Economía

Nielsen le respondió a Krueger: "Su análisis fue superficial"

"Mirá lo mal que estaremos, que volvió a hablar", dijo el exsecretario de Finanzas, reeditando viejas disputas con la funcionaria tras crisis del 2001.

Anne Krueger, la exsubdirectora gerente del FMI quien tuvo un rol clave durante la debacle económica que sufrió Argentina en 2001, escribió en una columna de opinión que Argentina está “en terapia intensiva”, y que el presidente Mauricio Macri “sabía que había heredado una economía enferma” pero “falló en tomar su medicina”. Al respecto, quizá atizado por viejas rencillas que mantuvo con la estadounidense durante su negociación con el Fondo, el exsecretario de Finanzas entre 2002 y 2005 Guillermo Nielsen le respondió con dureza: “Me pareció un análisis superficial, en lo que tiene que ver con Macri. Dijo que no estuvo a la altura del desafío, cosa que es evidente. No necesitamos que Krueger lo diga”, sostuvo el economista al ser consultado por Ámbito Financiero.

Nielsen, quien es considerado uno de los referentes económicos del candidato a presidente del Frente de Todos Alberto Fernández y negoció con el Fondo en 2003, había señalado horas antes en su cuenta de Twitter: “Lo mal que estamos para que Anne Krueger vuelva a opinar, con su sesgo de siempre, sobre Argentina. Nadie en el mundo puede creer la ineptitud del gobierno de Macri y de sus economistas que nos volvieron a llevar a una crisis económica profunda”.

Su reacción en las redes, según contó el economista, tuvo una razón de ser: “Es la primera vez que noto que volvió a opinar de Argentina, después de mucho tiempo. Ella armaba el esquema de quiebra de países soberanos y se creía candidata al Nobel de Economía. Pero la crisis argentina se la llevó puesta. Quedó incómoda, y por eso no opinaba. Me la crucé en seminarios y prefería no hablar del país. Por eso mi expresión: mirá lo mal que estaremos, que Krueger volvió a hablar. El diagnóstico de ella está claro, estamos en la parrilla”.

Krueger ocupó su puesto como subdirectora gerente del FMI entre 2001 y 2006, con un interinato de tres meses como directora en 2004. Durante su gestión tuvo lugar el derrumbe argentino de diciembre de 2001, poco después de que el organismo le negara al país un desembolso de u$s1260 millones. En 2002, la estadounidense sugirió una ley de quiebras para los países fuertemente endeudados y que cayeron en default, basándose en el caso argentino. Durante las negociaciones de 2003, Nielsen tuvo roces con Krueger, quien no se mostraba dispuesta a llegar a un nuevo acuerdo con el país.

En su columna publicada en el sitio project-syndicate.org, la economista removió viejas heridas y trazó un paralelismo entre Argentina y un paciente con una vida licenciosa: “Imagine a un hombre que ha vivido demasiado de manera extravagante y que puede tener que ir al médico para el tratamiento de una enfermedad aguda, junto con varias otras afecciones crónicas”.

“Después de seguir las prescripciones del médico y de sentirse mejor, el paciente vuelve a su vida intensa. Pero, en poco tiempo, regresa al médico, incluso peor que antes. El ciclo se repite: esta vez toma su medicamento durante una semana completa, pero finalmente vuelve a sus viejos hábitos. Argentina es ese hombre, gastando y regulando de manera crónica hasta que va al Fondo Monetario Internacional para una nueva ronda de tratamiento”, continuó.

La economista dio su “receta” para ese paciente: “La crisis de Argentina exige la continuación de las medidas fiscales, monetarias y cambiarias descritas en el programa del Fondo Monetario Internacional. El país necesita reformas estructurales, especialmente en la reducción del tamaño del sector gubernamental, comenzando con las pensiones”.

La exdirectiva del FMI puntualizó que “para una economía tan distorsionada como la argentina, no existe un medicamento que pueda prevenir un período de ajuste doloroso. Cuando el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, sucedió a los peronistas en 2015, heredó un desastre absoluto. Mientras, las altas tasas de interés reales, los flujos de capital financiaron al Gobierno y los déficit de cuenta corriente, pero la inflación fue alta y la tasa de crecimiento fue baja”.

La columna de Krueger cerró con otra comparación entre la situación del país y una persona convaleciente: “Más gradualismo solo prolongará el dolor y permitirá que aumente la oposición política. Si el paciente toma la medicación, pero continúa de fiesta, podría tener algunos años de estabilidad, aunque inevitablemente terminará en el consultorio del médico. Entonces, lo primero es lo primero: los candidatos presidenciales deberán comprometerse a hacer reformas serias o el médico podría decidir desconectarlo”.

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