La crisis de Pauny, una de las principales fabricantes de tractores de la Argentina, se profundizó este martes, cuando los trabajadores decidieron tomar la planta de Las Varillas, Córdoba, ante la falta de respuestas por los salarios adeudados. La compañía acumula 168 cheques rechazados por $1.237,9 millones y enfrenta un conflicto laboral que mantiene paralizada la producción.
La medida se produjo luego de que fracasaran las negociaciones entre la empresa y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en la Secretaría de Trabajo de Córdoba. Los operarios resolvieron permanecer dentro de las instalaciones hasta obtener una respuesta sobre el pago de sus haberes. Durante la jornada, la firma también impidió el ingreso de cuatro empleados y de representantes sindicales, aunque la mayoría del personal pudo acceder a la fábrica.
El conflicto afecta a unos 450 trabajadores que acumulan tres quincenas sin cobrar, correspondientes a la segunda mitad de septiembre y las dos de octubre. El gremio también denunció irregularidades en el depósito de aportes jubilatorios, obra social y otras obligaciones laborales, por lo que solicitó la intervención de las autoridades provinciales.
Los inconvenientes productivos ya habían llevado a Pauny a implementar un régimen de trabajo reducido, con actividad concentrada entre miércoles y viernes. Sin embargo, el pasado 27 de octubre la compañía comunicó que tampoco habría tareas durante los tres días siguientes, debido a la disminución de la producción y a la imposibilidad transitoria de desarrollar normalmente sus operaciones.
La UOM rechazó aquella decisión y recomendó a los empleados presentarse igualmente en sus puestos de trabajo. Tras una nueva audiencia sin acuerdo, el sindicato solicitó dejar sin efecto el régimen de suspensiones y exigió una propuesta concreta para regularizar los salarios. La próxima reunión entre las partes está prevista para el jueves 5 de noviembre, mientras el Gobierno de Córdoba sigue las negociaciones para intentar encontrar una salida al conflicto.
La situación también genera preocupación en Las Varillas, donde Pauny constituye una de las principales fuentes de empleo industrial y mantiene vínculos comerciales con proveedores y otras empresas de la región.
La deuda millonaria de Pauny y la búsqueda de inversores para sostener la producción
Los problemas de la compañía también se reflejan en sus compromisos financieros. Según los últimos reportes basados en los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Pauny acumula 168 cheques rechazados por falta de fondos, por un total de $1.237,9 millones. La cifra representa un aumento respecto de los 146 documentos rechazados por $1.028,4 millones que registraba a fines de octubre.
A esto se suma una importante exposición con el sistema financiero. De acuerdo con la Central de Deudores del BCRA, la empresa registraba a agosto de 2026 obligaciones por $30.817 millones, distribuidas entre distintas entidades. El principal acreedor es el Banco Nación, con $21.587,9 millones, equivalente a aproximadamente el 70% del total informado.
La deuda con la entidad pública figuraba clasificada en situación 2, correspondiente a una categoría de seguimiento especial. Entre los restantes acreedores se encuentran el Banco de Córdoba, con $4.233,9 millones; BBVA, con $3.210,6 millones; y Banco Provincia, con $1.486,4 millones.
En este escenario, la dirección de Pauny mantiene gestiones para incorporar nuevos inversores que aporten capital y permitan recuperar la actividad. Por el momento, no se informó oficialmente ningún acuerdo cerrado ni el monto que necesitaría la compañía para normalizar su funcionamiento.
La empresa también recurrió al respaldo de su propia red comercial. Durante octubre, los concesionarios adquirieron anticipadamente 60 tractores para aportar recursos, aunque las dificultades productivas impidieron cumplir con todas las entregas comprometidas. Según trascendió, la fábrica solamente consiguió despachar algo más de la mitad de las unidades y fuera de los plazos previstos.
La falta de capital de trabajo no solo afecta el cumplimiento de las obligaciones salariales y financieras, sino también la adquisición de insumos necesarios para completar los equipos. A esto se suma un escenario de menores ventas y mayor competencia de maquinaria agrícola importada.
La situación resulta particularmente significativa por la historia de la compañía. Pauny nació en 2002, después de la quiebra de Zanello, una de las fabricantes de tractores más reconocidas del país. La continuidad de la actividad fue posible mediante un esquema que reunió a trabajadores, exdirectivos y concesionarios, con una participación minoritaria del municipio de Las Varillas.
Con el paso de los años, la empresa consiguió recuperar su producción, desarrollar nuevos modelos y posicionarse dentro del mercado argentino de maquinaria agrícola. En sus mejores períodos llegó a fabricar alrededor de 2.000 tractores anuales, hasta convertirse en uno de los principales productores nacionales.
Más de dos décadas después de aquella recuperación, la compañía vuelve a enfrentar dificultades para sostener su funcionamiento. Con una deuda financiera superior a $30.000 millones, tres quincenas salariales impagas y la producción paralizada, la búsqueda de nuevos inversores aparece como la principal alternativa para garantizar la continuidad de la fábrica.