“El futuro de KLM no está garantizado”, así resumió Marjan Rintel, presidenta y CEO de la empresa, la situación que atraviesa una de las líneas aéreas históricas del mercado europeo y pieza central de la conectividad internacional de los Países Bajos.
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La suba del combustible jaquea a más líneas aéreas: KLM se ajusta y avisa que su futuro "no está garantizado"
La aerolínea de Países Bajos atraviesa una situación financiera y operativa que considera insostenible a largo plazo. Anunció un plan de ajuste que incluye el despido de 1.000 empleados y otras medidas para bajar gastos.
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El plan de ajuste de KLM prevé reestructurar 5.000 puestos de trabajo, de los cuales 1.000 serán despidos.
Lo dijo al presentar hace pocos días el nuevo plan de ajuste de la compañía, que contempla una reducción significativa de su estructura, que entre otras medidas incluye el despido de 1.000 empleados.
Este plan suma además cambios en su esquema de organización y una revisión de sus costos para intentar recuperar la competitividad perdida a mano del aumento de los precios del combustible y otras complicaciones operativas.
La declaración se produjo incluso pese a haber conseguido mejorar sus resultados durante los primeros nueve meses de 2026. El encarecimiento del combustible, la inestabilidad geopolítica, el incremento de los costos operativos y una estructura que la propia conducción considera demasiado costosa se combinaron para poner en discusión la capacidad de KLM de sostener su modelo de negocios y financiar las inversiones que necesita para competir.
“El entorno en el que operamos se está volviendo cada vez más complejo, con inestabilidad global, precios elevados del combustible y una presión creciente sobre la industria de la aviación”, explicó Rintel en el comunicado oficial difundido por la compañía. La ejecutiva agregó que los escenarios elaborados durante los últimos meses junto con empleados y actores externos mostraron que postergar las decisiones necesarias limitaría todavía más las opciones estratégicas de la empresa.
La respuesta será un ajuste de gran magnitud. KLM anunció que necesita conseguir una mejora adicional de 1.000 millones de euros en sus resultados anuales, que se sumará a los objetivos de ahorro y eficiencia que ya estaban en marcha. De esa manera, la mejora total que busca alcanzar asciende a 1.400 millones de euros anuales, con el propósito de recuperar capacidad de inversión en aviones, atención al cliente y personal.
Buenos resultados, pero insuficientes
Los números del tercer trimestre permiten dimensionar la contradicción que atraviesa la compañía. KLM registró un beneficio operativo de 458 millones de euros entre julio y septiembre, frente a los 352 millones del mismo período de 2025. Es decir, consiguió una mejora de 106 millones de euros, impulsada por mayores ingresos por pasajes y ahorros de costos.
En los primeros nueve meses de 2026, el beneficio operativo acumulado llegó a 526 millones de euros, frente a los 328 millones registrados durante igual período del año anterior. Los ingresos, por su parte, aumentaron más de 9%, hasta alcanzar los 10.900 millones de euros, mientras que la capacidad ofrecida creció 4,3%.
Sin embargo, el resultado no alcanzó para despejar las dudas sobre su situación financiera. El problema es que la rentabilidad continúa siendo demasiado baja para financiar las inversiones que necesita la compañía.
Así lo explicó el director financiero, Bas Brouns, quien recordó que el tercer trimestre es tradicionalmente el período de mayor generación de ganancias para KLM.
“Incluso bajo condiciones de mercado muy favorables, con fuertes ingresos por venta de pasajes y los beneficios de nuestro programa Back on Track, nuestro margen de ganancias sigue siendo demasiado bajo”, señaló. Según el ejecutivo, la compañía necesita elevarlo a más del 8% para garantizar un futuro financieramente saludable.
La advertencia tiene un antecedente. En el ejercicio 2025, KLM había obtenido ingresos por 13.175 millones de euros y un resultado operativo de 416 millones, equivalente a un margen de aproximadamente 3,2%. La mejora de los últimos trimestres no modificó todavía esa debilidad estructural.
El programa de eficiencia Back on Track, puesto en marcha para reducir gastos y mejorar la productividad, ya permitió generar ahorros y mejoras de ingresos por más de 750 millones de euros. Sin embargo, la propia empresa reconoce que esos avances no alcanzaron para resolver sus problemas de fondo.
El lastre del combustible y la geopolítica
Uno de los factores que más preocupa a la conducción es el comportamiento del precio del combustible, en un escenario internacional marcado por la inestabilidad geopolítica y las consecuencias del conflicto en Medio Oriente.
En abril, cuando presentó sus resultados del primer trimestre, KLM ya había anticipado que el impacto de la situación internacional se haría más visible a partir del segundo trimestre. La CEO había advertido entonces que esperaba una presión creciente sobre los resultados debido a la incertidumbre geopolítica y al fuerte incremento de los precios del combustible.
Pero hubo otra declaración que expuso con claridad las dificultades para trasladar ese encarecimiento a los pasajeros. “No podemos trasladar completamente a nuestros clientes los elevados precios del combustible derivados de la incertidumbre geopolítica. Esto ejerce presión sobre la rentabilidad de nuestras operaciones”, explicó Brouns.
El ejecutivo agregó que la empresa había tomado medidas para responder a las nuevas circunstancias, entre ellas ajustes en la red de vuelos y una administración más estricta de la posición de caja. El objetivo, sostuvo, es preservar la capacidad de seguir invirtiendo en el futuro de KLM.
La situación también tiene consecuencias sobre la planificación de las rutas. La guerra en Medio Oriente provocó cancelaciones de vuelos hacia y desde determinados destinos y obligó a modificar recorridos por las restricciones en el espacio aéreo. Esto implica mayores tiempos de vuelo y un consumo adicional de combustible en algunas operaciones.
A estos factores se agregan otros problemas que no dependen directamente del mercado energético. La compañía reconoce que tiene una estructura de costos demasiado elevada, dificultades operativas y gastos crecientes en materiales, personal y tarifas aeroportuarias.
También enfrenta dificultades en el mantenimiento de sus aviones por los problemas internacionales de abastecimiento de componentes y repuestos. En su división de ingeniería y mantenimiento, la escasez de suministros continúa afectando la capacidad para realizar determinadas tareas.
El problema no se limita a la operación tradicional de KLM. Transavia, su filial de vuelos low cost, también atraviesa dificultades financieras, afectada por la fuerte competencia en las rutas turísticas, los elevados precios del combustible y los problemas operativos.
Una reestructuración para 5.000 puestos de trabajo
El plan de ajuste presentado ahora implica una transformación de la estructura de KLM. La compañía estima que el número de puestos de trabajo se reducirá casi un 15% adicional durante los próximos años, aunque no todos los casos implicarán despidos: una parte importante de las tareas será transferida a proveedores externos o a otras empresas del grupo Air France-KLM.
En total, alrededor de 5.000 puestos serán reorganizados. De ese número, 1.250 corresponden a actividades de KLM Catering Services, que desde esta primavera se realizan en asociación con la empresa especializada gategroup.
Otros 800 puestos vinculados con servicios de tierra pasarán a proveedores externos, mientras que 2.000 posiciones serán transferidas a la estructura de Air France-KLM. Dentro de este último grupo se encuentran 1.500 empleos del centro de atención al cliente Cygnific.
Finalmente, la compañía dijo que prevé eliminar aproximadamente 1.000 puestos mediante mejoras de productividad.
Rintel aseguró que la empresa buscará limitar el impacto sobre los trabajadores mediante jubilaciones, acuerdos voluntarios y traslados a otras posiciones.
“Es doloroso transferir actividades que tradicionalmente formaron parte de nuestra compañía. Esto afecta a colegas que dedicaron toda su vida laboral a KLM y pusieron todo su esfuerzo y compromiso en su trabajo”, reconoció la CEO.
Y agregó: “No hacer nada tendría, en última instancia, consecuencias mucho más dolorosas, tanto para los puestos de trabajo como para la conexión de nuestro país con el resto del mundo”.
Cambios en la flota y en el modelo de negocios
Como parte de la transformación, KLM quiere simplificar su flota y modificar la composición de sus aviones destinados a las rutas europeas para ajustar mejor la capacidad a la demanda.
La empresa mantendrá los Airbus A321neo, pero reemplazará los A320 que tenía previstos incorporar por aviones Embraer E195-E2, de menor capacidad. La decisión apunta a operar con aeronaves más adecuadas al volumen de pasajeros de cada ruta y reducir costos.
En paralelo, comenzará a retirar progresivamente los Boeing 737 y los Embraer E190. La flota simplificada estará integrada por unos 185 aviones Airbus, Boeing y Embraer.
KLM mantiene una red de aproximadamente 160 destinos internacionales con vuelos directos desde el aeropuerto de Schiphol, en Amsterdam, que constituye uno de los principales centros de conexión aérea de Europa.
Según admiten sus propios directivos, la crisis que enfrenta la compañía no responde exclusivamente a un shock transitorio en el precio del petróleo. El combustible aceleró y profundizó problemas que ya existían: baja rentabilidad, costos estructurales elevados, dificultades operativas y una competencia internacional cada vez más exigente.





