(La complicada relación entre el gobierno y la Iglesia, potenciada por el caso Piña en Misiones, fue ayer motivo de diálogos variados. Por «Continental», el director de Prensa del Arzobispado de Buenos Aires, Guillermo Marcó, habló con Daniel López y, si bien dijo que seguramente no será la intención del Presidente, Kirchner, con sus dichos, genera divisiones. Veamos.)
PERIODISTA: ¿Está notando una gran discordia la Iglesia en este momento, entre los habitantes de nuestro país?
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Guillermo Marcó: Mire, en realidad esto sale del lema de la peregrinación a Luján, que era «Madre, ayúdanos a vivir como hermanos»... La gente nota -sobre todo la gente pobre, que es la que mayoritariamente peregrina a Luján- que la sociedad está viviendo un momento violento, sin duda. Cualquier persona que camina por la calle lo hace con la sensación de inseguridad... Hay que restablecer algo que tiene que ver con la fraternidad en la sociedad y tiene que ver con el creciente uso de la violencia entre nosotros.
P.: ¿Y cuáles le parecen que son las causas de esa tensión?
G.M.: Sin dudas tiene que ver con muchas cosas, pero también con la pérdida de valores. Tiene que ver la droga, tiene que ver a veces con el clima enrarecido que se vive en la política... Es interesante el lema «Ayúdanos a vivir como hermanos», porque uno con un hermano podrá tener diferencias,pero en definitiva habitala misma casa, tienen los dos la misma llave de la puerta y uno cuando se va de la casa deja las cosas tranquilo porque sabe que ahí no pasa nada. Cuando alguien es un enemigo hay que vivir enrejado, entonces esto pasa en todos los niveles. Me parece que tenemos una obligación de dar testimonio de esto, sobre todo los que tenemos alguna responsabilidad dirigencial ¿no?
P.: Claro. Y ese clima enrarecido en la política, ¿tiene que ver también con algunas actitudes del Presidente o del gobierno?
G.M.: Bueno, sin dudas que tiene que ver con muchas cosas que están pasando. Pero me parece que habría que aclarar algo. En Misiones, la realidad es que hay un arco político muy grande, opositor, que no encontraba una figura con la cual sentirse representada. Hay 16 partidos donde está Piña como candidato constituyente. La Iglesia tiene una larga tradición de haber participado en este tipo de asambleas constituyentes desde la del 53 en adelante. Entonces, creo que leer como que la Iglesia está armando un partido opositor y por eso atacarla, me parece que no corresponde. Por otro lado, hay que recordarle al Presidente que cuando habla de que no se hizo nada en la época de la dictadura, ya no están los mismos, su interlocutor cambió y es como decirle a la gente... la Iglesia no hizo nada. La Iglesia somos todos, los laicos, los pastores. La Iglesia hizo, hubo miembros de la Iglesia lamentablemente en los dos bandos. Montonerostambién nació de gentede la Iglesia, como hubo gente de la Iglesia en la represión del otro lado. ¿Por qué? Porque eran argentinos todos, entonces volver a ser hermanos tiene que ver justamente con restablecer este vínculo que es el que nos une. Somos argentinos todos, no hay bandos, hay argentinos.
P.: Claro.
G.M.: Los argentinos tenemos que tratar de solucionar aún los problemas del pasado mirando el futuro, con una instancia superadora que es la del amor, porque si lo que seguimos es alentando odios y levantando el dedo acusador... Esto es independiente del pedido de justicia, que se busca sin venganza, se busca por justicia. Son dos cosas diferentes.
P.: ¿Y usted cree que esas palabras del Presidente fueron una forma de alentar odios?
G.M.: Yo no digo que ésa sea su intención, creo que debe estar lejos de eso porque debe ser consciente de que es Presidente de todos los argentinos, pero me parece que hay una responsabilidad mayor porque si un dirigente de repente fomenta una cierta división, termina siendo peligroso para todos ¿no?
P.: ¿Es el momento más difícil de la relación entre la Iglesia y un gobierno en los últimos años en la Argentina?
G.M.: No, no creo que sea el momento más difícil. Habría que recordar que Perón quemó las iglesias, persiguió y encarceló a sacerdotes. Bueno, ése fue el momento, sin duda, más difícil de los tiempos pasados.
P.: ¿Usted cree que puede haber algún tipo de reunión entre Kirchner y Bergoglio para generar algún tipo de acercamiento?
G.M.: La verdad que no lo sé... Si se tienen que sentar o no el Presidente y el cardenal, me parece que es un tema de que el Presidente tenga interés de hablar con el cardenal o el cardenal con el Presidente. No quiere decir que eso necesariamente va a llevar a vivir un clima más tranquilo.
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