3 de noviembre 2026 - 17:37

La industria nacional reclama incentivos fiscales y capacitación para transformar el talento en competitividad

En la 32ª Conferencia Industrial de la UIA, representantes de los sectores textil, audiovisual y citrícola expusieron los obstáculos que limitan su desarrollo. Advirtieron sobre la necesidad de mejorar la formación técnica, reducir la carga tributaria, facilitar el financiamiento y establecer políticas de promoción de inversiones para competir en los mercados internacionales.

Nicolas Avruj, Gabriela Tala, María Laura Bermúez y Roberto Sánchez Loria, en el panel sobre talento y competitividad.

Nicolas Avruj, Gabriela Tala, María Laura Bermúez y Roberto Sánchez Loria, en el panel sobre talento y competitividad.

Mariano Fuchila

La disponibilidad de talento, el conocimiento acumulado y la capacidad empresaria son algunas de las fortalezas que la industria argentina identifica como punto de partida para mejorar su competitividad. Sin embargo, esas ventajas no alcanzan por sí solas para sostener el desarrollo productivo si no están acompañadas por políticas de formación de recursos humanos, incentivos a la inversión, alivio de la carga tributaria y mejoras en infraestructura y financiamiento.

Ese fue uno de los principales planteos que surgieron durante un panel de la 32ª Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), en el que representantes de los sectores textil, audiovisual y citrícola describieron las dificultades que enfrentan sus actividades y las condiciones que consideran necesarias para competir en un escenario internacional cada vez más exigente.

La actividad fue moderada por María Laura Bermúdez, directora ejecutiva de la UIA, y contó con la participación de Gabriela Tala, empresaria textil y representante de Textiles Tala; Nicolás Avruj, productor cinematográfico y miembro de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC); y Roberto Sánchez Loria, titular de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (ACNOA).

Aunque pertenecen a actividades muy diferentes, los tres empresarios coincidieron en que la Argentina cuenta con capacidades productivas y profesionales para desarrollar negocios y ganar mercados, pero enfrenta problemas estructurales que encarecen la producción y reducen las posibilidades de inversión.

La educación como elemento clave para el desarrollo del capital humano

Uno de los ejes centrales fue el desarrollo del capital humano. Desde el sector textil, Gabriela Tala sostuvo que la formación educativa constituye una condición indispensable para que las empresas puedan aprovechar los avances tecnológicos y responder a las nuevas demandas productivas.

Gabriela Tala.

Gabriela Tala.

"Yo creo que la educación es un motor fundamental para el desarrollo de un país porque, si no, vamos a estar en una situación donde vamos a tener mucha tecnología, pero no vamos a tener gente que pueda responder a esto", señaló.

La empresaria advirtió sobre las dificultades que encuentran las compañías para incorporar trabajadores con conocimientos básicos y explicó que, si bien las propias organizaciones suelen asumir parte de la capacitación, existe una responsabilidad que corresponde al sistema educativo formal.

"En este momento estamos en un momento de educación donde está viniendo gente a trabajar con una falta de conocimientos básicos. Y si bien en las empresas solemos tener la costumbre de formarlas, hay una parte que es la educación básica que esta la tiene que dar la escuela formal", afirmó.

En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer el financiamiento de la educación técnica, facilitar el acceso de las instituciones educativas a la tecnología disponible en las empresas y mejorar la formación docente. Para Tala, esos componentes deberían formar parte de una estrategia de largo plazo que permita conectar las necesidades de la industria con las capacidades de los trabajadores.

Carencia de incentivos para el talento audiovisual argentino

La discusión sobre el talento también estuvo presente en la exposición del sector audiovisual. Nicolás Avruj destacó que la Argentina dispone de una importante capacidad creativa y profesional, reconocida internacionalmente, pero advirtió que la falta de incentivos económicos está provocando que una parte de las producciones se traslade a otros países.

El productor mencionó que el sector audiovisual genera alrededor de 90.000 puestos de trabajo y que, pese a contar con profesionales y empresas capaces de competir internacionalmente, la producción cinematográfica cayó un 60% en los últimos años.

Para explicar esa pérdida de actividad, puso el foco en las políticas de promoción que implementaron otros países para atraer inversiones audiovisuales. Se trata de mecanismos de incentivos fiscales, conocidos como tax rebate y cash rebate, que permiten recuperar una parte de los gastos realizados en producciones cinematográficas y audiovisuales.

"En todo el mundo se han desarrollado políticas de incentivo fiscal para traer esta industria que genera empleo y tiene un efecto multiplicador en la economía sorprendente", explicó.

Según detalló, esos beneficios suelen representar entre el 25% y el 40% de la inversión, dependiendo del país y del esquema aplicado. El objetivo es que las productoras internacionales elijan filmar en esos territorios, contraten trabajadores locales y utilicen servicios y proveedores de la economía donde se desarrolla la producción.

Avruj citó el caso de España, que durante las últimas dos décadas avanzó con políticas de promoción para la industria audiovisual y logró posicionar sus películas y series en los principales mercados internacionales.

"Hay estudios que dicen que el 70% de las producciones que se han hecho en España en los últimos años no hubieran sucedido sin esta política de incentivo fiscal", sostuvo.

Nicolás Avruj.

Nicolás Avruj.

El empresario también mencionó el impacto económico que puede generar esta actividad. Según los estudios realizados en la Ciudad de Buenos Aires, por cada dólar invertido en una producción audiovisual se genera un efecto multiplicador de 16 veces en la economía real.

La falta de instrumentos de promoción, agregó, provoca que proyectos con talento y contenidos argentinos terminen realizándose en otros países. Mencionó como ejemplo producciones vinculadas con historias locales que se filman en Uruguay, donde encuentran condiciones económicas más favorables.

"Da mucha tristeza ver cómo éramos de pronto uno de los mayores exportadores de contenido audiovisual, y ahora que todavía tenemos un montón de talento y un montón de historias, muchas de las producciones argentinas en realidad no están hechas en Argentina", afirmó.

Para Avruj, la Argentina necesita avanzar con una legislación que contemple incentivos fiscales similares a los que existen en otros mercados y mejorar el acceso al financiamiento. En particular, señaló que los bancos deberían desarrollar herramientas para evaluar proyectos audiovisuales, cuyo principal activo muchas veces no es un bien físico sino el valor de sus contenidos y derechos.

"Simplemente es acción sobre políticas de incentivo fiscal", resumió al referirse a las medidas que considera prioritarias para recuperar inversiones y actividad.

La competitividad también depende de los costos internos

Desde el sector textil, Tala planteó que la apertura económica es necesaria para integrar a la Argentina al mundo, pero advirtió sobre las dificultades que genera la competencia cuando no existen condiciones equivalentes para los productores locales.

La empresaria explicó que su compañía, fundada por su padre hace más de 50 años, pertenece a un segmento especializado en la fabricación de productos de tapicería, decoración y moda. La firma invirtió en tecnología y desarrolló certificaciones que le permitieron participar en licitaciones nacionales e internacionales, además de exportar.

En ese contexto, sostuvo que la experiencia acumulada, la innovación y la integración de la cadena de valor son fortalezas del sector textil argentino. Sin embargo, identificó obstáculos vinculados con la subfacturación y el dumping en las importaciones, además de la presión tributaria, los costos energéticos y las dificultades financieras.

"Nosotros no le tenemos miedo a las importaciones y no estamos en contra de la apertura económica. La apertura económica es necesaria y es algo que nos integra al mundo", aclaró.

No obstante, consideró que es necesario revisar los mecanismos de control para evitar situaciones de competencia desleal sin generar nuevas trabas burocráticas para la actividad comercial.

"Pasamos de épocas donde el control era total a un modelo que en este momento el control recae en las empresas y en los consumidores. Entonces realmente esto se nos hace complicado", señaló.

La propuesta de la empresaria es avanzar hacia un sistema de controles más moderno y ágil, que permita identificar operaciones ilegales y garantizar condiciones de competencia sin obstaculizar el ingreso de productos y el funcionamiento de la economía.

También remarcó que la apertura comercial debe contemplar las posibilidades de exportación de las empresas argentinas. "La apertura económica no es solamente abrir la Argentina para que entren los productos de afuera, sino también tiene que ser la posibilidad de que la Argentina se abra al resto del mundo", sostuvo.

Infraestructura, energía y acceso a nuevos mercados

La mirada del sector citrícola agregó otra dimensión a la discusión sobre competitividad: la incidencia de los costos logísticos, la infraestructura y la provisión de energía sobre las posibilidades de exportación.

Roberto Sánchez Loria destacó que el complejo agroindustrial limonero argentino es uno de los principales del mundo, tanto por su producción como por su capacidad de procesamiento industrial. Explicó que el sector lleva más de 40 años de desarrollo y exporta más del 90% de lo que produce, tanto en derivados industriales como en fruta fresca.

Roberto Sánchez Loria.

Roberto Sánchez Loria.

Esa trayectoria permitió posicionar a la Argentina internacionalmente por la calidad de sus productos y el desarrollo de su entramado empresario. Sin embargo, advirtió que el desafío actual ya no consiste solamente en conquistar nuevos mercados, sino también en conservar los espacios comerciales alcanzados.

"Hoy el desafío no solo es seguir conquistando mercados, sino mantenernos en lo que ya hemos conquistado, porque somos el primer jugador a nivel mundial", afirmó.

Para conseguirlo, consideró indispensable una articulación entre el sector privado y el Estado, especialmente en materia de infraestructura y logística. Entre las prioridades mencionó el desarrollo del transporte multimodal, con mejoras en ferrocarriles, hidrovías y rutas, además de la aplicación de bitrenes.

También puso el foco en la provisión de gas, un insumo fundamental para los procesos industriales del complejo citrícola. Según explicó, durante este año el sector tuvo inconvenientes de abastecimiento que afectaron su actividad.

"Si esa provisión de gas que hay en la Argentina es virtuosa, con costos realmente muy interesantes, se suma a nuestro proceso productivo, vamos a sumar capacidad competitiva a nivel internacional", señaló.

En cuanto a las oportunidades comerciales, Sánchez Loria destacó las negociaciones y los avances de vinculación con mercados de gran escala como China y la India. Aunque el sector ya cuenta con protocolos de vinculación sanitaria, consideró que todavía queda trabajo por hacer para desarrollar plenamente esos destinos.

En ese proceso, remarcó la importancia de la acción conjunta entre las empresas y los organismos oficiales para avanzar en las negociaciones bilaterales, reducir aranceles y resolver cuestiones regulatorias que permitan ampliar las exportaciones.

Una agenda de competitividad pendiente

En el cierre del panel, María Laura Bermúdez sintetizó los principales reclamos de los empresarios y destacó que las dificultades expuestas por los tres sectores representan problemas que atraviesan buena parte del entramado industrial argentino.

La directora ejecutiva de la UIA señaló que la agenda de trabajo de la entidad contempla cuestiones tributarias, acceso al crédito, infraestructura, energía, logística, negociaciones internacionales y mecanismos para enfrentar la competencia desleal.

El planteo de fondo es que la disponibilidad de talento y conocimiento debe estar acompañada por condiciones económicas que permitan a las empresas invertir, incorporar tecnología, capacitar trabajadores y desarrollar nuevos mercados.

La discusión sobre los incentivos fiscales, especialmente en el caso audiovisual, también puso de relieve la competencia entre países para atraer inversiones y generar empleo. En ese escenario, las ventajas profesionales y creativas de la Argentina pueden perder valor económico si las empresas encuentran en otros destinos mejores condiciones para producir.

La UIA planteó que el desafío consiste en convertir los diagnósticos sectoriales en propuestas concretas para articular con el sector público. El objetivo es mejorar las condiciones de producción y exportación y construir una estrategia de competitividad que permita aprovechar las capacidades existentes en la industria argentina.

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