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Juan Pablo Rodríguez, estudiante de
psicología, cree que la izquierda puede
aprovechar la crisis para implementar
«cambios profundos»
J.P.R.: La reforma de 1918 declaró el demos universitario a los estudiantes. El saber un poco más de agronomía o comunicación no define el rumbo social y político para cambiar la universidad.
P.: ¿No es imposible hacer cambios tan profundos en un marco de una crisis tan severa como la actual?
J.P.R.: No tenemos una oportunidad sistemática para que los cambios sean profundos. Queremos dar vuelta la tortilla de la orientación social de la universidad.
P.: Ustedes llegaron a esta instancia aceptando las reglas de juego, hasta que Alterini apareció como el favorito.
J.P.R.: Nuestro programa político se presenta a estas reglas de juego para transformarlas. Propusimos democratización del gobierno, mayoría estudiantil, cambio en el claustro docente y voz y voto para los no docentes. Las grandes modificaciones sociales se dan interviniendo con determinadas reglas de juego para cambiarlas. En la reforma del 18 tiraron rectores por la ventana. No hemos llegado a ese límite.
P.: ¿Podrían llegar?
J.P.R.: Entendemos que no es necesario revolear a nadie porque no es nuestra política ni nuestra decisión.
P.: Algunos los acusan de no representar realmente a los 300.000 estudiantes de la UBA.
J.P.R.: Hubo elecciones en toda la universidad donde se presentaron todas las corrientes e ideologías, y la izquierda resultó mayoritaria por mucho margen en la mayoría de las facultades. Dirigimos 7 centros y allí se obtuvo la mayor cantidad de votos de la historia. En las otras facultades se creció mucho. En la última movilización había más de 10.000 estudiantes que apoyan codo a codo nuestra política.
P.: También se asocia el manejo de la FUBA a cajas económicas.
J.P.R.: La universidad maneja 750 millones de pesos: 500 del erario y 250 millones son recursos de la propia universidad. Eso se lo reparte el bloque alterinista. Nosotros no decimos que la FUBA gobierne, sino que todo el mundo decida.
P.: Hay una caja particular que son las fotocopias.
J.P.R.: La caja de la FUBA es muy pequeña porque nos sacaron los convenios que tenía la Franja Morada y nos dotamos de una política de apuntes a precio de costo. La ganancia es mínima y se va en becas de ayuda a estudiantes que atienden en los locales de la FUBA. La plata que se recauda está toda reinvertida en la lucha y en las campañas de todo tipo y color. Van a salir los balances que muestran que todo está claro.
P.: ¿Cómo ven la postura de Néstor Kirchner frente a Alterini?
J.P.R.: Este gobierno es un gobierno de camarillas y está partido. Daniel Filmus, ministro de Educación, apoya a Alterini. Daniel Malcolm, secretario de Políticas Universitarias, y Cristina de Kirchner se oponen a Alterini. Lo que quiere el gobierno es que no haya más crisis en la UBA, pero no tiene mucho juego porque el movimiento estudiantil está en su contra.
Entrevista de Sebastián Lacunza




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