Ómicron: hay culpables

Opiniones

Una variante nueva y potencialmente más transmisible del virus probablemente surgió de una región con bajas tasas de vacunación.

Muchos de los países más ricos del mundo han pasado el último año acumulando vacunas contra el coronavirus, comprando dosis suficientes para vacunar a sus poblaciones varias veces y sin cumplir constantemente sus promesas de compartir dosis con los países en vía de desarrollo. La Organización Mundial de la Salud dijo que el enfoque era "contraproducente" e "inmoral".

Y eso es justamente lo que podría estar empezando a jugar en contra. Una variante nueva y potencialmente más transmisible del virus probablemente surgió de una región con bajas tasas de vacunación.

La nueva variante, conocida como ómicron, se identificó por primera vez en Sudáfrica, aunque no está claro si se originó allí o si fue traída al país desde otras partes de la región.

Lo que los científicos saben es que es mucho más probable que el virus mute en lugares donde la vacunación es baja y la transmisión alta.

"Probablemente ha surgido en otro país y se ha detectado en Sudáfrica, que tiene muy, muy buena capacidad y capacidad de secuenciación genómica... bien podría ser una consecuencia de un brote, probablemente en algunas partes del África subsahariana, donde no hay una gran cantidad de vigilancia genómica y la tasa de vacunación es baja", dijo a CNN Michael Head, investigador principal en salud global de la Universidad de Southampton, fue "una consecuencia natural de ser demasiado lentos para vacunar al mundo. Todavía tenemos grandes poblaciones no vacunadas, como las que hay en el África subsahariana, y estas son susceptibles a grandes brotes", señaló.

La variante ómicron ya se extiende por todo el mundo; hasta el domingo, se ha detectado en varios países, incluidos Sudáfrica, Botswana, Australia, Reino Unido, Alemania, Italia, Bélgica y Canadá.

Muchos países de todo el mundo han reaccionado a la noticia de la nueva variante cerrando rápidamente sus fronteras a los viajeros procedentes de países de la región, incluidos Sudáfrica, Botswana, Zimbabwe, Namibia, Lesotho, Eswatini, Mozambique y Malawi.

Pero los científicos, los expertos y defensores de la salud pública han advertido que es probable que se deba a la enorme brecha entre las tasas de vacunación en el mundo desarrollado y en desarrollo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), solo el 7,5% de las personas en países de bajos ingresos han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus. En los ocho países más afectados por las prohibiciones de viaje relacionadas con la variante ómicron, la proporción de poblaciones que han recibido al menos una dosis de vacuna oscila entre el 5,6% en Malawi y el 37% en Botswana.

Mientras tanto, el 63,9% de las personas en los países de ingresos altos han recibido al menos una inyección, según la OMS. Tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos, alrededor del 70% de las personas han recibido al menos una inyección, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU.

Escribiendo en el periódico The Guardian el sábado, Gordon Brown, embajador de la OMS para el financiamiento de la salud mundial y ex primer ministro del Reino Unido, dijo que el "fracaso del mundo en poner las vacunas en los brazos de las personas en el mundo en desarrollo ahora vuelve para atormentarnos, fueron advertidos, y sin embargo, aquí estamos".

"En ausencia de la vacunación masiva, el covid-19 no solo se propaga sin inhibiciones entre las personas desprotegidas, sino que está mutando, con nuevas variantes que emergen de los países más pobres y ahora amenazan con desatarse incluso en personas completamente vacunadas en los países más ricos del mundo" escribió.

Sin embargo, la voz más fuerte que se ha escuchado al respecto ha sido la de Ayoade Olatunbosun-Alakija, vocera de la Alianza Africana para la Entrega de Vacunas, quien ha sido clara en sus reclamos hacia los países desarrollados.

"La aparición de esta variante era inevitable. Se debe a la falta de vacunación por el acaparamiento de vacunas por parte de los países desarrollados", señaló.

“Si el covid-19 que apareció en China hubiera aparecido primero en África, no quedan dudas de que el mundo nos habría encerrado y hubiera tirado la llave muy lejos.

No habría existido ninguna urgencia para desarrollar vacunas porque hubiéramos sido prescindibles. África se habría hecho conocida como el continente de covid-19.” Y prosiguió “la falta de voluntad política y la inexistencia de una campaña global de vacunación- es decir, un esfuerzo que logre que todos los habitantes de este planeta tengamos acceso a las vacunas- hizo que emergiera esta variante en zonas muy vulnerables de África.

El mundo se ha rehusado a vacunar a todas las personas con el poco apoyo que se le dio a la iniciativa Covax u otros métodos de distribución.”

Para finalizar “Sabíamos que esas decisiones, ese acaparamiento, nos iba a llevar a variantes más peligrosas. ¿Por qué actuamos sorprendidos?”

(*) Asesor y especialista en riesgos del trabajo.

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