19 de octubre 2023 - 00:00

Cáncer de Mama: hacia un tratamiento cada vez más personalizado

Hoy se trata a cada mujer en forma individual, porque no todas son iguales, pero tampoco todos los cánceres son iguales. Este enfoque permite poder aplicar el mejor procedimiento que se necesite.

Las nuevas terapias apuntan a personalizar el tratamiento.

Las nuevas terapias apuntan a personalizar el tratamiento.

Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

Así como la cirugía del cáncer de mama fue evolucionando y transformándose cada vez más conservadoramente, también los tratamientos adyuvantes (complementarios a la cirugía) fueron individualizándose para cada tumor.

Desde hace mucho tiempo identificamos aquellos tumores que son respondedores a los tratamientos hormonales o endocrinos. Esa identificación y estos tratamientos mejoraron el pronóstico de la enfermedad.

Además, desde hace algunos años se han reconocido oncogenes, para los cuales se diseñaron anticuerpos monoclonales que son dirigidos como “terapia blanco” para esos determinados tumores; que eran más agresivos por expresar el gen, pero que vieron mejorado su pronóstico al recibir y responder satisfactoriamente a estas terapias.

Recientemente también se han identificado cierto tipo de tumores (no para todos), de genes que pueden calcular el riesgo de recaída de la enfermedad, como así también predecir si ese determinado tumor se beneficiará o no con un eventual tratamiento quimioterápico. Esto nos permite poder indicarle la quimioterapia a aquellas pacientes que la necesiten y poder evitarla a quienes no les brinde beneficio.

A estos avances podemos sumar que la radioterapia también está en el camino de reducir la intensidad de los esquemas que se aplicaban antes, otro beneficio para las pacientes. Por supuesto, es clave

En definitiva, sin dudas el rumbo de la medicina en cáncer de mama apunta a personalizar el tratamiento. Personalizar en cuanto al individuo, pero también y especialmente en cuanto a cada tumor; para así, poder aplicarle el mejor procedimiento que necesite; no darle aquel otro que no sea necesario y, como resultado, mejorar, no sólo el pronóstico de la enfermedad, sino también, la calidad de vida de las pacientes.

Además, como siempre insistimos, es aconsejable que las mujeres que no presentan ningún síntoma en las mamas comiencen sus consultas de rutina con el médico mastólogo a partir de los 35 años y realicen la mamografía en forma anual a partir de los 40 años. En el caso de aquellas que tuvieron antecedentes familiares de cáncer de mama, deben comenzar a realizar sus controles diez años antes de la edad en la que enfermó el familiar. Este estudio se suele complementar con una ecografía mamaria, que permite aumentar la sensibilidad del diagnóstico.

Por supuesto, el autoexamen mamario ocupa un lugar central en la prevención. Es necesario que la mujer conozca y reconozca la constitución de sus mamas ya que puede consultar si nota cualquier alteración. Está demostrado que los tumores detectados por el autoexamen en forma periódica son, en promedio, de menor tamaño que aquellos descubiertos por mujeres que no lo practican, o que no lo hacen con frecuencia (al menos una vez por mes).

Especialista en Mastología. Jefe de Servicio de Mastología del Hospital Británico de Buenos Aires, MN 72.558.

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