28 de mayo 2021 - 00:00

Crisis humanitaria de Ceuta: cuando los intereses prevalecen por sobre el deber

La crisis migratoria que padece la Unión Europea da cuenta de que, más allá de ser una problemática de "números", se trata de una crisis humanitaria de índole política.

Las autoridades de Marruecos cifran en 40.000 el número de sin papeles que esperan en Ceuta y en Melilla, el otro enclave en el norte de África, que se dé una posibilidad de entrada en territorio español.

Las autoridades de Marruecos cifran en 40.000 el número de sin papeles que esperan en Ceuta y en Melilla, el otro enclave en el norte de África, que se dé una posibilidad de entrada en territorio español.

La crisis migratoria que padece la Unión Europea da cuenta de que, más allá de ser una problemática de “números”, se trata de una crisis humanitaria de índole política, en la que Europa se encuentra expuesta a una vulnerabilidad a la cual es sumamente sensible: la permeabilidad de su frontera sur que conjuga la presión migratoria y las amenazas de su entorno geopolítico. Tal como lo describió el geógrafo francés Fernand Braudel, la verdadera frontera sur europea no es España, ni Italia, ni Grecia, sino el norte de África.

En tiempos donde el foco está puesto en el aceleramiento exponencial de las nuevas tecnologías, es oportuno destacar que la geografía aún sigue importando, pero con la característica de poseer fronteras legales cada vez más difuminadas.

La reciente escalada de tensión en Ceuta no escapa de estas dinámicas. Recordemos que se trata de un enclave español ubicado próximo a la frontera marroquí, por lo que Marruecos asume geográfica y políticamente la caracterización de “zona tapón” para contener el flujo irregular migratorio. En efecto, España y Marruecos se encuentran atrapados en un dilema migratorio que conlleva a la configuración de un vínculo interdependiente donde ambos pretenden conseguir ventajas mediante la afectación de intereses mutuos.

Marruecos parecería actuar bajo esta lógica, apelando a una estrategia que pretende explotar las ventanas de oportunidad, es decir, utilizar la presión migratoria como una herramienta política de poder con el propósito de influenciar y alcanzar concesiones. Esto refiere a exigir preferencias de acceso al mercado europeo y, al mismo tiempo, un alineamiento español a la postura de su socio estadounidense de reconocer la soberanía marroquí sobre la disputa territorial que mantiene con Sahara Occidental, la cual involucra a España.

Por su parte, para el Estado español la crisis migratoria representa una vulnerabilidad en tal sentido que es categorizada como un riesgo para su seguridad nacional, debido a que genera inestabilidad en su periferia geográfica y tiende a profundizar la polarización social. En consecuencia, aprobó un nuevo “Plan Marshall” brindándole $30 millones de euros a Marruecos para que amplíe sus capacidades económicas y margen de maniobra. De esta forma, delega la protección y acogida de migrantes al Estado marroquí con el objetivo de amortiguar y contener la situación fuera de las fronteras españolas.

Este escenario deja entrever que el flujo irregular migratorio opera como un “barómetro” de las relaciones entre ambos países, puesto que cuando reflorecen las fricciones, Marruecos hace uso de su ventaja geográfica para presionar a los europeos. En esta ocasión, sucede por la tensión diplomática que desató la llegada a España de Brahim Gali, jefe del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, para recibir asistencia tras padecer la enfermedad del Covid-19.

Parafraseando al escritor Mark Twain, si bien la historia no se repite, a menudo rima. Situaciones similares a las de Ceuta podrán ser recurrentes en los países lindantes al mar Mediterráneo, ya que mientras perdure la guerra en Medio Oriente y la inestabilidad en el norte de África continuarán existiendo las presiones migratorias, motivadas también por la gobernanza y las políticas de ayuda fallidas que incentivan a una mayor movilidad y expansión de las divisiones geopolíticas ya presentes.

(*) Docente en la Licenciatura de Gobierno y Relaciones Internacionales de UADE.

Dejá tu comentario

Te puede interesar