Crisis, default, caída de bancos, salvatajes, guarismos de caídas de Bolsas de 5% o 6% reservados para países en desarrollo comienzan a verse en los mercados centrales, índices bursátiles, como el Dow Jones, el SP500 (EE.UU.), el Dax de Alemania, el FTSE de Inglaterra, el Ibex de España, han sufrido caídas a las que sólo nos tenía acostumbrados el Merval argentino (vaya si las ha mostrado antes de 2001-2002).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La preocupación se extiende alrededor del mundo, el efecto contagio se propaga y prueba algo que es tema de una ciencia nueva que los académicos deberían aceptar: socionomics, sociología mezclada con la economía. Los mercados tienen más que ver con la psicología de masas que con los fundamentals (éstos son consecuencias de la psicología de masas); es la percepción del futuro lo que gobierna los movimientos bursátiles y financieros, que oscilan pendularmente de la euforia a la depresión, y luego afectarán a los otros sistemas la economía, a la política, la sociedad. Los mercados son cíclicos y ciclotímicos. Los argentinos podríamos dar clases de esto; usted, estimado lector, recordará los mercados y la psicología de los años 2001-2002 exacerbada al máximo de negativismo y con eclosiones políticas (cinco presidentes), sociales (desmanes, saqueos, violencia) y económicas (corralito, devaluación); luego pasamos a la euforia del gobierno K hacia 2007, para luego nuevamente volver a la depresión por estos días; los gobiernos, los funcionarios, sufren los cambios y las mutaciones en esa psicología: de pronto, una imagen buena, excelente, muta a una mala; de pronto, las acciones bursátiles tan requeridas hace un año, cuando no había forma de que la Bolsa bajara, hoy son basura, y los índices no paran de caerse como fichas de dominó. El péndulo se movió de la euforia a la depresión.
Las reglas básicas de la economía de que a mayor precio, se aumenta el apetito por la oferta; y que a menor precio, aumenta el apetito por la demanda, no funcionan en los mercados financieros; éstos no son racionales, son emocionales: a mayor precio, aumenta la euforia, el apetito de compra; la inversa de lo que estamos viviendo en estos días: a menor precio y caídas, el pánico cunde y se contagia, y sin miramientos, caen todos los índices bursátiles alrededor del mundo, todas las acciones en picada. Los inversores, como manadas, huyen los que pueden de las acciones y buscan refugio en bonos triple A, en los metales preciosos y generan volatilidades históricas en todos los mercados.
BAROMETRO
Los ciclos y la ciclotimia son comunes en los mercados financieros, y eso afecta a la economía, a la política y a la sociedad en forma importante, más aún, los mercados son el mejor barómetro para detectar la psicología de masas que luego se trasladará a los otros sistemas. Los ciclos hacen que los mercados, la economía y los países tengan momentos malos, pero el techoy el piso de un ciclo es imperceptible para la mayoría.
Por algo muy simple, los académicos y el hombre en general miran los mercados desde el punto de vista racional, y los techos de los mercados se hacen en el mejor de los mundos cuando la emoción que en este caso es euforia llega a su punto máximo, Investment Grade en Brasil para el Bovespa este año, publicación en revista «Time» a Putin como el hombre del año en Rusia 2007, Bush en la revista «Time» en el año 2000, Keynes también en «Time» en 1966, es decir, los personajes del año o el país de moda, el reconocimiento, el prestigio es techo de mercados y de las Bolsas. Al revés, lamentablemente,los pisos de los mercados se dan con la exacerbación del negativismo bajista: el piso del tequila de 1995 en México fue cuando Salinas de Gortari, que había sido considerado el presidente más importante de la centuria en México, deja ese país para no volver más; cuando en 1974 Nixon se va por el Watergate; el de Brasil con el Collorgate en 1989-1990; en 2001-2002 cuando la Argentina devaluó, cambió cinco presidentes, fue piso de los mercados financieros e histórica oportunidad de compra. Por eso, la célebre frase «detrás de cada crisis se esconde una gran oportunidad» es aplicable hoy más que nunca; es difícil abstraerse por el efecto contagio de la sensación general de depresión, pero los mercados financieros siempre se saturan en uno y otro sentido, siempre hay luz al final del túnel y no es precisamente la del tren...
Desde 1920, un célebre analista de mercados, Ralph Nelson Elliott, creó Elliott Wave, una técnica que intenta medir la psicología de masas que oscila cíclica y ciclotímicamente de la euforia a la depresión, reconoce patrones o figuras que describe la psicología y relaciona los patrones con la famosa secuencia de Fibonacci, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, donde cada número es igual a la suma de los dos anteriores.
La película «El Código Da Vinci» revitalizó la importancia de los números de Fibonacci; tomando el personaje de Robert Langdon y Sophie Neveu de la película e investigando los Fibonacci del mercado, diría que 2008 es el año del piso de los índices bursátiles, se cumplen 34 años de Fibonacci del Watergate de 1974 y piso de 574 puntos del Dow (el Dow bajó casi 50% desde los techos de 1.000 puntos), se cumplen 21 años del crac de 1987 en donde el Dow bajó de 2.765 puntos hasta los 1.600 (más de 40% en sólo tres meses), 13 años del piso de 1995 del tequila, cuando los americanos perdieron 75 mil millones de dólares, y 8 años del techo histórico del año 2000, picos de Dow, NASDAQ, SP500 y todos los índices bursátiles. Si los Fibonacci hablaran, Robert Langdon y Sophie Neveu nos dirían que ese punto de inflexión de la psicología de masas de algo muy malo a algo bueno, el peor momento de la crisis en los mercados, está cerca y esconde una gran oportunidad, el mes ideal octubre de 2008; estamos editando un reporte especial aplicando Elliott Wave y leyendo la psicología de masas en donde analizamos todos los mercados y lo que se puede esperar para 2008-2009-2010 y tomar ventaja de esta crisis, porque seguramente, como siempre ha sucedido, luego de una gran tormenta, el sol brillará con un cielo celeste y muy limpio...
Dejá tu comentario