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La economía pudo reactivarse en 2003 y 2004 a pesar de carecer de crédito gracias a la capacidad ociosa de la economía y a la nueva estructura de precios relativos derivada de la devaluación. Sin embargo, para mantener altas tasas de crecimiento económico en los próximos años se requerirán -entre otras cosas- fuertes inversiones, y para ello será necesario generar una oferta de crédito capaz de financiarlas. Esta situación determina que a partir de ahora el desempeño del sistema financiero sea crucial para la economía.
Es condición para lograr la reaparición del crédito que el sistema financiero sea capaz de captar el ahorro de la economía a plazos más largos y a tasas razonablemente bajas. Además, el sistema debe prestar los fondos captados a costos competitivos y predecibles a lo largo de la vida del crédito. Actualmente, el sistema financiero canaliza una parte muy pequeña del ahorro de los argentinos hacia el sector productivo.
A fin de captar los recursos del público es necesario ofrecer a los ahorristas opciones de inversión que tengan en cuenta sus propias características y la realidad económica. A su vez, los créditos también deben ajustarse a las característicasde sus tomadores. Los ahorristas pequeñosmedianos suelen preferir inversiones de baja complejidad y renta fija. A este tipo de inversores se los puede satisfacer ofreciéndoles los depósitos a plazo fijo tradicionales, con una garantía limitada. Estos recursos son idóneos para financiar préstamos pequeños y medianos de hasta mediano plazo, tales como capital de trabajo de pymes y crédito al consumo. Para que estos créditos lleguen a tasas bajas se deben cumplir dos requisitos: bajos «spread» (diferencial de tasas) y baja incobrabilidad. Ello requiere, por un lado, que los bancos sean eficientes intermediadores y, por otro, que los fondos se destinen a inversiones sensatas y que las deudas se paguen. Esto que es muy intuitivo y simple requiere, sin embargo, de un marco legal e institucional que lo permita; generarlo es uno de los desafíos que enfrentan el BCRA y el gobierno.
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