El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Muchos medios y analistas consideran que la responsabilidad de esta situación es de los «déficit gemelos ». Se supone que, ante el saldo negativo creciente de las cuentas fiscales y de la cuenta corriente del balance de pagos, surgen las dudas sobre la capacidad de conseguirles financiamiento, lo que obligará a buscar el equilibrio con una depreciación del dólar. De esta forma, se incrementarán las exportaciones y disminuirán las importaciones de bienes y servicios, cerrando la brecha.
Esta hipótesis supone que alguien puede gastar más de lo que tiene sin contar previamente con financiamiento. Si cada uno de los lectores lo piensa, eso no nos ocurre individualmente. Un país es la sumatoria de sus residentes, por lo que tampoco lo puede hacer. Por lo tanto, alguien debe decidir financiar su demanda interna; permitiéndole a ésta superar su capacidad de producción y generar un déficit en cuenta corriente. Pero la existencia del financiamiento es previa a la posibilidad de gastar.
El productor de dólares se llama Reserva Federal de los EE.UU. y decidió llevar las tasas de interés del mercado a niveles de 1%
En la medida en que el incremento de la oferta de la divisa estadounidense encuentra una demanda local e internacional que la recibe, el valor de ésta no varía; pero, si supera lo que el mercado quiere tener, debe depreciarse. Esa es la situación desde principios de 2002 y se ha vuelto creciente debido al fuerte crecimiento de la economía. El incremento de la demanda interna que financia la Reserva Federal se traduce en un creciente excedente de compras de bienes y servicios al resto del mundo; por ende, en un aumento de la exportación de dólares. Para que los estadounidenses y extranjeros acepten tanta oferta de dólares, su precio debe bajar, que es lo mismo que sucedería con cualquier otro bien del que se produce más de lo que se demanda.
Hasta acá, una explicación de lo que está sucediendo en el mercado del dólar. Sin embargo, no hemos demostrado que es esta última moneda la que está bajando y no el euro el que la fuerte baja del dólar que tiene lugar desde hace dos años, pero que empezó a generar preocupación desde finales de 2003, el secretario del Tesoro de los EE.UU., John Snow, dijo que «un dólar fuerte es del interés de los EE.UU.». Más allá de esta expresión de deseo, no parece que ésta hoy sea una realidad, ni que lo vaya a ser en el corto plazo.
Muchos medios y analistas consideran que la responsabilidad de esta situación es de los «déficit gemelos». Se supone que, ante el saldo negativo creciente de las cuentas fiscales y de la cuenta corriente del balance de pagos, surgen las dudas sobre la capacidad de conseguirles financiamiento, lo que obligará a buscar el equilibrio con una depreciación del dólar. De esta forma, se incrementarán las exportaciones y disminuirán las importaciones de bienes y servicios, cerrando la brecha.
Esta hipótesis supone que alguien puede gastar más de lo que tiene sin contar previamente con financiamiento. Si cada uno de los lectores lo piensa, eso no nos ocurre individualmente. Un país es la sumatoria de sus residentes, por lo que tampoco lo puede hacer. Por lo tanto, alguien debe decidir financiar su demanda interna; permitiéndole a ésta superar su capacidad de producción y generar un déficit en cuenta corriente. Pero la existencia del financiamiento es previa a la posibilidad de gastar.
Dejá tu comentario