El coronavirus y el desafío de enseñar y aprender de manera digital

Opiniones

Tras la suspensión de clases en el marco de la pandemia de coronavirus, las nuevas tecnologías nos proveen de oportunidades inigualables para que enseñar y aprender tomen una nueva dimensión.

Con la cancelación de vuelos, eventos masivos y hasta ciudades cercadas, llega el momento de hablar de los efectos del coronavirus en la educación. Con instituciones cerradas, ¿se deja de aprender? Claramente, no. Las nuevas tecnologías nos proveen de oportunidades inigualables para que enseñar y aprender tomen una nueva dimensión. Y esta vez, no solo para pequeños grupos, sino a escalas mayores.

El desafío de utilizar la tecnología no como mero entretenimiento, sino con un fin pedagógico, nos obliga a replantearnos nuestra manera de enseñar.

Si bien hay docentes que vienen incorporando el uso de tecnología en sus aulas desde ya hace un tiempo, y que tienen incorporada la transición de lo presencial a lo virtual, para otros docentes este será un momento para desaprender, aprender y reaprender.

Queda claro que el desafío es enorme. No todos los chicos-ni los docentes- tienen dispositivos o conexión a internet. Ese será otro punto muy importante a tener en cuenta.

La comunicación cambió, y la manera de aprender también. Los alumnos de hoy utilizan la tecnología de manera absolutamente natural. ¡No conocen un mundo sin computadoras! Cuando nacieron ¡Google ya existía! Juegan con videojuegos, usan celulares, Internet, están activos en las redes sociales. Para ellos la tecnología es algo de todos los días y claramente no va a representar el desafío que podría llegar a generarle a los adultos.

Para el alumno de este siglo, que crece y se desarrolla en una sociedad digital, la tecnología es algo que tiene incorporado. Es un medio útil para llevar a cabo diversas tareas. No se cuestiona cómo funciona ni para qué se usa. La utiliza.

El acceso a la información hoy es tan fácil, viable y rápido, que cualquiera puede aprender cualquier contenido en muy poco tiempo y de manera autónoma. Hoy podemos aprender lo que sea, cómo sea y dónde sea. Gracias a las nuevas tecnologías, es posible aprender sin los condicionamientos del espacio y el tiempo. Este tipo de aprendizaje, el de poder acceder al conocimiento en cualquier momento y en cualquier lugar, se denomina ubicuo.

Cualquiera que haya sacado un teléfono celular inteligente o una computadora para buscar en la web la respuesta a una pregunta, o para llamar a alguien para obtener información o asesoría, o para ver un tutorial en YouTube, ya se ha convertido en un aprendiz ubicuo.

Las clases virtuales, a través de Skype, Zoom, Google Classroom, Blended, u otro tipos de plataformas, nos permiten dictar nuestras materias o contenido de una manera muy dinámica e interesante.

La tecnología nos abre la puerta a un universo ilimitado de contenido, además de permitirnos conocer a otras personas, otros profesionales y otras voces, lo que claramente enriquece el aula.

Trabajar la responsabilidad grupal e individual en el manejo de la información resulta clave para el bueno uso de la tecnología. Cuando alumnos y docentes reconocen que sus celulares son herramientas increíbles que acompañan el aprendizaje, y no un mero distractor, los beneficios de su uso en clase son enormes e ilimitados.

No debemos olvidarnos, que además de consumidores, nuestros alumnos son prosumidores. Es decir, producen contenido. Por lo tanto, otra de las razones de peso de utilizar tecnología en educación, tiene que ver con la creatividad. Los alumnos pueden diagramar contenido incorporando imágenes, audio, narración, canciones, gráficos, powerpoints, etc. Y luego de generar este contenido, la tecnología nos sirve para presentarla, lo que la convierte en un aliado para docentes ya alumnos.

Podés utilizar YouTube, LinkedIn, Pinterest, Online chat, streaming de contenido en vivo. La tecnología nos abre un mundo que jamás termina, que está a nuestra disposición para acompañar el contenido académico.

Además de incorporar el trabajo a través de blogs, wikis, podcasts y otras herramientas que nos ayudan a motivar a los alumnos, y a transmitir el contenido de una manera más interesante, nos ayuda a trabajar habilidades socio-emocionales como la comunicación, la paciencia, tolerancia, manejo de la frustración, desarrollo de la resiliencia, y escucha atenta entre otros.

Enseñar y aprender en el siglo 21, nos obliga a:

  • Tener un perfecto manejo de la comunicación sincrónica y asincrónica.
  • A que todos los alumnos estén involucrados en proyectos globales colaborativos e interactivos desde una edad temprana.
  • A trabajar a conciencia la seguridad cibernética, también llamada ciberseguridad
  • A hablar de la Netiqueta, es decir, los buenos modales en la red
  • Ciudadanos digitales: Un ciudadano digital tiene derecho al acceso a las Tecnologías de Información y Comunicación.
  • Huella digital: debemos enseñarles a cuidarse. La huella digital es el rastro huella que dejan en internet: datos, mail, contacto.
  • Referencia cruzada y validación de sitios web: no todo lo que aparece en la web es verdadero o confiable.

El coronavirus nos presenta una oportunidad de cambiar de paradigmas y comprender que:

  • El aprendizaje es, puede ser, y debe ser 24/7/365
  • La tecnología nos ofrecer un aprendizaje personalizado
  • Podemos y debemos trabajar de manera interdisciplinaria con diferentes materias, contenidos y edades
  • Podemos enseñanza a nivel internacional (blogs, Skype, zoom)
  • Nos permite un aprendizaje móvil a través de celulares, tablets, etc. (m-learning)

Y además, la tecnología ya nos acerca a:

  • Educación Online (MOOC- Massive Open Online Course). Hoy por hoy podemos decir no aprende quien no quiere. A través de los MOOC, que son cursos masivos online y gratuitos, podemos acceder al tipo de capacitación que deseemos desde dónde sea. Actualmente, y como ya hemos dicho, los alumnos aprenden lo que quieren, cuando quieren, cómo quieren y desde dónde quieren.
  • Educación por medio de celulares.
  • Aprendizaje a través de video juegos.
  • Realidad virtual.
  • E-learning.
  • Microlearning: Ya sabemos que captar la atención de nuestros alumnos por períodos largos es muy complicado. El microlearning (o micro aprendizaje) se basa en pequeños segmentos que los alumnos pueden consultar en cualquier momento y desde cualquier dispositivo. Estos microcontenidos pueden ser ilustraciones, esquemas, gráficos, diagramas, o infografías. Son el recurso perfecto para memorizar información o adquirir una visión general de algún concepto difícil de explicar, a través de una imagen. También pueden ser videos cortos o las famosas charlas TED. Un buen ejemplo de microlearning: en el ascensor de la Freedom Tower de Nueva York, podemos recorrer la historia de la ciudad en tan solo 47 segundos. Twitter es otra fuente maravillosa de microaprendizaje. En pocas palabras o con solo una imagen podemos compartir información acerca de historia, biología o el área que nos interese.

La tecnología está disponible. Los alumnos sin dudas serán grandes protagonistas y pueden ser nuestros grandes aliados. Con información y un estado mental positivo, esta es la gran oportunidad de pasar de lo presencial a lo virtual y experimentar nuevas maneras de enseñar y aprender.

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