12 de septiembre 2006 - 00:00

"Debilidad del petróleo y commodities, y caída de las tasas son una buena noticia"

(Para el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», la debilidad del petróleo y de los commodities, y la caída de las tasas de largo plazo «son una buena noticia». De esta manera, se demuestra «que estamos migrando del temor de la inflación a la preocupación por la salud de la marcha de la economía». Sin embargo, el especialista no descarta una futura recesión que obligue a escribir una nueva y más sombría página en la economía.)

Debilidad del petróleo y commodities, y caída de las tasas son una buena noticia
Periodista: Primero fue el repliegue del petróleo, cruzando, en retirada, la frontera de los u$s 70 por barril. Ahora, se desmonta toda la estantería de los commodities. ¿Se acabó el festival de las materias primas?

Gordon Gekko: En rigor, el petróleo no fue el primero, sino el último de los mohicanos. Hay que tener presente que la fiesta de los commodities duró hasta el 10 de mayo. Desde entonces no lograron nunca recuperar sus mejores brillos...

P.: Sin embargo, ahora los commodities se sumergen en un nuevo peldaño...

G.G.: Es cierto, la baja actual ha sobrepasado los mínimos de mayo-junio con relativa facilidad. La firmeza de la energía -que oficiaba como soporte- ya no opera más y, en consecuencia, todo el andamiaje resulta muy vulnerable.

P.: ¿Estamos dando vueltauna página y dejando definitivamente atrás la bonanza de las materias primas?

G.G.: Creo que estamos migrando del temor a la inflación a la preocupación por la salud de la marcha de la economía global. Y ésas son las consecuencias de la mudanza. En los EE.UU., la Fed ya practicó el giro en su última reunión de política monetaria. Por eso, por primera vez en más de dos años, dejó inalteradas las tasas de corto plazo. Y, por eso mismo, las tasas de largo plazo han respondido con un declive pronunciado.

P.: Días atrás escuchaba una voz repuntada que sugería invertir en commodities como refugio ante la inflación que los bancos centrales están provocando y consintiendo. ¿No es una postura en las antípodas de lo que estamos observando?

G.G.: No estamos ante una bonanza de las materias primas generada por la inflación. Aunque en ascenso, la inflación global -juzgada con el ojo histórico de los últimos cuarenta o cincuenta años- es muy baja. La bonanza obedece a un altísimo crecimiento económico real, a escala mundial. Si ese crecimiento flaquea, los commodities no se sostienen. No importa cuánto dinero papel haya en circulación o que la inflación subyacente opere en alza. Esto es lo que se puso a prueba en la gran corrección de mayo-junio. Cuando la Fed dijo que la inflación se había pasado de la raya, la gente no corrió a comprar más commodities. No vimos prosperar a ninguno de todos los talismanes pergeñados para lucrar con la inflación (desde los metales de uso industrial hasta el oro).

P.: Pero también es claro que si hay que elegir entre combatir la inflación y atajar la debilidad de la economía, ningún banco central tiene dudas sobre cuál es la prioridad...

G.G.: Eso es verdad. No sería así si las expectativas de inflación fueran inestables. Pero como no lo son, la agenda efectiva -más allá del discurso oficial que, por cierto, no lo reconoce- es la que usted señala. En los EE.UU., la Fed claramente ha decidido darse más tiempo en meter la inflación en caja y mientras tanto velar de cerca por la salud de la actividad económica. No vaya a ser que se resfríe.

P.: Ello no significa que el brote de alza de precios esté dominado...

G.G.: Comparto. Implica tolerar una inflación subyacente por encima de 2% por lo menos hasta el año que viene. Lo que Bernanke rotuló en junio como inaceptable hoy se acepta pacíficamente...

P.: ¿Es la euforia de los commodities un capítulo del pasado?

G.G.: Una recesión obligaría a escribir una nueva página, más sombría. Es posible -no se puede negar-, pero no lo más probable. Yo soy de los que piensan en un aterrizaje suave de la economía. En ese sentido, la debilidad del petróleo -y de los commodities, en general- es una buena noticia. Lo mismo que la caída de las tasas de largo plazo. No sólo porque permite desactivar la acción de la política monetaria y eventualmente usarla en el sentido inverso: propiciando, si hiciera falta, una reducción de tasas. Se necesitará mitigar el impacto de la recesión en el mercado de los bienes raíces, y la baja del precio del petróleo -lo mismo que la riqueza adicional que pueda generar en los mercados de capitales- es un contrapeso ideal...

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