Las 4 claves para superar el "encierro" obligatorio

Opiniones

Una serie de tips para que grandes y chicos sobrelleven la cuarentena del modo más armónico posible.

Muchos adolescentes están con cara larga. Lo mismo sucede con los más chicos y con los padres. A todas las familias les está costando ajustarse a la cuarentena. Para algunos, un retiro espiritual, para otros un campo de batalla… ¿cómo hacer para encontrar el equilibrio y sobrevivir el aislamiento?

  • Cuidá el clima de tu hogar

Claramente, los padres desempeñan un rol clave en el clima emocional del hogar. Cuando un adulto en casa estornuda, ¡se resfría la familia!

El clima de encierro puede afectar nuestras vidas y la calidad del tiempo compartido. Este es un muy buen momento para recuperar rituales que humanizan y tratar que este escenario nos encuentre y no nos pierda.

Las discusiones frecuentes entre padres u otros miembros de la familia no solo afectan el clima del hogar, sino que también generan en los niños daños emocionales, como inseguridad, estrés, baja autoestima, frustración o desconfianza.

Un buen clima, con alegría y humor, a pesar de las circunstancias, es clave para transitar esta situación de la mejor manera posible.

  • Preservate

No olvidemos que nuestros hijos nos están observando y están aprendiendo a manejar una crisis. Alguien conectado y enfocado -y por sobre todo, que comprende la importancia de generar un buen clima en el hogar- generará las mejores condiciones para que reine una convivencia en armonía. Para eso vas a tener que estar en eje vos. Dedicate un tiempo especial para leer, escuchar música, hacer ejercicio, o lo que te de placer. Tu salud mental es clave para lograr la armonía en casa. De la misma manera que en un avión, cuando un tripulante de cabina te dice que en caso de despresurización va a caer una máscara de oxígeno y que tenés que ponértela primero vos, y recién después ayudar a tus hijos, esto es análogo a la vida real. Debemos ayudarnos primero a nosotros- en este caso a estar en eje- para luego ayudar a los demás.

Un cartelito en la puerta de la habitación que diga “Me fui a pescar”, es suficiente para que todos comprendan que es tu momento de auto- aislamiento forzado- ¡dentro del aislamiento forzado!.

  • Cuidá las emociones de tus hijos

A veces, sin querer, enviamos mensajes que, aunque sean silenciosos, son muy poderosos. Mensajes que solo crean un clima de estrés y angustia que contagia a todos los miembros del hogar. Si bien es cierto, que no debemos mantenerlos en una burbuja, y que es mejor que vayan sabiendo qué está pasando, los chicos deben sentirse seguros. Ellos absorben la ansiedad y angustia de los adultos. Debemos escucharlos para poder proveerlos de lo que necesitan: una conversación, un abrazo, una demostración de afecto o atención. Deben sentir que estamos disponibles para ellos.

Si los sentís angustiados, malhumorados, o ves que les cuesta dormir, acercate, no los eches. Necesitan tiempo y atención. Alentalos a que hablen de lo que sienten, o que lo escriban. Es importante que puedan expresarlo. Cuando pueden expresar sus emociones, pueden manejar mejor sus emociones. Alentalos, también, a hacer preguntas, si las tienen, y contestales de acuerdo a su edad y nivel de madurez.

En el caso de adolescentes, es entendible que estén de mal humor si no pueden estar con sus amigos, hacer deportes, o las cosas a las que están acostumbrados. No nos olvidemos que el adolescente, por naturaleza, se siente omnipotente e invencible y puede llegar a desafiarlos. Necesita experimentar y llevar los riesgos al límite. Si ves que te desafían, en vez de enojarte, hacele preguntas: “¿qué pensás que pasaría si todos hiciéramos lo que quisiéramos, y saliéramos, por ejemplo, a andar en bicicleta?” , “qué pensás pasaría si invitaras a tus amigos a casa en este momento?”. El secreto detrás de hijos seguros son padres que han sabido conectarse ellos, que han aprendido a controlar sus emociones para que no les jueguen en contra. En definitiva, han aprendido a responder, en vez de a reaccionar. No los castigues sacándoles la tecnología. En momentos de aislamiento, necesitan, al menos, seguir contactados con sus amigos. No lo olvides, el aislamiento afecta emocionalmente a todos, no solo a los adultos.

  • Seguí con algunas rutinas

Claramente la vida cambió. Sin escuelas y sin ir a trabajar, la dinámica del hogar es otra. En estos tiempos de encierro, el aburrimiento de los chicos es el gran desafío y tratar de entretenerlos todo el día resulta agotador. Intentar mantener las cosas funcionando lo más normal posible, ayuda a nuestro bienestar emocional, que, a la vez, promueve el bienestar físico.

Las rutinas nos ayudan a sostener una estructura en casa y a bajar la ansiedad. Además, nos dan una sensación de familiaridad y son reconfortantes, especialmente para los más chicos. Lo que queremos evitar es que los chicos se acuesten a cualquier hora, se levanten a cualquier hora, o se la pasen mirando la televisión o jugando a la play todo el día. Sostener algunas rutinas te va a servir no sólo para enviarles un mensaje a los chicos (especialmente a los más chicos) de que está todo bajo control, y que no se asusten, además de mantener a la familia ocupada en cosas útiles, y reafirmar el concepto de tareas, responsabilidades y obligaciones. Armar un cronograma también puede ser de gran ayuda. Tiempo para las tareas del colegio, para juego libre, para arte, música, movimiento, ¿y por qué no, para solidaridad? La familia puede consensuar actividades grupales e individuales y marcarlas en el calendario la noche anterior.

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Cocinar, es una de las tantas actividades que se pueden programar en familia.

Cocinar, es una de las tantas actividades que se pueden programar en familia.

  • Ejercicio

Los chicos necesitan moverse. No pueden pasar de estar moviéndose todo el día en el colegio y haciendo deportes o andando en bicicleta, a un sillón todo el día. Si tienen jardín, sacalos afuera, que corran, que descarguen la tensión, que tomen sol. ¿Tenés escaleras? Subir y bajar, ayuda. Si no tenés jardín, igual tratá que se muevan un poco: desde juegos de movimiento en consolas, bailar, saltar a la soga, jugar a la mancha, o hacer abdominales en los cortes comerciales, todo ayuda al movimiento. Si nos ponemos creativos, ¡hasta podemos armar circuitos en el living!

Otra cosa no menor es el ejercicio mental. La ansiedad puede jugarnos una mala pasada. Ejercicios de yoga, de mindfulness, o simplemente respirar pueden ayudar a estar más equilibrados emocionalmente. Hay cientos de tutoriales en internet. Si nunca tuviste el tiempo para dedicarle a estas actividades, estás de suerte: ¡tiempo es lo que nos sobra hoy!

Y no lo olvidemos: lo clásico debe prevalecer: dormir bien, comer de manera saludable y hacer ejercicio. Todo esto mejora el funcionamiento del sistema inmune.

  • Arte

No todo es juego libre. El tiempo libre es el mejor amigo de la creatividad. Podemos alentar a los chicos a hacer arte (manualidades, dibujar, componer música, escribir, crear videos y subirlos a la web, video diario de la cuarentena, o lo que más les guste). Además, hay documentales fabulosos para ver, conciertos y hasta museos y galerías de arte para recorrer de manera virtual. Y los libros, ¡siempre grandes compañeros! Desde el libro tradicional a los e-books, o buen cine en la tele, las opciones son ilimitadas.

  • ¡El humor, nuestro aliado!

Cuando las cosas se ponen difíciles, el humor puede cambiar rápidamente el clima y reencauzarlas y hacer que una situación tensa se relaje. En estos momentos de incertidumbre y miedo, el humor ayuda a disminuir la ansiedad y el estrés y nos puede ayudar a llevar el aislamiento de una mejor manera.

No lo olvidemos, en momentos de crisis, es cuando más nos necesitan nuestros hijos. ¿Cuántas conexiones positivas has tenido con ellos en los últimos tres días?

Dentro de lo serio que es la situación, nuestro humor y la armonía en el hogar, depende de nosotros. Pongamos nuestro granito de arena y hagamos lo que hay que hacer. Nuestros hijos nos están observando.

Laura Lewin es autora, capacitadora y oradora TEDx

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