula las viejas máquinas que se utilizaban y resulta ideal para trabajar en este ámbito como si se estuviera en el pasado.
Alfie Cameras 1
Esta máquina viene con un kit que ayudará a muchos a entender como se hacían las fotografías en el pasado.
Alfie Cameras
El deseo de todos los fotógrafos: de qué trata este invento
El invento se llama Alfie BOXX y fue creado por Dave Faulkner, diseñador británico detrás de Alfie Cameras. Es una cámara de madera con aspecto antiguo, inspirada en los modelos de caja que usaban muchos fotógrafos callejeros para sacar retratos y revelar las imágenes en el momento.
Su principal atractivo está en que no termina el trabajo cuando se aprieta el disparador. La cámara permite tomar la foto y después revelar una copia en blanco y negro de 6 x 9 centímetros, sin tener que llevar el material a un laboratorio.
Para lograrlo, usa un accesorio llamado Pocket Darkroom. Es una pieza que se coloca en la parte de atrás de la cámara y permite hacer el revelado con pequeñas cantidades de líquido fotográfico, sin necesitar una habitación oscura preparada para eso.
La Alfie BOXX no está hecha para sacar cientos de imágenes ni para revisar todo en una pantalla. Su funcionamiento obliga a elegir la escena, preparar la cámara, hacer la toma y esperar hasta ver la foto en papel.
Embed - This New Film Camera Has It's Chemistry Inside?
Todas las funciones que incluye esta elegante cámara
La Alfie BOXX está hecha con madera teñida y laqueada, además de piezas de bronce que refuerzan su estilo retro. Con uno de sus lentes colocado, mide 139 x 98 x 118 milímetros, por lo que mantiene un formato compacto para una cámara que también revela sus propias fotos.
Para encuadrar la imagen, tiene una pantalla trasera de vidrio opaco. En lugar de mirar una pantalla digital, el usuario ve la escena de una forma más parecida a la de las cámaras antiguas. También incluye puntos de apoyo para usarla con trípode, tanto en posición vertical como horizontal.
La cámara ofrece tres formas de tomar fotos. Una sirve para retratos, otra para escenas más abiertas y una tercera funciona sin un lente tradicional, con un pequeño orificio por donde entra la luz. En algunas versiones, la toma se hace de forma manual, tapando y destapando el lente.
Después aparece la parte más curiosa: el revelado. El usuario coloca el Pocket Darkroom y completa el proceso hasta obtener una copia en papel. Cada kit incluye 25 hojas ya cortadas y cuatro jeringas etiquetadas de 10 mililitros para cargar los líquidos necesarios.
La versión más simple, con el sistema de pequeño orificio en lugar de lente tradicional, parte desde u$s237. Los paquetes con lentes adicionales son más caros y varían según la configuración elegida. A eso hay que sumarle los líquidos para revelar, que no vienen incluidos en el kit.