El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Muchas encuestas de prestigio vienen puntualizando que, si la votación se realizase hoy, el candidato demócrata vencería al actual presidente, y si bien la inmensa maquinaria electoral del Partido Republicano recién comienza a entrar en acción, caben pocas dudas de que Kerry será un rival de peso en cualquier circunstancia que exista al momento de la votación.
Para un observador extranjero que viene siguiendo con atención las primarias demócratas, no puede dejar de impresionarle lo que se ha convertido en el tema principal de los debates que gira en torno al problema del desempleo y, mucho más importante, el temor de amplios sectores del electorado a la pérdida de sus fuentes laborales y a la dificultad de encontrar nuevos empleos una vez que fueron despedidos, o la empresa para la cual trabajaban cerró sus puertas.
La mayor parte de los electores que van a votar por el candidato demócrata lo harán porque estiman que Kerry defenderá los empleos de un modo mucho más efectivo que Bush, y lo hará adoptando una política mucho más dura en materia de acuerdos de libre comercio que se han convertido en el chivo expiatorio de todos los males que sufren los trabajadores estadounidenses.
Dejá tu comentario