31 de agosto 2025 - 00:00

A matar o morir: el Gobierno usa su "bala de plata" para frenar al dólar

Tras una semana de fuerte presión en tasas y dólar logró ganar aire, pero lo hizo a costa de más exposición en futuros y posibles ventas de reservas en el spot. El desafío es sostener la calma hasta las elecciones

La estrategia oficial le permitió al Gobierno ganar algo de tiempo, pero a un costo elevado: más exposición en futuros y, posiblemente, ventas directas de reservas en el spot.

La estrategia oficial le permitió al Gobierno ganar algo de tiempo, pero a un costo elevado: más exposición en futuros y, posiblemente, ventas directas de reservas en el spot.

Durante los primeros días de la última semana, el Gobierno se encontró nuevamente bajo presión, con varios frentes abiertos. A la tensión por la tasa de interés y el tipo de cambio se sumaron denuncias políticas de corrupción que terminaron generando un aumento de la volatilidad.

En este contexto, el mercado reaccionó con un dólar muy demandado, que subió alrededor de 3%, mientras la curva en pesos continuó castigada. Los bonos atados a inflación llegaron a rendir CER +32%, y las Lecap más cortas superaron el 58%.

El calendario tampoco ayudaba, ya que julio y agosto marcaron los meses más complicados en cuanto a la magnitud de los vencimientos de deuda. En contraste, septiembre y octubre, aunque cargados de definiciones políticas por las elecciones, asoman con un panorama financiero más despejado para el Tesoro.

Para contener la situación, esta semana el Tesoro modificó la normativa de encajes (nuevamente). Los bancos pudieron integrar parte de esas exigencias con títulos adquiridos en licitaciones primarias con plazos mayores a 60 días, en lugar de entregar pesos. La estrategia dio resultado: se logró rollear el 100% de los vencimientos -unos $7,7 billones- e incluso hubo ofertas por encima de lo requerido, aunque finalmente no fueron tomadas. El saldo de esta jugada, en el margen, termina siendo positivo porque se renovó todo, pero lo negativo es que el éxito estuvo apoyado en una medida que, en los hechos, forzó la participación de los bancos.

A partir del miércoles, tras la licitación, llegó cierta calma. El tipo de cambio se estabilizó en torno a los $1.340.

Más exposición en futuros y ventas en el spot

De cara al corto plazo, la atención se concentra en el mercado de futuros. El Gobierno habría acumulado ventas por unos u$s6.000 millones, para moderar las expectativas de devaluación, en un mercado que se liquida en pesos y no exige entrega de dólares. La estrategia busca que los privados vendan en el spot y se cubran comprando en el futuro.

El límite de intervención es de u$s9.000 millones. Según estimaciones, el BCRA habría cerrado la semana con una posición neta negativa de u$s5.200 millones en futuros. El desafío inmediato será ver cuántos contratos logra renovar en septiembre, clave para evitar sobresaltos cambiarios en plena campaña electoral.

A esto último se suma que, en las últimas horas, se analizó que el Tesoro también habría operado en el mercado spot, vendiendo divisas. Se estima esto a partir de movimientos en la cuenta del Tesoro en el BCRA: salida de dólares y, en simultáneo, ingreso de pesos. Esto hace suponer que la disminución de divisas no solo obedeció a pagos con organismos multilaterales de crédito, sino también a ventas directas en el mercado, que rondarían los u$s133 millones.

Por eso el título de la columna es a matar o morir. Si se confirma que el Tesoro vendió dólares en el spot, significa que utilizó su “bala de plata” para contener al tipo de cambio, apostando todo a que un triunfo electoral traiga certidumbre y normalice las curvas en pesos.

En definitiva, la estrategia oficial le permitió al Gobierno ganar algo de tiempo, pero a un costo elevado: más exposición en futuros y, posiblemente, ventas directas de reservas en el spot. Si bien las elecciones pueden traer un giro en las expectativas, lo cierto es que el Tesoro necesita recomponer dólares con rapidez para enfrentar compromisos inmediatos.

La pregunta que queda abierta es a qué costo el Gobierno podrá mantener esta calma hasta las legislativas de octubre y, al mismo tiempo, si con una victoria por el lado del oficialismo alcanzará para normalizar curvas de tasas en pesos y que el Tesoro logre comprar dólares para poder hacer frente a próximos vencimientos.

Socio en AT Inversiones

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