El impacto del encarecimiento del combustible para aviones se refleja en forma categórica en los balances presentados por las líneas aéreas y condiciona sus decisiones para los próximos meses.
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Líneas aéreas: advierten que los pasajes podrían subir hasta 20% en 2027 por el aumento del combustible
El cálculo lo hizo el CEO de Ryanair, la principal low cost de Europa. Las compañías aceleran los planes de ajuste para compensar los mayores costos. Congelamiento salarial, recorte de rutas y uso de IA para automatizar tareas, son algunas de las medidas que complementan el traslado a precios de los tickets.
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La compañía irlandesa Ryanair es la principal low cost de Europa.
El caso de Ryanair, la mayor low cost de Europa, es uno de los más ilustrativos: registra récord de pasajeros, pero sus beneficios caen.
En sus resultados correspondientes al trimestre julio-septiembre, que presentó recientemente, informó una ganancia neta de 1.610 millones de euros, cifra que representa un retroceso del 6% interanual.
Los ingresos, en cambio, crecieron 4%, hasta los 5.700 millones de euros, mientras que el tráfico de pasajeros aumentó 5%, hasta 64,5 millones.
La evolución de los resultados estuvo condicionada por el incremento de los costos operativos y la política comercial aplicada para sostener la demanda.
La compañía irlandesa que conduce Michael O'Leary tiene cubierto el 80% de sus necesidades de combustible hasta marzo de 2027, a un precio aproximado de u$s67 por barril, según las coberturas que contrató anticipadamente.
Sin embargo, para el ejercicio siguiente, que comienza en abril de 2027, solamente tiene asegurado el 25% del abastecimiento, a unos u$s95 por barril.
La diferencia entre ambos períodos explica buena parte de la preocupación de la empresa. Ryanair estima que su factura de combustible podría aumentar unos 2.000 millones de euros en el ejercicio fiscal 2028, equivalente a un incremento cercano al 33%, según los precios futuros actuales.
"Esperamos que los precios del combustible para aviones permanezcan elevados hasta bien entrado 2027, salvo que haya una rápida resolución del conflicto en Medio Oriente", advirtió O'Leary al presentar los resultados.
El ejecutivo fue más allá y anticipó que las tarifas de los vuelos de corta distancia en Europa tendrán que experimentar aumentos importantes.
"Las tarifas aéreas subirán el próximo año en Europa. Creo que podrían subir un 10%, un 15, o tal vez un 20%. Yo creo que vamos a ver el mayor aumento en las tarifas aéreas en la historia en Europa durante los próximos 12 meses", afirmó O'Leary en una rueda de prensa.
Pero el traslado a precios no será suficiente para neutralizar el impacto. Por eso, la compañía comenzó a revisar todos sus gastos, con especial atención en las negociaciones con aeropuertos, los acuerdos laborales que vayan venciendo y la productividad de sus operaciones.
Entre las alternativas mencionadas figuran congelamientos salariales temporales, una reducción de las dotaciones de tripulantes de cabina por vuelo y una mayor incorporación de inteligencia artificial para automatizar tareas administrativas y de soporte.
Lufthansa: menos vuelos y revisión de ganancias
El encarecimiento del combustible no sólo afecta a las low cost. También golpea a las compañías tradicionales, que cuentan con estructuras de costos y modelos de negocios diferentes a los de las aerolíneas de bajo costo.
El grupo alemán Lufthansa presentó el 3 de noviembre sus resultados del tercer trimestre de 2026. En ese período obtuvo un resultado operativo ajustado de 1.407 millones de euros, un crecimiento del 6% respecto del mismo período del año anterior. Los ingresos aumentaron 9%, hasta los 12.200 millones de euros.
Sin embargo, el desempeño del trimestre no alcanzó para compensar el deterioro acumulado durante los primeros nueve meses. Entre enero y septiembre, el resultado operativo ajustado cayó 20%, hasta los 1.178 millones de euros.
La empresa elevó su estimación de gastos en combustible para todo 2026 hasta los 9.300 millones de euros, unos 600 millones más que lo previsto tres meses antes. Frente a ese escenario, redujo el techo de su proyección de ganancias operativas ajustadas para el ejercicio, desde un rango de entre 1.700 y 2.200 millones de euros a otro de entre 1.700 y 2.000 millones.
El CEO de Lufthansa, Carsten Spohr, destacó que la compañía logró compensar el incremento de aproximadamente 500 millones de euros en los costos de combustible mediante mayores ingresos y disciplina de gastos. No obstante, el grupo confirmó que mantendrá prácticamente sin crecimiento su capacidad de transporte durante 2026.
La estrategia de ajuste ya había comenzado meses atrás. En abril, Lufthansa anunció una aceleración de su programa de reorganización, que incluye la eliminación de capacidad de Lufthansa CityLine, el retiro anticipado de aviones menos eficientes y una reducción adicional de cinco aeronaves en las operaciones de corta y media distancia de su marca principal durante la temporada de invierno 2026/2027.
El grupo también aceleró la incorporación de nueve Airbus A350-900 a Discover Airlines y estableció objetivos adicionales de reducción de gastos administrativos.
La lógica es doble: reducir el consumo de combustible mediante una flota más eficiente y disminuir la oferta de vuelos que no alcanza los niveles de rentabilidad esperados.
La compañía informó que tiene cubierto aproximadamente el 86% de sus necesidades de combustible para 2026 y más del 60% para 2027, una posición que le permite amortiguar parte del impacto inmediato, aunque no elimina la exposición a los precios futuros.
Air France-KLM: recargos en pasajes y freno a contrataciones
Air France-KLM también comenzó a trasladar el incremento del combustible a sus clientes. El grupo franco-neerlandés anunció la aplicación de mayores recargos por combustible en los pasajes, una medida que ya había sido adoptada por otras compañías del sector.
En sus resultados del segundo trimestre de 2026 informó que el impacto del aumento del combustible había representado 804 millones de euros adicionales respecto del mismo período del año anterior.
Pese a esa presión, logró recuperar aproximadamente el 85% del sobrecosto mediante mayores ingresos, principalmente por la política de precios y la evolución de sus servicios.
El beneficio operativo ajustado fue de 484 millones de euros, 251 millones menos que un año antes. Para todo 2026, la compañía estimó una factura de combustible de u$s8.900 millones, unos u$s2.000 millones más que en 2025.
En paralelo, puso en marcha medidas para limitar otros gastos. Entre ellas, la suspensión de nuevas contrataciones de personal no operativo y la reducción de los gastos discrecionales.
También modificó su programación de vuelos, reduciendo las previsiones de crecimiento de capacidad en algunos segmentos y reasignando aviones hacia destinos de Asia y África oriental.
La compañía informó que tiene cubierto el 67% de sus necesidades de combustible para 2026 y el 40% para 2027. La reducción de esa protección financiera hacia el próximo año constituye uno de los principales factores de incertidumbre para sus resultados y se puede traducir en aumentos en el precio de los pasajes hasta los niveles planteados por el CEO de Ryanair.
IAG y United: disciplina de costos y revisión de las rutas
Otro de los grandes grupos internacionales que enfrenta el mismo desafío es International Airlines Group (IAG), propietario de British Airways, Iberia, Vueling y Aer Lingus.
En sus resultados del primer semestre de 2026, informó que el aumento del costo unitario del combustible fue del 12,5%. Las coberturas financieras generaron beneficios por 769 millones de euros durante esos seis meses, pero no alcanzaron para neutralizar completamente el impacto de la suba de los precios internacionales.
El grupo consiguió recuperar aproximadamente el 60% del incremento de sus costos de combustible mediante una combinación de mayores ingresos y medidas de ahorro. Además, mantiene en marcha programas de transformación de sus distintas aerolíneas, que incluyen mejoras operativas y de productividad.
En cuanto a las coberturas, IAG informó que tenía asegurado alrededor del 70% de sus necesidades para el resto de 2026 y el 40% para 2027. Esto implica una exposición mayor a los precios de mercado a medida que avance el próximo ejercicio.
En Estados Unidos se replica el panorama europeo
Por fuera de Europa, el panorama no es mucho mejor. En Estados Unidos, United Airlines también advirtió que el encarecimiento del combustible podría extenderse durante todo 2027. Su CEO, Scott Kirby, señaló que alcanzar el objetivo de obtener márgenes antes de impuestos de dos dígitos dependerá, entre otros factores, de que disminuyan los costos energéticos o de que las compañías mantengan una política de tarifas más elevadas.
La aerolínea estadounidense consiguió recuperar mediante mayores ingresos solamente el 72% del incremento de sus costos de combustible durante el tercer trimestre. La empresa aspira a compensar la totalidad de ese aumento a través de sus ingresos durante 2027, aunque reconoció que los ajustes tarifarios necesitan tiempo para reflejarse plenamente en sus resultados.
United también anticipó que revisará su capacidad vuelo por vuelo y mercado por mercado para definir la programación del próximo año. El objetivo es evitar una expansión de la oferta que debilite los precios y los márgenes.
La advertencia tiene un antecedente importante: Delta Air Lines también planteó que las aerolíneas estadounidenses podrían necesitar moderar el crecimiento de sus vuelos durante 2027 para sostener las tarifas y proteger su rentabilidad.
La situación en Estados Unidos presenta una diferencia respecto de Europa: las compañías norteamericanas suelen tener una menor cobertura financiera frente a las oscilaciones del combustible, por lo que el traslado a precios puede producirse más rápidamente.
El costo del combustible, cada vez más protagonista en el mercado aéreo
Un análisis de la consultora ING Research estimó que el combustible podría representar cerca del 35% de los costos operativos de las aerolíneas durante 2026, frente al 27% registrado en 2025. La entidad proyecta que la presión continuará durante 2027, incluso si se moderan los precios del petróleo, debido a las restricciones en la capacidad de refinación y los bajos stocks de combustibles.
El informe también señala que las aerolíneas europeas podrían experimentar nuevos aumentos de tarifas a medida que pierdan protección financiera que le otorgan los contratos de cobertura.
En Estados Unidos, en cambio, los precios de los pasajes ya comenzaron a reflejar más rápidamente el encarecimiento energético.
La consultora advierte, no obstante, que la posibilidad de trasladar los mayores costos depende de la fortaleza de la demanda, la disponibilidad de aviones y la competencia en cada mercado.
El problema del combustible también ocupa un lugar central entre las preocupaciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). El organismo redujo su previsión de ganancias netas para las aerolíneas mundiales en 2026 desde unos u$s41.000 millones hasta u$s23.000 millones, frente a los u$s45.000 millones obtenidos en 2025.
De esta manera, el margen neto de la industria pasaría de 4,2% en 2025 a apenas 2% este año. IATA atribuye el deterioro principalmente a las perturbaciones provocadas por la guerra en Medio Oriente y al aumento del precio del combustible, según el informe.
La asociación calcula además que el precio del jet fuel llegó a aumentar alrededor de 70% como consecuencia de la crisis. El gasto mundial de las aerolíneas en combustible podría alcanzar unos u$s350.000 millones durante 2026, frente a aproximadamente u$s252.000 millones en 2025.
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