ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

7 de octubre 2022 - 01:40

Qué espera el mercado para octubre y cuáles son las mejores opciones de inversión

Sin el hechizo del dólar soja, el Banco Central hará su jugada, la inflación inicia un nuevo sendero y al Gobierno se le avecina un frente externo más tenso y otro fiscal con consecuencias para el gasto.

ver más
Gentileza: Wealth Management

El dólar soja trajo un veranito al mercado cambiario. Con la posibilidad de liquidar a un tipo de cambio de $200, la oferta de divisas del agro tuvo un fuerte incremento y permitió al BCRA recuperar reservas internacionales. Se trató de una medida transitoria mediante la cual el gobierno ganó tiempo, pero la dinámica inflacionaria y la pérdida de competitividad desafían la estrategia de evitar cualquier salto discreto del tipo de cambio. Creemos que las medidas que se vienen apuntan a un mayor control de cambios y a evitar un salto discreto del dólar oficial que agregue mayor tensión a una economía sumamente frágil con inflación anual llegando al 100% y una conflictividad social ascendente.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El hechizo. Ante una situación extremadamente débil del mercado cambiario, el Gobierno ensayó un desdoblamiento parcial del tipo de cambio para evitar un salto devaluatorio. El llamado “dólar soja” fue el beneficio que se otorgó a los exportadores de soja y derivados (porotos, aceites, harinas y biodiesel) para que aceleraran la liquidación de divisas a $200 en lugar de hacerlo al oficial. Fue una medida que buscó mejorar la competitividad del sector y también beneficiar al Gobierno Nacional –pues en el corto plazo aumentó la recaudación por retenciones– mientras que el perjudicado fue el BCRA, que compró a $200 y vendió a un tipo de cambio $60 más baratos (esa diferencia lo cobra una letra contra el Tesoro). El beneficio se otorgó sólo para septiembre por lo que la liquidación del sector tuvo un notable incremento: la liquidación de dólar soja a fines de mes se encaminaba a superar los USD 7.500 M, y USD 8.200 M al incluir el resto de los productos agrícolas. Sin dudas, un muy buen resultado que superó con creces las estimaciones de USD 5.000 M por parte del Gobierno y las principales cámaras del sector.

Con esto, en los primeros nueve meses del año el agro ya liquidó lo mismo que todo 2021, año que había sido récord. El desafío vendrá a partir de octubre dado que, ya con toda la soja liquidada, el mercado cambiario se queda sin el principal motor de la oferta; estimamos que la liquidación del sector rondaría los USD 1.500 M mensuales (por remanente de maíz y trigo).

image.png

BCRA recupera reservas. Con la mayor oferta del agro, menores pagos de energía y un control de cambios que no cede, el BCRA aprovechó la mayor liquidación del agro para comprar divisas en el mercado de cambios y recuperar reservas internacionales. De hecho, mientras que en los primeros ocho meses del año el saldo de operaciones en el mercado cambiario fue prácticamente neutral –contra compras netas por más de USD7.000 M en el mismo período del año pasado–, en septiembre habrá comprado más de USD 4.000 M. Si bien no logra cumplir con la meta de reservas del tercer trimestre acordada con el FMI, que apuntaba a un stock de USD 6.500 M, con estas intervenciones el stock de reservas internacionales netas subió a USD4.500 M y le da mayor poder de fuego al BCRA para contener la presión de ajuste abrupto de tipo de cambio de cara un cuarto trimestre en el que se acentuará la falta de divisas.

image.png

La inflación no cede. El IPC Nacional de agosto reflejó la elevada y persistente inercia que muestra la inflación sin corrección abrupta del tipo de cambio ni ajuste de tarifas. Concretamente, marcó un alza de 7% m/m (vs 7,4% en julio), levemente por encima de las expectativas, acumulando en lo que va del año un incremento de 56,4% y de 78.5% respecto a un año atrás (acelera desde el 71% i.a. de julio). Con esta performance, en los últimos 3 meses el IPC promedió un alza de 6,6% m/m (114,3% anualizado). Al mismo tiempo, los precios mayoristas subieron 8,2% m/m en agosto y 75% i.a. mientras que el índice de costo de la construcción lo hizo al 7.2% m/m y 66,7% i.a. Esto le pone un piso elevado a la inflación minorista de septiembre, que estimamos en torno al 6,5% m/m. Si se sostiene en 6% en el último trimestre del año, la inflación cerraría en 98% en 2022; con 6,5%, la inflación superaría la barrera del 100% por primera vez desde 1991.

image.png

Acelera la devaluación y suben las tasas de interés. A pesar de la mejora en el mercado cambiario, con la inflación acelerando, el BCRA aceleró el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial y dio un nuevo ajuste a las tasas de interés. Concretamente, tras comenzar el año devaluando al 2%, fue acelerando gradualmente hasta el 6.3% m/m en septiembre, acumulando en el último año un alza de 45%. Al mismo tiempo, volvió a subir la tasa de referencia –revalidada con las emisiones de deuda del Tesoro– en 550 pb, lo que se trasladó a los depósitos a plazo fijo en moneda local. Con este nuevo ajuste, la tasa de las LELIQ subió al 75% de TNA (TEA de 107,3% que equivale a una tasa mensual del 6,2%). Para los plazos fijos minoristas (hasta $10 millones) el piso de tasa de interés subió al 75% de TNA (107,1% de TEA) mientras que para el resto de los depósitos a plazo fijo del sector privado la tasa mínima garantizada subió al 66,5% de TNA (TEA de 91,1% que equivale a una tasa mensual del 5,8%).

image.png

Más atraso cambiario. Con el tipo de cambio oficial perdiendo contra la inflación y ante un contexto global en el que el dólar se fortalece contra todas las monedas, el peso argentino pierde competitividad, pese al compromiso de evitar que se alejara de los valores de fin del año pasado que había asumido el Gobierno en el marco del acuerdo con el FMI. Concretamente, en septiembre el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM, que mide la competitividad del peso contra los principales socios comerciales) cayó 2% y acumula una pérdida de 12% en lo que va del año, y del 20% respecto a un año atrás. De esta manera, el TCRM se ubica en el nivel más bajo desde marzo de 2018 lo que sin duda será un factor de riesgo para el mediano plazo.

image.png

Mercados golpeados. Aún con un frente interno más estabilizado, en el que el BCRA recupera reservas internacionales al tiempo que el Tesoro modera la expansión fiscal (aunque es insuficiente para corregir el desequilibrio de las cuentas públicas), ante el complejo escenario global y ante la incertidumbre sobre las próximas medidas del Gobierno los activos locales no tuvieron un buen mes. La brecha cambiaria volvió a subir, los bonos soberanos en moneda extranjera y el Merval tuvieron una importante caída, en tanto que los bonos en pesos subieron a la par de la inflación. Concretamente, al miércoles 28 de septiembre los bonos soberanos en moneda extranjera marcaban bajas de 10,4%, siendo los de legislación extranjera los más afectados con caídas que superaron el 11%; el Merval medido en dólar CCL acumulaba una caída de sólo 7% dado que YPF compensó las fuertes bajas del resto del panel al registrar un alza del 15% (en el año acumula una ganancia de 68%). Por el lado de los bonos en pesos, los más demandados fueron los ajustables por CER, que subieron 8% –de la mano de los tramos más largos que ganaron más de 10%–, seguidos muy de cerca por los bonos ajustables por tipo de cambio (DLK y Duales) que anotaron subas en torno al 8% (sólo desentonó el T2V2 que subió menos de 2%). Los grandes perdedores del mes fueron los bonos a Tasa fija que promediaron bajas de 4.2%.

image.png

Perspectivas. El escenario de octubre es desafiante. Ya sin el hechizo del dólar soja, esperamos que el BCRA refuerce el control de cambios y agregue un tipo de cambio diferenciado para el turismo, a fin de contener la pérdida de reservas y evitar el salto cambiario. La inflación se mantendrá muy elevada y prevemos que en septiembre marque un alza de 6.5% para luego bajar moderadamente al 6% mensual en el último trimestre. El gobierno deberá afrontar la última parte del año con un frente externo que se irá poniendo más tenso debido a la caída de las exportaciones, así como también un frente fiscal con desaceleración de ingresos y presión al alza del gasto. En este marco, nuestras recomendaciones del mes son:

Estratega en jefe de Cohen

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias