Una vez más, un resultado electoral desfavorable para un gobierno de alternativa al populismo se ve enfrentando una voraz demanda de dólares, a la vez que se desploman las acciones y el riesgo país lo aleja de su intención de reinsertarse en el mercado internacional de deuda. La contundente derrota de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires sucedió en un contexto en el cual el Gobierno contaba con bajo nivel de reservas y un tipo de cambio multilateral real apreciado. Combinación letal.
A falta de votos, dólares: ¿logrará el Gobierno sostener la pax cambiaria con el respaldo de EEUU?
La derrota en Buenos Aires disparó la demanda de divisas y hundió los activos. El Gobierno respondió con ventas récord, retenciones cero y el apoyo explícito de Trump y Bessent para mantener un dólar oficial tranquilo.
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Puede haber pax cambiaria por unos días y tal vez hasta las elecciones de octubre, pero sin seguridad.
Sin embargo, surge la pregunta de cómo es posible que una elección de medio término, que poco define a nivel gobernabilidad, tenga tanto efecto en los activos financieros.
La respuesta yace en la amplitud del penduleo de las políticas económicas de los dos partidos preponderantes. Por un lado, los gobiernos del “cambio” pregonan austeridad fiscal, respeto a las instituciones/propiedad privada y apertura comercial. Por el otro, los gobiernos populistas baten banderas de justicia social, asistencia estatal y nacionalismo. Cada uno tiene su base de votantes, pero el mercado tiene ojos para uno solo.
La experiencia de los gobiernos de izquierda en los últimos años está protagonizada por expropiaciones, alteración de estadísticas y un nivel de gasto público y consecuente déficit fiscal que han derivado inexorablemente en emisión monetaria y restricciones cambiarias. Estas políticas son incompatibles con el acceso al crédito global y son sostenibles solo en un país cerrado y restringido.
Las experiencias de gobiernos neoliberales tampoco han sido tan exitosas, pero se pondera la intención y vocación de cambio.
Siendo que las elecciones de medio término no definen en gran medida la posibilidad de pasar reformas de alto impacto, resta responder porqué un magro resultado impacta tan fuerte en los activos financieros. Es porque son una encuesta masiva de la intención de voto actual, como proxy para las elecciones presidenciales de 2027.
La derrota del oficialismo fue tal que sugiere que las probabilidades de reelección son menores a las esperadas previo al fin de semana electoral. Si hay mayores probabilidades del retorno de un gobierno populista, se descuenta un mayor tipo de cambio, menores precios de acciones y un mayor riesgo país. Así sucedió en las PASO 2019. Está sucediendo en las Legislativas de 2025.
Entre la pax cambiaria y el desafío político
La volatilidad e importancia de las expectativas convierten a la Argentina en un país de gobernabilidad imposible. Un pequeño viraje en la intención de voto y se descuenta un cataclismo cambiario.
La respuesta del equipo económico devino en la utilización de todos los recursos disponibles para calmar la especulación sobre la continuidad del esquema de bandas. Se vendieron aproximadamente u$s1.100 millones en la banda superior a una velocidad preocupante, por lo que se respondió con la medida de la eliminación de las retenciones a granos y la consecuente liquidación de USD 6.000 millones, en gran parte contra cosechas futuras.
Más contundente aun fue el explícito apoyo de Trump y el Secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, con su anuncio de un paquete de rescate que podría incluir un swap, compra de divisas y/o recompra de deuda. Los anuncios, prácticamente simultáneos, generaron el flujo y las expectativas suficientes para traer calma a los mercados.
Se han generado, entonces, puentes. Puede haber pax cambiaria por unos días y tal vez hasta las elecciones de octubre, pero sin seguridad. El refuerzo de reservas y recursos económicos para combatir el embate especulativo tiene incierto impacto en la intención de voto.
Es más importante para los activos financieros que el oficialismo muestre que cuenta con el apoyo de la mitad más uno del electorado que tener acceso a líneas de asistencia de los EE.UU., principalmente porque luego de octubre el país será gobernado por el mismo partido. Por dos años más.
El desgaste del Presidente en el Congreso, su propio partido y por el mero paso del tiempo, aparejado con acusaciones de corrupción en su núcleo duro dieron fin a una extendida luna de miel. Una expansión de sus alianzas y un discurso más moderado pueden ser, a esta altura, más efectivos a la hora de generar expectativas que cualquier medida económica.
No utilizar todas las herramientas políticas a disposición para aumentar el caudal de votos puede resultar muy caro y hacer de los próximos dos años un calvario en el manejo de la política cambiaria. Argentina puede ahora entrar en un círculo vicioso o virtuoso, camino desempatado por algunos votos y definido por la voluntad de un Presidente por virar hacia su versión más pragmática.
CEO Max Capital Asset Management




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