La historia de Jackson Greathouse Fall se volvió viral tras intentar un experimento que prometía cambiar su situación financiera para siempre. El diseñador decidió otorgarle el control total de sus decisiones económicas a ChatGPT, dándole una instrucción clara: convertir solo 100 dólares en la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo.
Usó la IA para volverse millonario y perdió 26.000 dólares con el peor negocio de su vida
Como una burbuja, llegó un momento en que el crecimiento no pudo ser sostenible y explotó desastrosamente.
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Creó una empresa a través de ChatGPT y parecía que iba a ganar millones, pero no fue así.
Lo que comenzó como un desafío fascinante en redes sociales parecía destinado al éxito rotundo cuando su emprendimiento inicial atrajo inversores y una valoración sorprendente. Sin embargo, confiar ciegamente en los algoritmos para alcanzar la riqueza rápida terminó llevándolo a un desenlace financiero desastroso que sirve como advertencia para todos.
Cómo comenzó este emprendimiento recomendado por la IA
El proyecto nació bajo el nombre de "Green Gadget Guru", una plataforma recomendada por la inteligencia artificial que se dedicaba a la comercialización de productos ecológicos y sostenibles. ChatGPT no solo le dio el nombre al negocio, sino que también redactó el plan de marketing, diseñó la estructura del sitio web y seleccionó los productos que debían venderse para maximizar ganancias.
Entusiasmado por la precisión de la IA, Jackson compartió cada paso en sus redes sociales, lo que generó un interés masivo de seguidores y pequeños inversores. En cuestión de días, el emprendimiento parecía una mina de oro digital: la inteligencia artificial le aseguraba que estaba siguiendo los pasos exactos para dominar un nicho de mercado en crecimiento constante.
Gracias a la exposición mediática, el joven logró recaudar fondos externos y la valoración teórica de su empresa escaló rápidamente. La confianza en la capacidad de la IA era tan alta que Jackson dejó de cuestionar los riesgos operativos, siguiendo al pie de la letra cada sugerencia sobre publicidad paga y gestión de inventario que el chat le proporcionaba.
Miles de dólares en pérdidas: cómo terminó
El sueño de la riqueza automática se desmoronó cuando las estrategias de inversión sugeridas por la IA fallaron estrepitosamente ante la realidad del mercado. En un intento por escalar el negocio a niveles globales, los costos en publicidad y operaciones se dispararon sin generar las ventas proyectadas, provocando que Jackson perdiera 26.000 dólares en un abrir y cerrar de ojos.
La falta de criterio humano y el exceso de confianza en una herramienta que no comprende las fluctuaciones reales del comercio llevaron al fracaso total del proyecto. Jackson terminó admitiendo que, aunque la IA es una herramienta poderosa para generar ideas, delegar la gestión financiera completa sin supervisión profesional fue el peor negocio de su vida.
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